
Atreverse a Amar

Nora Roberts



Prlogo
Los Bosques resonaban con los ecos de los gritos de guerra y los pies que corran. Las tropas estaban inmersas en la batalla, sembrando los campos ms all de los
rboles con bombardeos espordicos. El da vibraba con el choque de las armas y los gritos de los heridos.
Se haban perdido docenas de vidas y los supervivientes todava buscaban ms sangre.
An verdes y lozanas en el verano agonizante, las hojas formaban un dosel que slo dejaba pasar algunos rayos de sol, delgados y polvorientos. El aire era pesado 
y hmedo, y llevaba el olor penetrante a tierra y animal en su calor sofocante.
No haba otro sitio en que Jared MacKade se sintiera ms feliz que en los bosques encantados. Era un oficial de La Unin, un capitn. Tena que serlo porque, a los 
doce aos, era el ms veterano y estaba en su derecho. Sus tropas se componan exclusivamente de su hermano Devin quien, teniendo diez, deba conformarse con el 
rango de cabo.
Su misin estaba clara, aniquilar a Los Rebeldes. Y, siendo la guerra un asunto serio, Jared haba planeado su estrategia. Haba escogido a Devin para que fuera 
su tropa porque saba cumplir las rdenes. Devin tambin saba utilizar la cabeza. Y, sobre todo, era un luchador cuerpo a cuerpo implacable que nunca haca prisioneros.
Rafe y Shane, los otros dos hermanos MacKade, tambin eran unos combatientes feroces, pero Jared saba que se dejaban dominar por sus impulsos. En aquel momento, 
corran por el bosque, gritando y aullando, mientras que Jared, esperaba emboscado en silencio.
Atento, van a separarse murmur a Devin, que se agazapaba junto a l tras los arbustos. Rafe quiere que salgamos para hacernos papilla. No tiene mentalidad militar.
Jared escupi, porque tena doce aos y, a esa edad, escupir era estupendo.
Shane ni siquiera tiene mentalidad dijo Devin con el desdn caracterstico entre hermanos. Los dos se sonrieron con el comentario, dos nios con el pelo negro 
revuelto y caras hermosas, sucias de tierra y sudor. Los ojos de Jared, de un profundo verde hierba, escudriaban el bosque. Conoca cada roca, cada tocn, cada 
trocha. A menudo, iba all solo a pasear o simplemente a sentarse. Y a escuchar. Escuchaba el viento en los rboles, el roce furtivo de los conejos y las ardillas. 
El murmullo de los fantasmas.
Saba que otros hombres haban luchado y muerto all y eso le fascinaba. Se haba criado en Antietam, Maryland, un campo de batalla de la Guerra Civil y conoca, 
como cualquier otro muchacho, las maniobras y errores, los triunfos y las tragedias de aquel aciago da de septiembre de 1862.
La batalla que haba conquistado su lugar en la historia como la ms sangrienta de la Guerra Civil excitaba la imaginacin del nio. Haba rastreado cada palmo del 
campo de batalla con sus hermanos, se haba hecho el muerto en Bloody Lane, haba corrido por sus propios campos de maz, donde la plvora negra haba chamuscado 
las caas haca tanto tiempo.
Se haba pasado ms de una noche meditando sobre el concepto de que un hermano luchara contra otro hermano, en serio, y se preguntaba qu papel habra desempeado 
de haber nacido en aquellos das heroicos y terribles.
Sin embargo, lo que mas le fascinaba era que los hombres hubieran sacrificado sus vidas por una idea. A menudo, cuando se sentaba en silencio en medio del bosque, 
soaba con pelear por algo tan valioso como una idea y morir con orgullo.
Su madre sola decirle que un hombre necesitaba metas, y creencias profundas, y orgullo para realizarlas. Y entonces, ella se echaba a rer con su risa profunda, 
le revolva el pelo y le deca que tener orgullo nunca sera un problema para l. Ya tena demasiado.
El perder no era una opcin para Jared MacKade.
Ah vienen susurr.
Devin asinti con un gesto. Tambin haba odo el crujir de ramas, el roce de los arbustos y esperaba su momento.
Rafe va por ah. Shane ha dado la vuelta por detrs.
Jared no cuestion la afirmacin de Devin. Su hermano tena los instintos de un gato.
Yo me encargo de Rafe. T espera hasta que nos liemos. Shane vendr corriendo. Entonces, te lo cargas.
Los ojos de Jared brillaban de anticipacin. Los dos se estrecharon la mano en un breve saludo.
Victoria o muerte.
Jared divis por fin la vieja camisa azul, una mancha de color en movimiento mientras que el enemigo corra de un rbol a otro. Con la paciencia de una serpiente, 
esper y esper. Entonces, con un grito que helaba la sangre, salt.
Tir a Rafe en una carga que los llev rodando a un zarzal. Fue un buen ataque por sorpresa. Pero Jared no era tan tonto como para pensar que todo acababa ah. Rafe 
era un oponente de cuidado, como cualquier chico de la escuela primaria de Antietam poda atestiguar. Peleaba con una alegra fantica que Jared entenda perfectamente.
En realidad, no haba nada mejor que darle de mamporros a alguien en un caluroso da de verano, cuando la amenaza de la escuela estaba cada vez ms cercana y las 
tareas de la maana haban quedado atrs.
Las espinas rasgaron las ropas y araaron la piel. Los dos chicos volvieron rodando a la senda, los codos y los puos golpeaban, los tacones de las zapatillas se 
hundan en el suelo buscando apoyo. Muy cerca, otra pelea haba comenzado con maldiciones y gruidos, y el satisfactorio entrechocar de cuerpos sobre la hojarasca 
seca. Los hermanos MacKade estaban en el paraso.
Ests muerto, escoria rebelde! grit Jared cuando se las arregl para coger a Rafe por el cuello en una llave resbaladiza.
Vendrs conmigo al infierno, panzaazul! chill Rafe.
Al final, rodaron separndose, simplemente estaban demasiado igualados, sucios, sin aliento y rindose.
Limpindose la sangre de un labio partido, Jared volvi la cabeza para ver cmo sus tropas daban cuenta del enemigo. Pareca que Devin iba a quedar con un ojo morado 
y haba un desgarrn en los vaqueros de Shane que iba a acarrear problemas para los cuatro.
Dej escapar un suspiro prolongado y contempl el juego de luces del sol en las hojas.
Les separamos? pregunt Rafe sin demasiado inters.
Bah dijo Jared, secndose la sangre de la mejilla . Casi han terminado.
Lleno de energa, Rafe se puso de pie y se sacudi los pantalones.
Me voy a la ciudad. Quiero tomarme una soda en la tienda de Ed.
Devin dej de retorcer el brazo de Shane y mir a Rafe con inters.
Tienes dinero?
Con una sonrisa lobuna, Rafe hizo sonar las monedas de su bolsillo.
A lo mejor.
Una vez lanzado el desafo, Rafe se apart el pelo de los ojos y ech a correr a todo gas.
La estupenda perspectiva de aligerar aquel bolsillo de unas cuantas monedas era toda la provocacin que Devin y Shane necesitaban. Repentinamente unidos en una causa 
comn, se separaron de su lucha particular y echaron a correr tras el botn.
Vamos, Jared grit Shane sin dejar de correr. Vamos a la tienda de Ed.
Id vosotros. Ya os ver luego.
Y sigui tumbado de espaldas, contemplando la luz que revoloteaba entre el palio de hojas. Cuando los pasos de sus hermanos se perdieron en la distancia, crey or 
los sonidos de la antigua batalla. Los disparos y los impactos de los caones, los gritos de los que moran y de los moribundos. Luego, ms cerca, la respiracin 
jadeante de los perdidos y los aterrorizados.
Cerr los ojos, demasiado acostumbrado a los fantasmas de aquel bosque como para inquietarse con su compaa. Deseaba haberlos conocido, podra haberles preguntado 
qu se senta al arriesgar tu vida y tu alma. Al amar una cosa, un ideal, un modo de vivir, tanto como para entregar todo lo que posees para defenderlo.
Crea que l lo hara por su familia, por sus padres y sus hermanos. Pero eso era distinto, ellos eran... su familia.
Se prometi a s mismo que un da lo conseguira. La gente lo mirara y sabra que all estaba Jared MacKade, un hombre que defenda algo, un hombre que haca lo 
que deba y jams renunciaba a luchar.
Captulo 1
Jared quera una cerveza bien fra. Casi poda saborear aquel primer trago largo que empezara a llevarse las hieles de un mal da en el juzgado con un juez idiota 
y una cliente que le estaba volviendo loco.
No le importaba que fuera tan culpable como un pecado, haba sido algo accesorio antes y despus de la oleada de pequeos robos que se haban sucedido en el West 
End de Hagerstown. Su estmago era lo bastante fuerte como para defender al culpable Era su trabajo. Pero lo que le estaba poniendo enfermo y nervioso era que su 
cliente fuera a por l.
Aquella mujer tena una visin muy desvirtuada de las relaciones entre el abogado y su cliente. Jared albergaba la esperanza de haber dejado bastante claro que, 
si volva a tocarle el trasero, l la dejara con el susodicho al aire y que se las apaara sola.
En otras circunstancias le habra parecido una molestia menor, incluso algo divertido. Pero tena demasiadas cosas en la cabeza y en la agenda para dedicarse a jueguecitos.
Con un gesto irritado de la mano, puso un compacto en el estreo del coche y dej que Mozart le hiciera compaa durante el camino zigzagueante hacia casa. Se dijo 
a s mismo que slo se detendra una vez antes de tomar aquella cerveza.
Y ni siquiera habra tenido que detenerse si esa tal Savannah Morningstar se hubiera molestado en devolverle las llamadas.
Movi los hombros en sentido circular para aliviar la tensin y pis el acelerador en una curva para complacerse con un poco de velocidad ilegal. Conduca deprisa 
por una carretera muy familiar, fijndose apenas en los en los primeros brotes de los rboles o en el cornejo que se preparaba para florecer.
Fren para dejar pasar a un conejo que cruzaba y adelant a una camioneta. Esperaba que Shane hubiera empezado a hacer la cena, pero entonces record con un juramento 
que era su turno.
El ceo le sentaba bien a su cara, a sus rasgos esculpidos, a la ligera imperfeccin de una nariz que se haba roto dos veces, a la rotundidad de su mentn. Tras 
las gafas de sol, bajo el arco negro de las cejas, sus ojos eran fros y profundamente verdes. Y, aunque apretaba los labios irritado, aquello no disminua su atractivo.
A menudo las mujeres se quedaban mirando aquella boca y soaban... Cuando sonrea, y apareca el hoyuelo, suspiraban y se preguntaban cmo era posible que su esposa 
le hubiera dejado escapar.
Era una presencia dominante en la corte. Los hombros anchos, las caderas estrechas y el cuerpo nervudo y atltico, siempre con un aspecto impecable en su traje de 
sastre, aunque la envoltura elegante no alcanzaba a enmascarar el poder que lata debajo. El pelo negro se curvaba atractiva y ligeramente justo por encima del cuello 
de sus camisas almidonadas.
En los juzgados, no era Jared MacKade, uno de los hermanos que haban arrasado el sur del condado desde el da en que nacieron, sino Jared MacKade, abogado.
Ech un vistazo a la casa que se ergua sobre la colina a las afueras de la ciudad. Era la vieja propiedad Barlow que su hermano Rafe haba comprado al regresar. 
Vio su coche aparcado al final del empinado camino de acceso y titube.
Se sinti tentado de acercarse, olvidar aquel ltimo detalle del da y compartir la cerveza con Rafe. Pero saba que si su hermano no estaba trabajando con el martillo 
o con la sierra, o pintando alguna seccin de la casa, estara esperando a que llegara su esposa. Todava le produca asombro que el peor de los hermanos MacKade 
fuera un hombre casado.
Pas de largo y tom la bifurcacin de la izquierda que le llevara dando un rodeo a la granja MacKade. Segn su informacin, Savannah Morningstar haba comprado 
la pequea propiedad en el lindero del bosque slo dos meses antes. Viva all con su hijo y no circulaban comentarios sobre ella, lo que quera decir que era muy 
discreta.
Jared se imaginaba que, en realidad, o bien era estpida o bien desagradable. Para l, cuando una persona reciba un mensaje de parte de un abogado, responda en 
seguida. Aunque la voz que haba odo en su contestador automtico era profunda, acariciante y asombrosamente sexy, no tena ganas de encontrarse con su propietaria 
cara a cara. Aquello era un favor que le haca a un colega y, por lo tanto, una molestia.
Divis un momento la casa pequea entre los rboles. Record que era poco ms que una cabaa, tan slo algunos aos atrs le haban aadido un segundo piso. Se desvi 
por el sendero que marcaba el buzn de los Morningstar, aminorando la marcha repentinamente para evitar los baches y socavones mientras estudiaba el edificio conforme 
se aproximaba.
En su origen, haba sido una cabaa de troncos construida por un mdico de la gran ciudad como lugar de vacaciones. Eso no dur mucho. Toda la gente de la ciudad 
aoraba la vida rstica hasta que la probaban.
Los alrededores eran tranquilos, los rboles, el gorgoteo pacfico de un arroyo colmado con las lluvias del da anterior, resaltaban la personalidad de la casa, 
sus lneas simples, su madera cruda y su porche despejado. La cuesta pronunciada que haba enfrente era rocosa y, durante el verano, Jared lo saba, se llenaba de 
hierbas altas. Se dio cuenta de que alguien haba estado trabajando all. La tierra estaba removida y haba sido mullida. Todava haba rocas, pero las haban utilizado 
para adornar la zona ajardinada. Haban plantado macizos y arriates de flores entre y detrs de las piedras.
No, alguien las estaba plantando en aquellos momentos. Vio la figura, sus movimientos, mientras llegaba a la cumbre y detena el coche al final del sendero, junto 
a un utilitario viejo.
Cogi el portafolios, sali del coche y ech a andar sobre la hierba recin cortada. Se alegr de llevar las gafas de sol puestas cuando Savannah se incorpor.
Haba estado de rodillas, rodeada de herramientas de jardinera. Cuando se mova, lo haca despacio, con gestos lentos e impresionantes. Llevada una vieja camiseta 
amarilla y unos vaqueros desgarrados hasta el lmite de lo estrictamente legal. Sus piernas eran interminables.
Estaba descalza y tena las manos llenas de tierra. El sol brillaba en su pelo, tan abundante y negro como el de Jared. Lo llevaba recogido en una trenza suelta 
a la espalda. Sus ojos tambin quedaban ocultos tras unas gafas oscuras, pero lo que poda ver de su cara era fascinante.
Jared pens que si un hombre pudiera dejar de prestar atencin a aquel cuerpo, podra pasar mucho tiempo contemplando aquel rostro. Los pmulos eran altos y tersos 
bajo una piel del color del oro. Una boca llena que no sonrea y una nariz recta y afilada sobre una barbilla ligeramente puntiaguda.
Savannah Morningstar? La misma.
Jared reconoci la voz que haba odo en el contestador. Nunca haba conocido una voz que se complementara tan bien con un cuerpo.
Soy Jared MacKade.
Savannah inclin la cabeza y el sol arranc un destello de sus gafas ambarinas.
Bueno, tiene pinta de ser abogado. ltimamente, no he hecho nada que necesite representacin legal.
No voy de puerta en puerta buscando clientes. He dejado varios mensajes en su contestador. Lo s dijo ella, agachndose otra vez para plantar un manojo de flores 
violetas. Lo bueno de esas mquinas es que no tienes que hablar con gente de la que no quieres saber nada. Obviamente, no quera hablar con usted, abogado MacKade.
No es estpida declar l. Slo grosera. Con una mueca divertida, Savannah acab de apretar la tierra en torno a las races someras y levant la cabeza para mirarle.
Es verdad, lo soy. Pero ya que est aqu puede contarme eso que tantas ganas tiene de decirme.
Un colega mo de Oklahoma me llam despus de localizarla.
La sensacin de vrtigo en su pecho desapareci rpidamente. Con gestos deliberados, Savannah cogi otro manojo de flores. Se tom su tiempo para cavar con el plantador.
Hace diez aos que no paso por Oklahoma. No recuerdo haber quebrantado ninguna ley antes de marcharme.
Su padre contrat a este colega mo para que la localizara.
No me interesa.
El buen humor con que haba estado sembrando los arriates haba desaparecido, no quera contaminar aquellas flores inocentes con el veneno que estaba destilndose 
en sus entraas. Volvi a levantarse y se limpi las manos en los pantalones.
Puede encargarle a su colega que le diga a mi padre que no me interesa.
Su padre ha muerto.
Jared no haba tenido intencin de decirlo de aquella manera. No haba mencionado al padre ni su muerte por telfono porque no tena corazn para confiar esas noticias 
a una mquina. Todava recordaba el dolor agudo y penetrante de la muerte de sus propios padres.
Savannah no abri la boca, ni se tambale, ni llor. Se qued de pie, asimil la noticia y renunci a la pena. Pens que una vez haba habido amor y necesidad donde 
ahora no haba nada. Cundo?
Hace siete meses. No ha sido fcil encontrarla. Siento que...
Cmo? pregunt ella interrumpindole. Una cada, Segn mi informacin, estaba haciendo el circuito del rodeo, tuvo una mala cada y se golpe la cabeza. No perdi 
mucho tiempo la consciencia, pero se neg a ir al hospital a hacerse una radiografa. Sin embargo, se puso en contacto con mi colega y le dio instrucciones de que 
la encontrara. Una semana despus, su padre sufri un colapso. Embolia.
Savannah escuch sin hablar, sin moverse. En su mente, poda ver al hombre que una vez haba conocido y amado sujetndose a la silla de un mustang corcoveante, con 
una mano alzada al cielo. Poda verle rer, poda verle ebrio. Poda verle murmurndole palabras de cario a una yegua vieja y poda verle ardiendo de vergenza 
y rabia al echar a su nica hija de casa. Pero no pudo verle muerto.
Bien, ya me lo ha dicho.
Y con aquellas palabras, dio media vuelta y ech a andar hacia la casa.
Seorita Morningstar.
Si Jared hubiera detectado pena en su voz, la hubiera dejado a solas, pero no haba odo nada de eso.
Tengo sed dijo ella sin volver la cabeza. Anduvo por el sendero que cruzaba la hierba, subi al porche y cerr de un portazo.
Ah, si?, pens Jared echando chispas. Pues yo tambin. Y voy a terminar de una vez con este maldito asunto para beber un buen trago de cerveza.
Jared entr en la casa sin molestarse en llamar. Los muebles del pequeo saln estaban pensados para la comodidad, sillas con cojines grandes y mullidos, y mesas 
slidas que podan aguantar el peso de unos pies cansados. Las paredes tenan un tono ocre que combinaba perfectamente con el suelo de pino. Tambin haba toques 
de color vvidos que contrastaban con los tonos clidos, los cuadros, los cojines, y los juguetes desparramados sobre alfombras de colores brillantes. Jared record 
que ella tena un nio.
Los mostradores de la cocina eran de un blanco brillante y el suelo de la misma madera de pino resplandeciente. Savannah fue al fregadero para lavarse las manos. 
No se molest en hablar, pero se las sec antes de sacar una jarra de limonada del frigorfico.
Me gustara acabar con esto tanto como a usted dijo l.
Savannah suspir, se quit las gafas de sol y las dej sobre un poyo. Se record a s misma que aquel hombre no tena la culpa. No del todo, al menos. Si lo pensaba 
detenidamente, no era culpa de nadie.
Parece sediento.
Le sirvi un vaso alto y se lo alcanz. Tras echarle un vistazo con unos ojos almendrados, del color del chocolate fundido, se dio la vuelta para ponerse ella otro.
Gracias.
Va a decirme que mi padre tena deudas que yo debo saldar? Si es as, ser mejor que sepa que no tengo ninguna intencin de hacerlo.
La tensin del miedo en la boca de su estmago casi haba desaparecido. Se apoy de espaldas en un mostrador y cruz los pies descalzos a la altura de los tobillos.
Lo que poseo, lo he ganado con mi esfuerzo y voy a conservarlo.
Su padre le dej siete mil ochocientos veinticinco dlares. Y algo de dinero suelto.
Jared observ que el vaso de Savannah se detena, titubeaba, y luego prosegua el viaje hacia sus labios. Bebi lenta, pensativamente.
De dnde sac siete mil dlares?
No tengo idea. Pero el dinero est depositado en una cuenta de ahorros de Tusla dijo l, abriendo el portafolios sobre una pequea mesa de carnicero. Slo tiene 
que ensearme algn documento que pruebe su identidad, firmar estos papeles y la herencia le ser transferida.
Savannah dej el vaso de un golpetazo, su primer signo de emocin.
No la quiero. No quiero ese dinero. Jared dej los papeles sobre la mesa. Es suyo.
He dicho que no lo quiero.
Con paciencia, Jared se quit las gafas y las guard en el bolsillo superior de su chaqueta.
Por lo que entiendo, mantena algunas desavenencias con su padre.
Usted no entiende nada replic ella. Y lo nico que necesita saber es que no quiero el maldito dinero. De modo que vuelva a meter los papeles en ese elegante 
portafolios suyo y vyase.
Acostumbrado a las discusiones, Jared mantuvo la mirada, y el temperamento, firme.
Su padre dej instrucciones para que, en el caso de que usted se negara a aceptarlo o no pudiera reclamarla, la herencia pasara a su hijo. La mirada de Savannah 
empez a ablandarse. No meta a mi hijo en esto.
Los procedimientos legales...
Gurdese sus legalidades, es mi hijo. Mo. Y es mi decisin. Ni queremos ni necesitamos el dinero.
Seorita Morningstar, puede negarse a admitir los trminos del testamento de su padre, en cuyo caso los tribunales habrn de intervenir y complicarn lo que debera 
ser un asunto muy sencillo y directo. Demonios, hgase un favor a usted misma. Acptelo, gsteselo en un fin de semana en Reno, dnelo para obras benficas, entirrelo 
en una lata en el patio.
Savannah se oblig a tranquilizarse, algo que no era tan simple cuando sus emociones estaban desatadas.
Es muy sencillo y directo, no voy a aceptar ese dinero.
En aquel momento, se dio la vuelta bruscamente al or la puerta de entrada y lanz a Jared una mirada letal.
Es mi hijo. No le diga nada de todo esto. Oye, mam! Connor y yo...
Se call de repente. Un nio delgado y alto, con los ojos de su madre y un pelo negro y rebelde bajo una gorra de bisbol. Estudi a Jared con una mezcla de desconfianza 
y curiosidad.
Quin es ste?
Jared decidi que la educacin era un rasgo de familia, la mala educacin.
Soy Jared MacKade, vivo cerca de aqu. Eres el hermano de Shane.
El nio entr en la cocina, cogi el vaso de limonada de su madre y lo vaci bebiendo ruidosamente.
Shane es chachi. Connor y yo hemos estado all le dijo a su madre. En la granja MacKade. Hay una gataza de color naranja que ha tenido gatitos.
Otra vez? murmur Jared. Ahora s que voy a llevarla al veterinario para que la esterilice. Estabas con Connor Dolin, no?
Aj dijo el nio, receloso.
Su madre es amiga ma dijo Jared.
Savannah puso la mano sobre el hombro del nio con un gesto natural.
Bryan, ve arriba y intenta quitarte la mugre. Voy a hacer la cena.
De acuerdo.
Me alegro de conocerte, Bryan.
El nio pareci sorprendido. Despus, sonri brevemente.
S, chachi. Nos vemos.
Se parece mucho a usted coment l, fijndose en que sus labios se suavizaban al or los pasos que suban la escalera.
S. Me parece que tendr que poner aislante en el suelo.
Estoy tratando de imaginrmelo gamberreando con Connor.
El humor en sus ojos se transform en ferocidad con tanta rapidez que Jared qued asombrado.
Algn problema con eso?
Trataba de imaginarme a ese manojo de nervios que acaba de subir la escalera con el nio tranquilo y dolorosamente tmido que es Connor. No es corriente que los 
nios que tienen tanta confianza en s mismos, como su hijo, escojan a chicos como Connor de compaeros.
La ferocidad se calm.
Han hecho buenas migas. Bryan no ha tenido oportunidad de tener amigos durante mucho tiempo. Hemos estado viviendo de aqu para all, pero uno est cambiando.
Qu la trajo aqu? Yo estaba... Savannah se detuvo y sonri.
Ahora trata de mostrarse amistoso, como un buen vecino, para que me ablande y le quite de oncima este pequeo problema. Olvdelo.
Savannah fue al frigorfico y sac un paquete de pechugas de pollo congeladas.
Siete mil dlares es una cantidad considerable. Si lo invierte en un fondo universitario, le asegurar a su hijo una buena oportunidad para estudiar.
Cuando, y siempre que l quiera, Bryan est preparado para ir a la universidad, ya me ocupar yo de mantenerle.
Comprendo perfectamente el orgullo, seorita Morningstar. Por eso s cuando est mal dirigido.
Savannah se gir otra vez y se ech la trenza por encima del hombro.
Seor MacKade, usted debe ser el tipo de hombre paciente que se rige segn las normas. La sonrisa resplandeciente de Jared le hizo parpadear. Estaba convencida 
de que habra estados en los que esa arma sera ilegal.
No va mucho a la ciudad, verdad? Entonces, oira algo muy distinto. Acurdese de preguntarle alguna vez a la mam de Connor sobre los MacKade, seorita Morningstar. 
Le dejo aqu los papeles. Pinselo mejor y llmeme, mi telfono est en la gua dijo l, ponindose la gafas de sol.
Savannah se qued donde estaba, con un ceo en la frente y un paquete de pollo congelado entre las manos. An segua all cuando oy el motor del coche y su hijo 
baj corriendo las escaleras. Rpidamente, Savannah cogi los documentos y los meti en el cajn que tena ms cerca.
A qu ha venido? pregunt Ryan. Por qu llevaba traje?
Savannah poda eludir las preguntas, pero nunca hubiera mentido a su hijo.
Muchos hombres llevan trajes. Y aprtate del frigorfico. Estoy con la cena.
Con la mano en la puerta del frigorfico, Bryan hizo un gesto impaciente.
Me muero de hambre. No me puedo aguantar.
Savannah cogi una manzana de un frutero y la lanz sin mirar por encima del hombro, sonriendo para s cuando oy que Bryan la atrapaba al vuelo.
Shane ha dicho que podamos ir a ver a los gatitos maana, cuando salgamos de la escuela. La granja es chupi, mam. Deberas verla.
Ya he visto muchas granjas.
S, pero sta es genial. Tiene dos perros, Fred y Ethel Fred y... empez ella antes de echarse a rer . Quiz s debiera ver eso.
Desde el granero se puede ver la ciudad. Connor dice que hubo una batalla en esos mismos campos. Debe haber un montn de tipos enterrados por todas partes.
Vaya! Eso s que es emocionante.
Y se me ha ocurrido.... Ryan dio un mordisco a la manzana e intent parecer natural... que quiz te gustara venir a la granja y echar un vistazo a los gatitos.
De verdad?
Bueno, s. Connor dice que Shane los regalar cuando los destete. A lo mejor quieres quedarte con alguno. 
Ah, s?
Claro, s, para que te haga compaa mientras estoy yo estoy en el colegio dijo el con una sonrisa de triunfo. As no te sentiras tan sola: Savannah le contempl 
con ojos de bho. 
sa ha sido buena, Bry. Muy astuto.
Y eso era lo que l estaba esperando. Entonces, puedo?
Savannah le hubiera dado el mundo entero y no slo un diminuto gatito.
Claro dijo riendo a carcajadas cuando su hijo se lanz a sus brazos.
Una vez acabada la cena y lavados los platos, y con el hijo que era toda su vida metido en la cama con su gorra de bisbol, Savannah se sent en el balancn del 
porche y contempl el bosque.
Le gustaba el modo en que la noche anidaba bajo sus ramas antes que en ningn sitio, como si le dedicara una atencin especial. Ms tarde oira el ulular de un bho 
o el mugido del ganado de Shane MacKade. A veces, el silencio era absoluto o, si llova, poda or el burbujeo del arroyo entre las rocas.
La primavera todava no haba avanzado lo suficiente para ver el vuelo relampagueante de las lucirnagas. Las esperaba ansiosa y confiaba en que Bryan no estuviera 
demasiado mayor para cazarlas. Quera verle correr en su propio porche, bajo las estrellas de una clida noche de verano, cuando se abrieran las flores y su aroma 
impregnara el aire, y el bosque formara una densa cortina que les ocultara de todo y de todos.
Quera que tuviera un cachorrito, que hiciera amigos, que su infancia rebosara de recuerdos que pudiera recordar despus. Una infancia que sera todo lo que la suya 
no haba podido ser.
Se meci suavemente y se relaj para disfrutar de la paz absoluta de la noche en el campo. Le haba costado diez duros y largos aos llegar hasta all, a aquel balancn, 
a aquel porche, a aquella casa. No se arrepenta de un solo momento, ni del sacrificio, el dolor, la preocupacin o el riesgo. Porque arrepentirse de uno supona 
arrepentirse de todos. Arrepentirse de uno era arrepentirse de Bryan y eso era imposible.
Tena exactamente lo que haba luchado por conseguir y se lo haba ganado a pulso, a pesar de que las circunstancias haban sido desfavorables y brutales.
Estaba exactamente donde quera estar, era la persona que deseaba ser y ningn fantasma del pasado iba a estroperselo. Cmo se atreva su padre a ofrecerle dinero 
cuando lo nico que ella haba querido era su amor?
Jim Morningstar haba muerto. El inflexible, implacable y testarudo hijo de perra haba domado su ltimo caballo, haba lazado su ltimo toro. Y ahora se supona 
que ella deba sentirse agradecida de que, al final, hubiera pensado en su hija, que se hubiera acordado del nieto que nunca haba querido, al que ni siquiera haba 
llegado a ver.
Haba puesto su orgullo por encima de su hija y la diminuta llama de vida que alentaba en su vientre. Ahora, despus de tanto tiempo, haba pensado compensarles 
con casi ocho mil dlares, que se fuera al infierno.
Savannah cerr los ojos cansinamente. Ni ocho millones podran hacerle olvidar y, desde luego, jams bastaran para que le perdonara. Ningn abogado con traje caro, 
ojos matadores y pico de oro iba a hacer que cambiara de opinin. Jared MacKade poda irse al infierno junto con Jim Morningstar. No tena derecho a entrar en sus 
tierras como si le pertenecieran, quedarse en su cocina a tomar una limonada, hablando de invertir el dinero en un fondo universitario, sonriendo con tanta ternura 
a su hijo. No tena derecho a sonrerle a ella, no de aquella manera insultante, y despertar todas las emociones que ella haba desterrado deliberadamente.
Bueno, despus de todo, no estaba muerta. Algunos hombres parecan hechos para despertar las esencias de una mujer.
No quera quedarse sentada pensando en el tiempo que haca que no abrazaba a un hombre y que no se senta abrazada. En realidad, no quera pensar, pero l haba 
pisado su csped y sacudido su mundo, el mundo que tan laboriosamente Savannah haba construido, en menos tiempo del que se necesita para parpadear.
Su padre estaba muerto y ella muy viva. El abogado MacKade haba dejado aquellos dos puntos muy claros en su breve visita.
Por mucho que le hubiera gustado evitarlo, iba a tener que enfrentarse con los dos hechos. Con el tiempo, tendra que volver a verlo. Si no era ella quien le buscaba, 
estaba segura de que l tomara la iniciativa. Tena una mirada de perro de presa, a pesar de su traje elegante y su corbata de seda.
De modo que Savannah deba decidir qu iba a hacer. Y tambin tendra que hablar con Ryan. Tena derecho a saber que su abuelo haba muerto, tena derecho a saber 
que haba una herencia.
Pero, aquella noche, no pensara, ni se preocupara, ni soara. Durante mucho tiempo, no se dio cuenta de que sus mejillas estaban mojadas, de que sus hombros se 
estremecan, de que los sollozos desgarraban su garganta. Se hizo un ovillo y ocult la cara contra las rodillas.
Ay, pap!
Captulo 2
A Jared no le importaba realizar los trabajos del campo. No los consideraba un medio para ganarse la vida, como haca Shane, pero no le importaba dedicarles unas 
cuantas horas de vez en cuando. Desde que haba puesto a la venta su casa de la ciudad y haba vuelto a la granja, echaba una mano cada vez que dispona de tiempo. 
Eran la clase de tareas que nunca se olvidan, unos ritmos que los msculos recordaban pronto. Ordear, alimentar el ganado, arar, sembrar.
Con una camiseta empapada en sudor y unos vaqueros viejos, acarre varias balas de heno para el ganado. Las vacas lecheras se acercaron al comedero con un bamboleo 
de sus corpachones y un azotar de rabos. El olor le recordaba a su juventud y, sobre todo, a su padre.
Buck MacKade haba cuidado bien a sus vacas y haba enseado a sus hijos a considerarlas una responsabilidad y un modo de ganarse la vida.
Para l, la granja haba constituido una manera sencilla de vivir y Jared saba que lo mismo rezaba para Shane. Mientras distribua el heno, se pregunt qu pensara 
su padre del mayor de sus hijos, el abogado.
Lo ms probable era que se hubiera sorprendido un poco al verle con traje y corbata, ocupado con documentos y archivos, con las apariencias y con las reuniones. 
Pero Jared tena la esperanza de que se habra sentido orgulloso. Necesitaba creer que su padre se habra sentido orgulloso. Y tampoco era una mala manera de pasar 
un sbado despus de toda una semana de juzgados y papeleos. Cerca de l, Shane silbaba distrado mientras conduca las vacas hacia el comedero. Jared se dio cuenta 
de que se pareca mucho a su padre, los tejanos polvorientos, la camisa polvorienta suelta sobre un cuerpo duro y disciplinado, la gorra rada sobre un pelo que 
necesitaba los cuidados del barbero.
Qu te parece la nueva vecina? grit Jared. Qu?
La nueva vecina repiti sealando con el pulgar en direccin a las tierras de Savannah. Ah, te refieres a la diosa! exclam Shane apartndose del comedero con 
expresin soadora. Necesito un minuto de silencio aadi cruzando las manos sobre su corazn.
Divertido, Jared se pas una mano por el pelo. Shane le dio una palmada afectuosa en el anca a una de las vacas.
Es impresionante.
Es... No tengo palabras para describirla. Slo la he visto una vez. Me tropec con ella y con su hijo yendo al mercado. Habl con ella un minuto y estuve babeando 
toda una hora.
Qu te pareci?
Que me haba alcanzado un rayo, hermanito. Crees que podras sacar la cabeza de tus calzoncillos un rato?
Puedo intentarlo dijo Shane. Despus se agach para ayudar a deshacer las balas de heno. Me pareci una mujer que puede arreglrselas sola y no busca compaa. 
Es buena con el nio. Se nota con slo verles juntos.
S, ya me he dado cuenta de eso. Cundo? dijo Shane con curiosidad. Estuve en su casa hace un par de das. Tena una asunto legal que resolver.
Oh! exclam Shane con un movimiento de las cejas. Informacin confidencial?
Exacto. Qu se cuenta sobre ella?
No mucho. Por lo que s, andaba por la zona de Frederik y vio el anuncio de la venta de la cabaa en el peridico de all. Entonces, apareci en el pueblo, compr 
las tierras, inscribi al nio en la escuela y se encerr en la casa. Est volviendo loca a la seora Metz.
No me extraa. Si la seora Metz, la reina del comadreo no ha podido enterarse de ninguna habladura sobre ella, nadie puede hacerlo.
Si t llevas algn asunto legal para ella, podrs averiguar algo.
No es cliente mo dijo Jared para atajar la cuestin. Viene mucho por aqu el cro?
De vez en cuando. Connor y l. Una pareja extraa.
A m me gustan. Djame advertirte que Bry un rabo de lagartija. Est lleno de preguntas, opiniones y argumentos. Me recuerda mucho a alguien que yo conozco dijo 
Shane, arqueando una ceja.
Ah, s?
Pap siempre deca que si hubiera dos opiniones sobre el mismo tema, t mantendras las dos. Ese chico es igual. Y hace que Connor se ra. Merece la pena escuchar 
esa risa.
El pobre no ha tenido muchos motivos para rer, no con un padre como Joe Dolin.
Shane gru y recogi las cuerdas que haban quedado en el suelo.
En fin, Dolin est entre rejas y fuera de juego. Ya no va a seguir apaleando a Cassie ni aterrorizando a esos cros. Falta mucho para que el divorcio sea definitivo?
Deberamos tener una sentencia firme antes de dos meses.
Nunca ser demasiado pronto. Voy a echar un vistazo a los cerdos. Quieres sacar otra bala del granero?
Claro.
Shane fue a las cochiqueras a preparar el pienso. Al verlo, los cerdos se animaron y comenzaron a gruir.
Hola chicos, aqu est papi.
Siempre est hablndoles dijo Bryan detrs de ellos.
A m me contestan.
Shane sonri antes de darse la vuelta y ver que el nio no estaba solo. Savannah estaba all, con una mano sobre el hombro de su hijo y una sonrisa amistosa en los 
labios. Llevaba el pelo suelto y le caa por la espalda como una lluvia negra. Shane decidi que los cerdos podan esperar y se apoy en la cerca.
Buenos das.
Buenos das dijo ella, adelantndose para mirar la pocilga. Parece que tienen hambre. Siempre tienen hambre. Por eso son cerdos. Savannah se ri y apoy un pie 
sobre el primer travesao de la cerca. Era una mujer acostumbrada al sonido y al olor de los animales.
sa de ah parece muy bien alimentada.
Shane se acerc un poco para poder oler el aroma de sus cabellos.
Est llena de lechones. Pronto tendr que separarla de los dems.
Primavera en la granja murmur ella. Quin es el padre?
El que tiene cara de satisfecho.
Ah! se que la ignora ostensiblemente. Tpico dijo ella sin dejar de sonrer y apartndose el pelo con la mano. Hemos venido con un objetivo, seor MacKade.
Shane, por favor. Somos vecinos y es mejor que nos tuteemos.
Bien, Shane. Corre el rumor de que has tenido gatitos.
Shane contempl a Bryan sonriendo. Te has salido con la tuya, eh?
Todo inocencia, Bryan se encogi de hombros. Pero su sonrisa de triunfo le traicion.
Mi madre necesita que le hagan compaa cuando yo estoy en la escuela.
Buen argumento. Estn en el granero. Te los ensear.
No.
Para detenerlo, Savannah le puso una mano en el brazo. Haba un brillo en sus ojos que le dijo que saba exactamente qu rumbo tomaban sus pensamientos.
No queremos interrumpir tu trabajo. Tus cerdos esperan y estoy segura de que Bryan ya sabe dnde encontrarlos.
Claro que s. Vamos, mam dijo Bryan tirando de su mano. Son geniales. Shane tiene un montn de animales chachi.
Hum! exclam ella dejndose arrastrar. Magnficos animales aadi al ver salir a Jared con una bala de heno al hombro.
Sus miradas se encontraron, Jared se detuvo y descarg el pienso. Savannah se dio cuenta de que el traje la haba engaado. Aunque no le haba parecido un hombre 
blando, s tena un aspecto elegante. No haba nada de eso en el hombre que tena ante s. Era todo msculos. Si hubiera sido una mujer ms dbil, se le habra hecho 
la boca agua. Sin embargo, inclin la cabeza y salud con frialdad.
Seor MacKade.
Seorita Morningstar respondi l en el mismo tono, aunque tuvo que hacer un esfuerzo para relajar la tensin que se haba apoderado de su estmago. Hola, Bryan.
No saba que trabajaras aqu dijo el nio. No te he visto hacerlo antes.
Slo lo hago algunas veces.
Y por qu llevabas traje? insisti el chico, Shane nunca lleva traje.
No, a menos que primero le dejes inconsciente.
Bryan sonri y Jared se dio cuenta de que haba un hueco en sus dientes que no estaba ah el da anterior.
Has perdido algo?
Orgullosamente, Bryan cubri la mella con la lengua.
Se me ha cado esta maana. Es bueno para escupir.
Yo tambin fui campen escupiendo. Mi marca estaba en tres metros veinte, sin viento. Impresionado y sintindose retado, Bryan acumul saliva y escupi. Jared asinti.
No est mal.
Puedo hacerlo mejor.
Eres uno de los mejores de tu edad Bry intervino Savannah. Pero el seor MacKade tiene trabajo que hacer y nosotros hemos venido a ver los gatitos.
Claro, estn aqu mismo.
Bryan entr corriendo al granero y su madre le sigui con ms calma.
Tres metros? murmur con una mirada por encima del hombro.
Veinte centmetros.
Me sorprende, seor MacKade.
Tena una manera de balancearse sobre aquellas piernas infinitas que obligaba a los ojos de un hombre a seguirlas como dotados de voluntad propia. Tras un rpido 
debate interno, se rindi y ech a andar detrs de ella.
Bryan se dej caer en el heno junto a la camada de gatitos y su madre, que tena pinta de sentirse mortalmente aburrida.
A que son geniales? Tienen que quedarse con ella muchas semanas dijo acariciando con mucho cuidado un gatito de color gris. Pero despus, podremos llevarnos 
uno.
A Savannah se le abland el corazn sin poder evitarlo. Se agach y, dejndose llevar por el impulso, cogi uno.
Son tan pequeos! Mira, Bry. Cabe justo en la palma de mi mano. Qu ricura! Mira que eres bonito! dijo, llevndoselo a la mejilla para sentir su pelo.
ste es mi preferido dijo Bryan sin dejar de acariciar al cachorro gris. Le voy a llamar Cal, por Cal Ripkin.
La bola peluda que Savannah tena en la mano se agit y maull dbilmente. En aquel momento, supo que haba perdido la batalla.
Oh! De acuerdo. Nos quedaremos con el gris.
Mejor con dos dijo Jared, pensando que su cara deba ser un libro abierto. Les gusta sentirse acompaados.
La idea estall como una descarga de mil voltios en el cerebro de Bryan.
Dos? S, mam. Nos llevaremos dos. Uno se sentira demasiado solo.
Bry...
Y no ser un problema. Ahora tenemos mucho sitio. Cal necesitar un compaero para jugar y correr por ah.
Gracias, MacKade. Ha sido un placer.
Adems. As podemos elegir uno cada uno sigui Bryan, viendo cmo su madre acariciaba el cachorro anaranjado. Sera lo ms justo, no? Sonriendo, el nio se acerc 
para acariciar con el dedo el gatito que su madre sostena en la palma de la mano.
Le gustas, lo ves? Est tratando de lamerte la mano.
Tiene hambre dijo ella, aunque saba que le #cra imposible resistirse a la bola de pelo que temblaba en su mano. Supongo que se harn compaa.
Bien! exclam Bryan saltando sin la vergenza propia de un nio de nueve aos. Voy a decirle a Shane cules son los nuestros.
Sabes que lo queras dijo Jared cuando Bryan sali corriendo.
Ya soy lo bastante mayorcita como para saber que no puedo tener todo lo que quiero. Pero no creo que dos gatos den ms problemas que uno solo.
Con un suspiro, dej al cachorro para que pudiera unirse a sus hermanos en un aperitivo de media maana. Hizo ademn de levantarse, pero Jared le puso la mano bajo 
el brazo y la ayud. Gracias.
Savannah le evit cuidadosamente y busc la luz. Supo sin necesidad de palabras que haban decidido tutearse.
Dime una cosa, eres un granjero pluriempleado de abogado o un abogado que hace horas extras trabajando de granjero?
Ultimamente, me siento las dos cosas. He vivido varios aos en Hagertown dijo l, caminando a su lado. Hace dos meses que regres. Tengo bastantes asuntos pendientes 
en la ciudad, de modo que no le he sido de mucha ayuda a Shane y Devin.
Devin? dijo ella detenindose bajo el sol. Ah, el Sheriff. S, Bryan lo mencion. El tambin vive aqu.
Duerme aqu alguna vez. Vive en la oficina del Sheriff.
Combatiendo el crimen en un pueblo que slo tiene dos semforos?
Devin se toma la vida muy en serio. Has pensado en la herencia de tu padre?
Herencia, sa s que es una palabra seria. S, lo he pensado, pero todava tengo que hablar con Bryan. Formamos un equipo y su voto cuenta explic ella ante el 
ceo fruncido de Jared. Penemos un partido esta tarde y no quiero distraerle. Tendrs tu respuesta el lunes.
Muy bien.
Jared apart los ojos de ella y entorn los prpados. El brillo de advertencia en ellos hizo que Savannah sonriera.
Deja que adivine. Tu hermano est mirando otra vez mi trasero.
Intrigado, Jared volvi a mirarla. Cmo lo sabes?
Querido, las mujeres siempre lo sabemos dijo ella con una risa profunda y espontnea. Slo que a veces dejamos que sigis con vuestro juego. Vamos, Bryan dijo 
ella volvindose y guindole un ojo a Shane. Tienes que acabar tus tareas antes del partido.
Regresaron atravesando el bosque. Savannah escuch la interminable charla de Bryan sobre los gatitos, el partido de bisbol y los animales de la granja MacKade. 
Ella slo poda pensar que su hijo era feliz, que estaba seguro. Haba hecho un buen trabajo, completamente sola y sin la ayuda de nadie. Se domin antes de suspirar 
y que Bryan se diera cuenta de que estaba preocupada. Muy a menudo, era difcil saber qu era lo correcto.
Por qu no te adelantas t solo, Bry? Acaba tus tareas y ponte el equipo. Creo que voy a sentarme aqu un rato.
El nio se detuvo y le dio un puntapi a una piedra.
Por qu te sientas tanto en el bosque? Porque me gusta estar aqu.
Bryan estudi su rostro, buscando pistas. De verdad vamos a quedarnos en este sitio? El corazn de Savannah se rompi un poco mientras se inclinaba a besarle.
S, vamos a quedarnos de verdad. Chachi dijo l con una sonrisa alegre.
Ech a correr y la dej sola en el sendero. Ella se sent sobre un tronco cado, cerr los ojos y dej la mente en blanco. Demasiadas cosas queran invadirla, los 
recuerdos, los errores, las dudas. Las apart a fuerza de voluntad, concentrndose en la tranquilidad del bosque y en ese lugar especial de su cerebro que estaba 
a salvo de las preocupaciones.
Era un truco que haba aprendido de pequea, cuando la confusin de la vida haba sido demasiado abrumadora para enfrentarse a ella. Fueron unos aos de largos viajes 
en una camioneta destartalada, de horas interminables en potreros malolientes, de gritos, de conocer las dentelladas del hambre verdadera, los llantos de bebs irritados, 
el fro de habitaciones sin calefaccin. A todo poda enfrentarse cada vez que fuera necesario si consegua escaparse al interior de s misma unos cuantos minutos.
Las decisiones se aclaraban, la confianza en s misma se robusteca.
Tan fascinado como si se hubiera tropezado con alguna criatura mtica de los bosques, Jared la contemplaba. Aquel rostro extico pareca extraamente pacfico, el 
cuerpo anormalmente inmvil. No le habra sorprendido ver que una mariposa o un pjaro de colores brillantes se posaba sobre su hombro.
Aquel bosque siempre haba sido suyo, su espacio personal, su lugar privado. Sin embargo, verla all no le pareca una intrusin, sino algo natural, como si una 
parte de s mismo hubiera sabido cundo y dnde poda encontrarla. Se dio cuenta de que tena miedo de parpadear, como si en aquella fraccin de segundo ella pudiera 
desvanecerse para siempre.
Savannah abri lentamente los prpados y lo mir a los ojos.
Por un momento, ninguno de los dos pudo hablar. Savannah sinti que el aliento se quedaba retenido en su garganta. Estaba acostumbrada a que los hombres la miraran, 
era algo a lo que estaba habituada desde nia. Algo que le molestaba, diverta o interesaba, segn las ocasiones, pero que jams la haba dejado sin habla, mirando 
sin pestaear unos ojos del color de la hierba en verano. El dio un paso, movindose primero y poniendo el mundo otra vez en funcionamiento.
Me revienta constatar lo obvio dijo l y, porque lo deseaba y sus rodillas temblaban un poco, se sent junto a ella. Pero ests tambalendote.
Savannah se seren e inclin la cabeza.
No se supona que tenas que estar arando o algo parecido?
Shane se ha sentido propietario del tractor desde hace muchos aos. Y, no se supona que t tenas que ir a un partido de bisbol?
Faltan un par de horas todava. Bueno dijo con un suspiro. Quin es el intruso, t o yo? Tcnicamente, los dos dijo l, sacando un puro delgado. Estas tierras 
son de mi hermano. Yo crea que la granja era de todos vosotros. Jared encendi una cerilla, aspir el humo y lo expuls contemplando sus volutas a la luz del sol. 
Lo es. Esta propiedad pertenece a Rafe.
Rafe? dijo ella mirando al cielo. Por favor, no me digas que sois ms hermanos? Cuatro en total.
Jared trat de ocultar su sorpresa cuando ella le quit el puro de las manos y le dio una calada con lnguida indolencia.
Cuatro MacKade murmur Savannah. Es asombroso que el pueblo haya sobrevivido. Es que ninguna mujer ha conseguido echaros el lazo? Rafe est casado. Yo lo estuve.
Oh! dijo ella, y le devolvi el puro. Y ahora has vuelto a la granja.
Justamente. En realidad, si no hubiera titubeado, estara viviendo en tu cabaa.
De verdad?
S. He puesto en venta mi casa de la ciudad y estoy buscando algo por los alrededores. Pero t te adelantaste, ya habas firmado el contrato cuando empec a buscar.
Jared cogi una ramita y dibuj un mapa en el suelo.
Esta es la granja, esta es la tierra de Rafe. La cabaa est aqu.
Savannah apret los labios al ver el tringulo que formaban.
Y los MacKade hubieran sido propietarios de un buen pedazo de la montaa. Perdiste tu oportunidad MacKade.
Eso parece, Morningstar.
Ser mejor que empecemos a llamarnos por el nombre.
Savannah le quit la rama de las manos y seal al vrtice del tringulo.
Este sitio, es la casa de piedra que se puede ver desde la carretera que lleva al pueblo?
S. Es la vieja casa Barlow. Est encantada.
Has odo lo que se cuenta de ella?
No dijo Savannah, mirndole con inters. Hay cuentos de fantasmas sobre ese casern?
A Jared slo le cost un momento darse cuenta de que ella no le estaba gastando ninguna broma. Por qu has dicho que estaba encantada? Es algo que se siente. 
La casa es como este bosque, los dos estn inquietos. Sangre india explic ella con una sonrisa cuando Jared continu mirndola. Soy mitad apache. A mi padre le 
gustaba presumir de que tena sangre pura, pero...
Pero, qu?
Pero tena una mezcla de sangre mejicana e italiana. Incluso algo de francesa.
Y tu madre?
Montaba toros en los rodeos, era una campeona. Sufri un accidente cuando yo tena cinco aos. No me acuerdo muy bien de ella.
Tambin mis padres han muerto. Es duro dijo l ofrecindole el puro amistosamente. Esto no debera serlo para m. Perd a mi padre hace diez aos, cuando me ech 
de casa. Yo tena diecisis y estaba embarazada de Bryan. Lo siento, Savannah.
Oye, que lo he superado.
Savannah fum y le devolvi el puro. No saba por qu le contaba aquellas cosas, slo que all se respiraba tranquilidad y l saba escuchar.
El caso es, Jared, que he pensado ms en mi padre durante estos das que en los ltimos diez aos. No puedes imaginarte lo que ocho mil dlares hubieran significado 
para m entonces. Aunque hubieran sido cinco mil. Demonios! exclam apartndose el pelo por encima del hombro. En aquella poca, ocho dlares habran sido la 
diferencia entre... Djalo, no importa.
Sin pensar, Jared le cogi las manos. Claro que importa.
Savannah contempl aquellas manos con el ceo fruncido, despus, con una gesto casual, apart las suyas y se levant.
Lo nico importante es que debo pensar en Bryan. Tengo que hablar de este asunto con l. Deja que seale lo obvio otra vez. Has hecho un magnfico trabajo criando 
a tu hijo.
Nos hemos criado el uno al otro contest ella sonriendo. Pero gracias de todas maneras. Ya te llamar.
Jared se levant y la mir a la cara. Savannah. ste es un buen pueblo, casi todos son buena gente. Aqu, nadie tiene que estar slo a menos que lo desee.
sa es otra cosa que debo pensar. Ya nos veremos, abogado.
Haca aos que Jared no acuda a un partido de la Liga Infantil. Cuando detuvo el coche en el aparcamiento de las afueras y absorbi los olores y los sonidos, se 
pregunt por qu. El nico tendido de gradas de madera estaba lleno de gente que alborotaba. Los chicos que no estaban jugando corran tras la cadena de separacin 
o se peleaban a la sombra de las gradas. El kiosco atraa a los restantes con su olor a perritos calientes y bocadillos de ternera.
Camin sobre la hierba irregular con los ojos atentos para ver si localizaba a Savannah, pero fue al pequeo Connor a quien descubri primero. El nio de cabellos 
pajizos estaba haciendo cola en el kiosco, mirndose los pies mientras un par de chicos mayores se metan con l.
Mira, si es el cabeza hueca de Dolin. Qu? A tu padre le gusta la celda que le han dado? Connor aguantaba los golpes y los empujones estoicamente. La mujer que 
estaba delante de ellos en la cola se volvi y chasque la lengua con desaprobacin, lo que no tuvo el menor efecto sobre ellos.
Por qu no le haces un pastel con una lima dentro? Apuesto a que un mariquita como t sabe hacer unos pasteles muy ricos.
Hola, Connor! dijo Jared. Una sola mirada hust para que los dos matones huyeran precipitadamente. Cmo va eso?
Bien.
La humillacin haba teido de rubor sus mejillas, el temor del abuso haba humedecido las palmas de las manos en torno al dinero que sujetaba con fuerza. Como hombre 
adulto, Jared evit hacer comentarios sobre lo que acababa de ver.
Me han mandado a comprar perritos calientes y refrescos.
Hum! Cmo es que no ests jugando? Soy muy malo.
Lo dijo con toda naturalidad. Estaba demasiado acostumbrado a que se lo dijeran como para rebelarse.
Pero Bryan s juega. Bryan Morningstar. Es el mejor del equipo.
En serio?
Conmovido por el brillo repentino en aquellos tmidos ojos grises, Jared le dio un tirn a la visera de su gorra. El nio se apart instintivamente para esquivar 
el golpe y despus se qued quieto. El adulto record que la vida no haba sido una sucesin de partidos de bisbol y perritos calientes para aquel chico de nueve 
aos.
Me gustara verlo sigui diciendo Jared como si nada hubiera ocurrido. En qu posicin juega?
Avergonzado se su propia cobarda, Connor baj la vista al suelo.
De medio.
Ah, s? Yo tambin jugaba de medio.
De verdad? pregunt Connor, alzando la vista asombrado.
Claro. Devin jugaba de tercera base y... Ahora, el asombro se mezcl con un caso flagrante de pura adoracin por su hroe.
El sheriff MacKade jugaba al bisbol? Seguro que era muy bueno.
A Jared le escoci un poco el orgullo recordar que nunca haba sido capaz de ganarle una carrera ni de eliminar a su hermano.
S, no era malo. Cuntos perritos quieres, Connor?
Tengo dinero. Mam me ha dado dinero. Y la seorita Morningstar dijo enseando los billetes que haba arrugado en la mano. Tengo que llevarle otro a ella. Con 
mostaza.
Invito yo dijo Jared hacindole una seal con tres dedos al vendedor. Connor se mordi los labios mientras contemplaba el dinero. As podr sentarme contigo y 
con la seorita Morningstar.
Jared le pas al nio el primer perrito caliente y le contempl mientras exprima lenta y deliberadamente una lnea de mostaza amarilla.
Has venido con tu madre y con tu hermana? No, seor. Mam est trabajando y Emma est con ella en el restaurante. Pero me dijo que poda venir a ver el partido.
Jared encarg refrescos y puso caja de cartn.
Puedes llevar esto? Claro.
Satisfecho de que le hubieran confiado la tarea, Connor ech a andar hacia las gradas. El cartn era delgado, pero Connor sujetaba la caja como si los perritos calientes 
fueran explosivos y las bebidas detonadores.
Estamos arriba del todo porque la seorita Morningstar dice que desde all se ve mejor.
Y Jared tambin pudo verla mientras se acercaban. Estaba sentada con los codos apoyados en las rodillas y las manos en el mentn. Llevaba gafas de sol, pero Jared 
imagin que tena la mirada fija en el campo.
Se equivocaba. Estaba observando cmo se aproximaba en compaa del nio, repartiendo sonrisas deslumbrantes o un gesto de la mano cuando alguien le saludaba. Y 
tambin observ que varias mujeres de todas las edades enderezaban los hombros o se retocaban el peinado a su paso.
Savannah supuso que aquello era lo que le haca un hombre como l a cualquier mujer. Tomar instintivamente conciencia de s misma a un nivel puramente fsico. Decidi 
que era algo parecido a las feromonas, el olor del sexo.
Aquellas piernas musculosas y largas subieron las gradas detrs del nio. De vez en cuando, su mano tocaba un hombro o estrechaba otra mano. Savannah cogi la chaqueta 
que haba dejado en el sitio de Connor y la puso sobre la barandilla. Hace un da estupendo para jugar.
Jared se sent, cogi la caja de manos de Connor y, para hacerle sitio, se arrim ms a ella. Esto est de bote en bote.
Ahora s. Gracias, Con.
El seor MacKade nos ha invitado dijo Connor devolvindole su dinero con expresin solemne.
Savannah iba a decirle que se lo quedara, pero entonces record que los nios tambin tienen orgullo y lo acept.
Gracias, Jared dijo ella atacando sin misericordia el perrito.
Cmo vamos?
Perdiendo por una, al final de la tercera dijo ella. Pero ahora les toca a lo mejor de nuestros bateadores.
Bryan es el tercero dijo Connor que haba masticado y tragado con educacin antes de hablar. Tiene el mejor promedio.
Jared vio que sala a batear el primer chico vestido con el uniforme de color naranja chilln del equipo que patrocinaba el Caf de Ed.
Has conocido ya a Edwina Crump? pregunt l al odo de Savannah.
Todava no. Es la duea del caf donde trabaja Cassandra, no?
S. Puedes dar gracias de que tu chico no lleve un uniforme color rosa de labios.
Savannah abri la boca para replicar, pero lanz un grito de nimo al or el chasquido del bate. La gente aull con ella cuando el bateador corri a la primera base.
Eso nos deja empatados, verdad, Con?
S, seorita Morningstar. Es J. D. Bristol. Un buen corredor.
Savannah devor su perrito, aguantando los nervios mientras el segundo bateador fallaba. Alguien le grit al rbitro que era un abuso y en las gradas surgieron acaloradas 
discusiones.
Por lo visto, estos partidos se siguen tomando con la misma seriedad de siempre.
El bisbol es un asunto muy serio.
Savannah se call. Se le hizo un nudo en el estmago al ver salir a su hijo.
se es el chico Morningstar dijo alguien. Ojo a su golpe.
Por el modo en que est lanzando el pitcher, va a necesitar una antorcha. Nadie est viendo sus bolas.
Savannah alz la barbilla y le dio un rodillazo al hombre que tena delante.
Usted limtese a mirar dijo cuando l se volvi. Bryan podr con todo.
Jared sonri y se apoy contra la barandilla de hierro.
S seor, un asunto de lo ms serio. Savannah hizo una mueca cuando Bryan golpe el aire.
Apuesto un dlar a que se apunta el desempate.
No me gusta apostar en contra de tu hijo o del equipo local dijo Jared. Pero los MacKade somos hombres aventurados. Va un dolar.
Savannah contuvo el aliento mientras Bryan ejecutaba el ritual de los bateadores. Pate el polvo con el pie izquierdo y luego con el derecho, se ajust el casco 
y movi el bate en el aire.
El ojo en la bola, Bry murmur ella cuando volvi a entrar en la base. No le quites ojo a la pelota.
Y eso fue lo que Bryan hizo mientras la pelota pasaba a su lado y quedaba atrapada en el guante del receptor.
Dos! grit el rbitro.
Qu demonios est diciendo? grit Savannah . Ha sido bajo y fuera. Cualquiera puede ver que ha sido bajo y fuera.
El hombre que tena delante se dio la vuelta y asinti.
Claro que lo era. Pero Bo Perkins tiene los mismos ojos que mi abuela y ella necesita gafas hasta para ver su propia opinin.
Pues alguien debera darle a Bo Perkins una patada en el... Savannah se dio cuenta de que Connor la miraba con los ojos muy abiertos. En la base.
Buena salida murmur Jared.
Bryan volvi a entrar en la base del bateador. El lanzador se contone y tir la pelota. Y Bryan lo dio un tremendo batazo con el grueso del palo. La bola vol por 
encima del campo interior y se levant sobre el exterior.
Fuera! grit Savannah junto con el resto del pblico. As se hace, Bry!
Su danza de victoria, un contoneo prolongado de las caderas, distrajo a Jared de la accin que se desarrollaba en el campo de juego. Savannah continu gritando, 
valindose de las manos para hacer bocina mientras que Bryan recorra todas las bases. Y, para asombro de Jared, Savannah cogi al nuevo amigo que tena delante 
y le dio un beso en los labios.
Lo ha conseguido no? Le dijo que lo hara. El hombre, treinta aos mayor que ella, se sonroj como un colegial.
S, seora. Lo dijo.
No puede decirse que seas tmida, verdad? dijo Jared cuando volvieron a sentarse.
Afloja la pasta respondi ella, poniendo la mano.
Jared sac un billete y lo sostuvo en alto. Ha merecido la pena.
Todava no has visto nada, abogado.
Jared pens en la promesa de aquellas nalgas redondeadas y dese sinceramente que fuera cierto.

Captulo 3
Savannah pens que seguramente cometa un error al sentarse con Jared en un reservado del Caf de Ed para tomar un helado. Pero l se haba mostrado muy persuasivo 
y los dos nios se haban entusiasmado ante su oferta de Invitarles para celebrar la victoria. Adems, le daba la oportunidad de conocer a Cassandra Doln.
La madre de Connor era una mujer menuda y frgil, rubia y delicada, como una mueca de porcelana, con unos ojos tan tristes que te podan romper el corazn. Jared 
se comportaba con ella de una manera amable, dulce, siempre sonrindole. Savannah pens que le iban la mujeres vulnerables y tmidas.
Anmate, Cassie. Tmate un helado con nosotros.
Cassie se detuvo junto a la mesa el tiempo justo para revolverle el pelo a su hija Emma que coma su batido caliente a cucharadas serias y pequeas. No puedo. Estamos 
a tope. Pero te agradezco que invites a los nios, Jared.
Jared pens que estaba tan delgada que cualquier brisa de primavera podra llevrsela y le ofreci una cucharada de su helado.
Bueno, prubalo por lo menos.
Cassie se sonroj, pero abri la boca con la misma obediencia de un nio cuando l acerc la cuchara a sus labios.
Est estupendo.
Oye, Cass! Las hamburguesas estn listas. Voy ahora mismo.
Cassie fue a recoger los pedidos a la barra donde Edwina Crump era reina absoluta. La propietaria del caf le hizo a Jared un guio provocativo. El hecho de que 
fuera veinte aos mayor que l no era obstculo para que no apreciara un hombre bien plantado.
Oye, grandulln. ltimamente no te vemos mucho por aqu. Cundo me vas a llevar a bailar? dijo retocndose el peinado en forma de bola pelirroja.
Cuando t digas, Ed.
Edwina solt una carcajada cloqueaste y agit su cuerpo huesudo.
Esta noche toca en el Legion una banda estupenda. Yo estoy lista y esperando dijo antes de desaparecer en la cocina.
Divertida con la escena, Savannah apoy los dedos sobre la mesa.
Conque el Legin, eh? Suena muy emocionante.
Te sorprenderas dijo l, alzando una ceja. Quieres ir?
Paso, gracias. Bry, no puedes meterte ms helado en la boca de una vez?
Es genial dijo Bryan mirando su cuchara colmada y chorreaste. Cmo est el tuyo, Con? Sin aguardar la respuesta, apur su cuchara y la meti en el helado de 
su amigo.
Las fresas estn bien, pero el caramelo es lo mejor.
Deseando equivocarse, observ las natillas de Emma con ojos avariciosos. La pequea, de cinco aos, rode su cuenco con un brazo protector. Savannah pens que poda 
ser una nia callada, pero saba muy bien lo que era suyo.
No dijo Savannah con aprobacin. No te preocupes, cario. Seguro que te podras comer a estos dos debajo de la mesa.
Me gusta mucho el dulce dijo Emma con una de sus raras sonrisas.
A m tambin contest Savannah, devolvindosela. Y las natillas son lo mejor de todo.
S, y la nata montada. La seorita Ed te pone montones de nata dijo la nia dejando con cuidado su cuchara dentro del cuenco vaco. Ya puedo ir con Regan. Mi 
mam me ha dado permiso.
Quin es Regan? quiso saber Bryan. Una amiga de mi madre dijo Connor. Tiene una tienda al otro lado de la calle llena de cosas geniales.
Vamos a verlas.
Antes de que pudiera salir disparado, Savannah le sujet del brazo.
Bryan.
El nio qued perplejo un momento.
Ah, s! Gracias, seor MacKade. El helado estaba muy bueno. Vamos, Con.
Gracias, seor MacKade repiti Connor. Emma tir de l hasta sacarle del asiento. Cuando estuvo fuera, mir a su hermana y arrug la frente.
Gracias dijo la nia sin soltar la mano de Connor.
De nada. Saluda de mi parte a Regan.
No toquis nada dijo Cassie sujetando dos platos con una mano y sirviendo un tercero con la otra. Y volver en seguida si est ocupada.
S, mam.
Bryan ya estaba en la puerta. Connor le sigui, lastrado por el paso ms sosegado de su hermana. Yo dira que te has marcado un tanto dijo Savannah ponindose cmoda.
Y yo dira lo mismo de ti. Es una de las conversaciones ms largas que jams le he odo a Emma.
Debe serle difcil, siendo tan tmida. Parece un ngel, como su madre.
Jared pens que aquellos ngeles haban pasado por un verdadero infierno.
Cassie tambin est haciendo un buen trabajo con los nios sin ayuda. T, mejor que nadie, subrs apreciarlo.
S, lo valoro. Os conocis mucho? pregunt, observando a la mujer etrea que limpiaba un reservado.
Casi toda la vida, pero no del modo que insinas. Es amiga ma y tambin cliente. Cualquier otra cosa no sera tica cuando la estoy representando.
Complacido por haber despertado su inters, Jared sac otro puro.
Y t eres un hombre muy tico, verdad, abogado?
Exacto. Sabes una cosa? Todava no has mencionado en qu trabajas.
He hecho de todo.
Con una mirada capaz de derretir un glacial, Savannah le cogi el puro.
Apuesto a que s murmur l.
Ahora mismo, trabajo de ilustradora. Sobre todo libros para nios. No encaja con mi imagen, verdad? dijo ella riendo y devolvindole el puro.
No lo s. Tendra que ver tus ilustraciones. Hola, Dev! dijo l sonriendo.
Savannah se volvi para ver al hombre que acababa de entrar. Tena el mismo aspecto moreno y atractivo que Jared y un cuerpo igualmente alto, musculoso y duro. Sus 
ojos, tambin eran verdes y, sin embargo, distintos.
Savannah reconoci el modo en que escudriaban el local, analizando los menores detalles, buscando problemas. Instintivamente, sus msculos se tensaron y se puso 
plida. No necesit ver la placa de su solapa para saber que era el sheriff. Poda oler un poli a un kilmetro, aunque fuera montado a caballo. Desde luego, saba 
cundo vea uno a diez pasos.
He visto tu coche.
Despus de echar un vistazo y saludar a Cassie con una sonrisa, Devin se sent junto a su hermano.
Savannah Morningstar, Devin MacKade dijo Jared.
Lo primero que vio Devin fueron unos ojos recelosos. Luego sinti la frialdad y se pregunt qu la motivaba.
Encantado. Fue usted la que compr la cabaa del mdico?
S, ahora es mi casa.
No slo era frialdad. All se estaba formando una capa de hielo.
El nio que he conocido en la granja debe ser su hijo. Bryan, no?
S, Bryan es mi hijo. Est bien alimentado, est escolarizado y le han puesto todas sus vacunas. Excsenme, ser mejor que vaya a ver en qu andan los nios.
All va un iceberg, pens Devin. Hizo una mueca cuando ella sali del caf.
Vaya! A qu demonios ha venido eso? No lo s murmur Jared. Pero voy a averiguarlo.
Quieres que te diga lo que me parece? Esa chica ha tenido problemas con la ley.
Devin hizo sitio para que saliera. Jared sac unos billetes de su bolsillo.
Maldicin, maldicin, maldicin, pens Savannah en la acera, tratando de recobrar la compostura.
Se ri as misma dicindose que haba cometido una estupidez. El problema de relajarse era que cualquier cosa poda acercarse y morderte por la espalda. Ahora que 
estaba fuera, con las manos metidas en los bolsillos de sus vaqueros, se dio cuenta de que no saba qu clase de tienda era la de Regan ni dnde se encontraba. Slo 
quera recoger a su hijo y llevarle a casa.
Quieres contarme qu ha pasado? dijo Jared, tocndole el hombro desde atrs.
Savannah se oblig a respirar profundamente; antes de darse la vuelta.
Ya haba terminado el helado.
Entonces, quiz sea mejor que demos un paseo para hacer la digestin.
Jared la cogi del brazo slo para verse rechazado al instante con ferocidad.
No me toques, a menos que yo te lo pida. Jared sinti que su temperamento de MacKade se encenda y se apresur a controlarlo.
De acuerdo. Ahora cuntame por qu has sido tan brusca.
Suelo ser brusca. Sobre todo con los polis, no me gustan. En mi lista, estn a continuacin de los abogados. No me interesa relacionarme con ninguno de ellos. Dnde 
estn los nios?
Yo crea que era una reunin amistosa. Savannah saba que los viejos miedos, la vieja rabia nunca podran desaparecer.
Pues no. Vuelve y habla con tu hermano sobre la ley y el orden. Dile que siga adelante y me Investigue. Estoy limpia. Tengo un trabajo legal y dinero en el banco.
Me alegro por ti. Pero, por qu iba Devin a Investigarte?
Porque a los polis y a los abogados os encanta meter las narices en los asuntos de los dems. Eso es lo que has estado haciendo desde que fuiste a mi casa. La manera 
en que vivo y la forma en que educo a mi hijo slo me conciernen a m y a nadie ms. As que pirdete.
Era fascinante. A pesar de que tena que hacer un esfuerzo para controlar su propio temperamento, era fascinante verla echar chispas.
Todava no me he interpuesto en tu camino, Savannah. Cuando lo haga, lo notars. Creme. Slo te estoy pidiendo una explicacin.
Y ya has tenido la nica explicacin que voy a ciarte. Y ahora, dnde est mi hijo?
Savannah no saba cmo poda hacerlo Jared. Sus ojos la observaban con una mirada asesina y, sin embargo, hablaba en un tono de voz razonable y controlado. No soportaba 
a la gente que se controlaba de esa manera.
La tienda se llama Tiempos Pasados, dos puertas detrs de ti.
No obstante, cuando ella ech a andar, Jared volvi a retenerla cogindole el brazo.
Te he dicho que...
Escchame! No vas a entrar ah cargando como si fueras una amazona furiosa.
El fuego que arda en los ojos de Savannah podra haber chamuscado la piel de cualquie hombre.
Ser mejor que me quites la mano de encima antes de que estropee tu cara bonita.
Jared la sujet con ms fuerza. En otras circunstancias, le habra divertido ver cmo lo intentaba.
En esa tienda, hay dos nios que han sufrido malos tratos.
Vio cmo el rostro de Savannah se transforma ba. La furia dej paso a la sorpresa y la sorpresa a una compasin dolorida.
Connor y Emma. Debera haberme dado cuenta dijo ella mirando la entrada del caf. Y Cassandra.
Esos chicos han crecido viendo cmo su padre pegaba a su madre y eso es mas violencia en sus cortas vidas de la que nadie se merece. Si entras ah hecha una furia, 
t....
No tengo por costumbre asustar a los nios replic Savannah. Por mucho que vosotros, la gente decente que juzga por el aspecto, creis que no, soy una buena madre. 
Bryan siempre ha tenido lo mejor que he podido darle y...
Savannah cerr los ojos y trat de controlar la ira. Jared pens que era como ver un volcn que se apagara a s mismo.
Sultame el brazo dijo con voz tranquila. Voy a llevar a mi hijo a casa.
Jared estudi su rostro un momento, vio los ultimos jirones de su rabia en sus ojos de color chocolate. La solt y la mir entrar en la tienda de Megan, tomando 
aliento para calmarse antes de abrir la puerta.
Devin se acerc. Se detuvo junto a su hermano se rasc la cabeza.
Ha sido un espectculo muy interesante.
Sin embargo, yo tengo el presentimiento de que slo ha sido el primer acto. Aqu est pasando mucho ms.
Intrigado, Jared se meti las manos en los tobillos y se balance sobre sus pies. Con una tenue sonrisa, Devin contempl a su hermano.
Una mujer como sa es capaz de hacer que un hombre se olvide de su propio nombre. A propsito, recuerdas el tuyo?
Apenas. Creo que tenas razn al suponer que ha tenido problemas con la ley.
Devin entrecerr los ojos. La ley, el pueblo y todos sus habitantes eran su responsabilidad. Puedo investigarla.
No, no lo hagas. Es justo lo que ella espera.
Siento el impulso de sorprenderla con lo que menos se imagina. Ya veremos lo que pasa.
Lo que t digas elijo Devin mientras Jared se meta en su coche.
Lo que t quieras, pens. Siempre que la chica no se meta en jaleos.
Bryan miraba por la ventanilla del coche, el gesto hosco, apartando framente el rostro de su madre. No entenda por qu Connor no poda quedarse a pasar la noche. 
Era sbado, y quedaban un montn de horas antes de que el estpido timbre del colegio llamara a clase.
Qu iba a hacer un chico todas aquellas horas sin su mejor camarada? Slo tareas de casa, pens poniendo cara de mrtir. Y los deberes. En la crcel se estaba mejor.
Se est mejor en la crcel dijo desafiante mirando a Savannah.
Claro, juegan mucho al bisbol y se atracan helados en la prisin.
Pero no tengo nada que hacer en casa! dijo con el desesperado lamento de un nio de nueve aos.
Ya te dar yo cosas que hacer replic Savannah con la tpica respuesta de una madre muy frustrada. Y cuando escuch lo que haba salido de su boca, estuvo a punto 
de gemir. Lo siento, Bry. Tengo muchas cosas en la cabeza y no es un buen momento para que Connor venga a pasar la noche.
Entonces, podra haberme quedado yo en su casa. A su madre no le importa.
Aquello era un golpe directo que slo contribuia que su estado de nimo fuera ms hurao an.
Pues a la tuya s, Campen. Y te recuerdo que tienes que vivir conmigo. Puedes empezar por sacar la basura que no has sacado esta maana, limpiar ese agujero negro 
que es tu habitacin y luego, ponerte a estudiar matemticas para no tener que recuperar este verano.
Estupendo!
En el momento en que el coche se detuvo, Bryan sali y cerr de un portazo. Rezong algo ms sobre vivir en una crcel consiguiendo que a su madre le saliera humo 
por las orejas.
Bryan Morningstar!
 Al or su nombre, Bryan se dio la vuelta. Se quedaron mirndose furiosos, la ira coloreaba los dos rostros, los ojos de un color negro y fiero.
Por qu demonios tienes que parecerte tanto a m? Podra haber tenido una nia tranquila y educada si lo hubiera intentado de verdad dijo ella, levantando la cara 
al cielo. Por qu se me ocurri tener un chico arrogante, malhumorado y con los pies grandes?
Bryan torci la boca.
Porque entonces tendras que sacar la basura t misma. Una nia lloriqueara y dira que iba a ensuciarse.
Soy perfectamente capaz de sacar la basura dijo ella, considerando la idea. En realidad, creo que lo har, pero contigo dentro.
Savannah trat de cogerle, pero l la esquiv riendo.
Eres demasiado vieja para pillarme. Conque s, eh?
Savannah se lanz hacia l que le haca burla entre risas confiando en su rapidez. Le atrap recurriendo a la astucia y a su mayor experiencia y los dos rodaron 
sobre la hierba.
Quin es demasiado vieja, chico listo?
T! grit l riendo mientras Savannah le haca cosquillas sin compasin. Ya tienes casi treinta.
Nada de eso. Retralo dijo ella sujetndole del cuello y revolvindole el pelo con los nudillos. Retralo y recuerda las matemticas, Einstein. Cuntos van de 
veintisis a treinta?
Ninguno grit l. Cero.
Pero entonces, temiendo mojar los pantalones si segua rindose, se rindi.
Vale. Son cuatro. Bueno, ya est.
Ms vale que lo recuerdes. Y recuerda tambin que todava puedo pillarte.
De repente, Savannah lo abraz con tanta ferocidad y fuerza que el nio se qued perplejo.
Te quiero, Bryan. Te quiero mucho.
Ostras, mam! dijo l, debatindose. Ya Siento haber sido brusca contigo.
Bryan volvi a poner cara de mrtir, pero el remordimiento le cosquille el corazn. Supongo que yo tambin.
Connor podr quedarse a dormir la semana que viene. Te lo prometo.
De acuerdo, chachi.
Cuando Bryan se dio cuenta de que no le soltaba, frunci el ceo. Aunque, pensndolo bien, no era tan malo dejar que lo abrazara, tampoco haba por all nadie de 
la escuela que pudiera verlo. Su madre ola muy bien y tena unos brazos muy suaves. Todava recordaba vagamente que aquellos brazos le haban acunado y acariciado.
Sencillamente, era demasiado joven como para pensar que llegara el da en que no estuvieran ah. Su madre siempre haba estado a su lado y siempre lo estara. Apoy 
la cabeza sobre su hombro y no se sinti avergonzado cuando ella le acarici el pelo.
Podemos hacer la cena en la barbacoa? Claro. Quieres superhamburguesas? S, y patatas fritas.
Qu es una superhamburguesa sin patatas fritas? dijo ella, y entonces suspir. Bryan, te ha contado Connor algo sobre su padre?
Savannah not que su hijo se quedaba inmvil. Se inclin y le bes el pelo.
Es un secreto? Algo parecido.
No quiero que traiciones la confianza que ha puesto en ti. Hoy me he enterado de que el padre pegaba a Cassandra. He pensado que, si Con te lo haba contado, quiz 
querras hablarlo conmigo.
Era verdad. Bryan haba deseado hablar con su madre desde el momento en que Connor se lo haba dicho. Pero Connor haba llorado, aunque Bryan fingi no darse cuenta. 
Y un chico no le contaba a su madre esas cosas.
Con me dijo que estaba en la crcel por pegarle a su madre. Dijo que le pegaba muy fuerte y que beba mucho, y que le haca moretones y todo eso. Se estn divorciado.
Comprendo.
Durante su vida, haba conocido demasiados hombres como Joe Dolin, pero eso no evitaba que los despreciara.
Tambin les pegaba a Con y a Emma? A Emma no.
Aquello tambin era peliagudo, pero Bryan se encontr contndolo antes de poder darse cuenta. Pero a Con, s. No cuando su madre estaba y poda verlo. Pero le insultaba 
y le pegaba. Deca que Con es un marica porque le gusta leer libros y escribir historias. Con no es marica.
Claro que no.
Es listo de verdad. Casi no tiene que estudiar pura saber las respuestas y, fjate, nunca levanta la mano en clase. Pero el profesor le pregunta de todas maneras.
Bryan contempl el bosque y su cara se llen de rabia.
Algunos chicos se lo hacen pasar muy mal. Que si su padre est en la crcel, que si es el nio mimado del profesor y que si no puede lanzar la pelota de bisbol 
muy lejos. Pero se acobardan cuando estoy yo.
Savannah cerr los ojos y apoy la mejilla sobre la cabeza de su hijo.
Eres un gran chico.
Demo...! Ostras, mam! En el fondo, todos los abusones son unos cobardicas, verdad que s? Verdad. Con no es el nico listo dijo ella suspirando. Tengo que 
hablar contigo, Bryan.
Recuerdas el otro da, cuando llegaste y estaba el seor MacKade aqu?
Claro.
Es abogado y vino por negocios. Tenemos problemas?
No dijo ella haciendo que se diera la vuelta para poder verle la cara. No tenemos problemas. Vino a decirme que... mi padre ha muerto. Oh!
Bryan se sorprendi un poco. Pero nunca haba conocido a su abuelo, slo saba por su madre que Joe Morningstar era una estrella de rodeo y que viajaba mucho.
Supongo que sera bastante viejo.
Savannah se pregunt cuntos aos tendra. Cincuenta? Sesenta? En realidad, no tena ni idea.
Mira, nunca te he explicado lo que pas exactamente. Hace muchos aos, tu abuelo y yo nos peleamos y me march de casa.
Sin embargo, cmo iba a decirle a su hijo, su nico y precioso hijo, que l haba sido la causa de todo. No, no poda hacerlo. Nunca podra.
El caso es que me fui y perdimos el contacto. Y cmo saba el seor MacKade que haba muerto? Es que lo conoca?
No, es un asunto entre abogados. Tu abuelo tuvo un accidente y supongo que eso le hizo pensar. Contrat a un abogado de Oklahoma para que nos encontrara y se abogado 
fue el que llam al seor MacKade. La verdad es que le cost bastante dar con nosotros. Entonces el seor MacKade vino a verme para decrmelo y para avisarme de 
que el abuelo dej un dinero.
Guu! En serio? Unos siete mil...
Dlares? acab Bryan con los ojos como platos.
Eso era todo el dinero del mundo. Sobraba para una bici nueva, y para un guante de bisbol y para el cromo de Cal Ripkin que tanto deseaba.
Y podemos quedrnoslo? As, por las buenas?
Slo tengo que firmar algunos papeles.
Los signos del dlar cayeron de los ojos de Bryan el tiempo suficiente como para poder ver la cara que tena su madre.
Por qu no lo quieres?
Yo... Oh, Bryan! exclam. Derrotada, encogi las piernas y apoy la frente sobre las rodillas. No s cmo explicrtelo. He estado muy enfadada con tu abuelo 
todos estos aos. Ahora estoy enfadada con l por haber esperado hasta morirse.
Bryan le dio unas palmaditas en la cabeza mientras volva a pensarlo.
A m me parece que con el dinero quiere decir que lo siente. Y si t lo aceptaras, tambin diras que lo sientes.
Savannah dej escapar una risa amarga ante la simplicidad del razonamiento.
Por qu no se me habr ocurrido a m? T crees que deberamos aceptarlo dijo, mirando a Bryan a la cara.
Supongo que no lo necesitamos dijo el nio despidindose del cromo de Cal Ripkin. Quiero decir que tienes un buen trabajo y ahora tambin tenemos una casa nueva.
No murmur ella. No lo necesitamos. Savannah sinti que se le quitaba un peso de los hombros. No necesitaban aquel dinero y precisamente por eso podan aceptarlo.
El lunes ir a ver al seor MacKade y le dir que nos hagan la transferencia.
Chachi! grit Bryan, ponindose en pie de un salto. Voy a llamar a Con para decirle que somos ricos.
No.
El nio se detuvo en seco. Pero mam....
No. Presumir de dinero es muy poco elegante. Adems, ser mejor que te lo diga ahora, Campen. No nos hace ricos, lo voy a meter en una cuenta para cuando vayas 
a la universidad. Bryan abri tanto la boca que casi le lleg a los pies. A la universidad? Faltan millones de aos para eso! Quiz ni siquiera vaya.
Eso depende de ti, pero el dinero estar disponible.
Qu lata! Todo?
A los nueve aos, Bryan estaba experimentando el dolor de ver cmo una fortuna pasaba por sus manos sin poder retenerla. Pero el dolor que reflejaba su cara cambi 
algo en el interior de Savannah.
Bueno, casi todo. Podrs comprarte una cosa. Ser como un regalo de tu abuelo.
Cualquier cosa? pregunt l, sintiendo renacer sus esperanzas.
Cualquier cosa que sea razonable. Un Corvette con los tapacubos de oro no es razonable.
El nio dej escapar un grito de alegra y se lanz sobre ella para abrazarla.
Tengo que mirar una cosa en la gua de precios de cromos de bisbol.
Savannah le mir correr, saltar como lanzado por una catapulta al porche y entrar en la casa. El portazo son como un disparo.
Ms tarde, mientras que ella asaba en el porche unas hamburguesas y Bryan sostena la gua de precios envuelto en una nube de sueos de gloria, Jared se sentaba 
al otro lado del bosque encantado y pensaba en Savannah.
Se senta tentado de atravesar a pie el bosque y terminar el altercado que ella haba empezado aquella misma tarde frente al caf. Las mujeres susceptibles no eran 
su tipo. Las mujeres susceptibles con un temperamento devastador y pasados oscuros, an menos. No crea que no fuera interesante y tampoco se trataba de que no le 
habra gustado resolver todo aquel rompecabezas. Pero su vida transcurra a un ritmo muy confortable en aquellos momentos. Le habra agradado la compaa de Savannah 
a un nivel puramente superficial, por supuesto. Unas cuantas citas que hubieran preparado el terreno para un contacto fsico. Despus de todo, hasta un muerto fantaseara 
con la idea de darse un revolcn con aquella mujer. Y Jared MacKade no estaba muerto.
Tampoco era estpido. Perseguir a la mujer que le haba amenazado aquella tarde no supona otra cosa que buscar problemas. Lo ltimo que un carcter temperamental 
necesitaba era chocar de frente con un igual. Por eso prefera que sus mujeres fueran fras, educadas y razonables.
Con una mueca de disgusto, se acord de su exmujer. Hubo veces que era tan fra que senta deseos de coger un espejo y ponrselo frente a la boca para comprobar 
si segua respirando. Pero eso era otra historia, agua pasada.
Lo primero que hara el lunes por la maana sera redactar una carta formal notificando a Savannah Morningstar de su herencia y de los pasos que deba seguir para 
aceptarla o rechazarla. No le importaba ensuciarse las manos, sudar o perder el sueo por un cliente, pero ella no era ningn maldito cliente suyo. La cortesa profesional 
que le deba a su colega del Oeste se haba terminado ah. Estaba harto.
Demonios, aquella mujer tena un cro. Un cro muy interesante, pero eso no vena a cuento. Si se empeaba en buscar una relacin personal con ella, el nio tambin 
resultara implicado. No haba modo de evitarlo y Jared tuvo que admitir que tampoco tena por qu haberlo.
Adems, haba que considerar el hecho de que, bajo aquella apariencia abrasadora, la mujer era tan dura como una suela de zapato. No caba duda de que haba corrido 
lo suyo y saba perfectamente de qu iba el juego. Una mujer no consegua unos ojos tan despiertos simplemente horneando galletas. Jared imaginaba que era muy capaz 
de masticar a un hombre, escupirlo y hacer que volviera arrastrndose y pidiendo ms.
Pero l no era ese hombre.
Jared poda manejarla, no faltaba ms. Slo haca falta que se lo propusiera. Aquella cara extica e increble se le haba clavado en el centro de la mente para 
incitarle.
Dios! Quera conseguirla.
Disgustado, Jared se puso en pie de un salto y camin hacia el bosque. Decidi que necesitaba pasear y que prefera la compaa de los fantasmas a sus propios pensamientos.

Captulo 4
Buenas tardes, oficina del seor MacKade. Sissy Bleaker, la secretaria de Jared, contest el telfono al vuelo. Eran las cinco menos cuarto, tena una cita ardiente 
dentro una hora y el jefe se haba pasado el da con el humor de un oso con dolor de muelas.
Ah. s! Hola, seor Brill. No, el seor MacKade est hablando por telfono, larga distancia. Sissy podra haber escupido puales cuando se abri la puerta. Cmo 
demonios iba a arreglrselas para estar irresistiblemente sexy en una hora si no sala de all en seguida?
Encantada de tomar el recado.
Mientras coga el bloc, levant la vista y decidi que poda disponer de una semana sin llegar a conseguir nunca la clase de aspecto sexy de la mujer que acababa 
de entrar en el bufete.
Savannah detestaba encontrarse all. Detestaba haber tenido que cambiar sus vaqueros por unos pantalones plisados y una chaqueta. Haba algo en tener que ir a un 
centro legal que la impulsaba a enmascararse tras una fachada.
Y aquella oficina pareca muy legal. Las plantas ornamentales y los cuadros en suaves tonos pastel sobre paredes de un blanco mate, no ocultaban el hecho de que 
la ley reinaba en aquellas dependencias. La moqueta era de un gris suave y las sillas de la sala de espera, la anttesis de la comodidad.
Y no queremos que la gente se sienta cmoda, verdad?, pens con acritud.
Nunca haba conocido un cubil de la autoridad, una oficina de servicios sociales, el despacho de algn director, una oficina de empleo, que ofreciera confort. Sin 
embargo, haba credo que Jared tena ms estilo que conformarse a trabajar en aquel marco glido.
La secretaria que estaba tras la mesa de recepcin era una chica joven de ojos brillantes y, Savannah estaba segura, mortalmente eficiente. La rpida sonrisa de 
bienvenida que le dirigi estaba estudiada para carecer de curiosidad y hallarse justo en el punto medio entre la calidez y la frialdad. Savannah no poda saber 
que, por dentro, Sissy se mora de envidia.
S, seor Brill. Me asegurar personalmente de que recibe su mensaje. De nada. Adis.
Preguntndose de dnde habra sacado esa magnfica chaqueta aquella desconocida, Sissy colg el telfono y le dedic su sonrisa ms profesional.
Buenas tardes. En qu puedo ayudarla? Quisiera ver al seor MacKade. Tiene cita previa?
Sissy saba perfectamente que no. El horario y las citas de Jared estaban grabadas en su cerebro con ms claridad que las suyas.
Savannah suspir para s y volvi a maldecir aquellos trmites.
No, yo... pasaba por la ciudad y he pensado en acercarme a ver si tena la suerte de que dispusiera de un momento libre..
Me temo que est hablando por telefon, seorita...
Morningstar.
Por supuesto que estaba hablando por telfono, pens Savannah con disgusto. Qu ms poda hacer un abogado aparte de rapiar dinero? En ese caso, quisiera dejarle 
un mensaje.
El apellido Morningstar dispar todas las alarmas en el cerebro de Sissy. Lo haba odo aquella misma maana, pronunciado entre dientes mientras Jared le dictaba 
una carta formal y escueta, con abundantes y elocuentes Hums entre palabra y palabra.
Desde luego. Si se trata de algo personal, puede dejar una nota y yo... Oh! exclam la secretaria sonriendo al telfono. El seor MacKade acaba de terminar. 
Por qu no lo llamo y vemos si puede recibirla?
Muy bien, gracias.
Inquieta, Savannah se volvi y comenz a caminar por la recepcin.
Sissy decidi que, si creca quince centmetros y consegua algo ms de volumen en los sitios adecuados, podra tener el mismo fsico impresionante sin ninguna dificultad.
Seor MacKade, la seorita Morningstar ha venido a verlo, si tiene un momento libre. S seor, est aqu. S, seor Sissy colg el telfono y tuvo mucho cuidado 
de que la sonrisa no aflorara a sus labios. La recibir ahora mismo, seorita Morningstar. Suba por esa escalera, primera puerta a la izquierda.
Gracias.
Savannah subi un corto tramo curvo de escalones, guarnecido por una barandilla de un blanco prstino. Pens que aquello deba haber sido en tiempos una casa, un 
dplex. Aunque no poda decirse que era acogedor, deba admitir que tena clase para la gente que se dejara deslumbrar por la arrogancia y lo anodino. Haba un breve 
pasillo en lo alto de la escalera, una pintura al espray que representaba unas orqudeas en un jarrn blanco, tan ordinario y carente de alma que ofendi su ojo 
de artista. Tambin haba dos puertas. Se acerc a la de la izquierda, llam una vez y entr.
Naturalmente, Jared estaba deslumbrante vestido con su traje gris charol, mucho mejor que la propia oficina con sus odiosos grises y sus blancos agresivos. Pens 
que alguien deba decirle que el trabajo se haca ms placentero en un entorno con un poco ms de vida y de color. Pero ese alguien no sera ella, desde luego.
Jared se levant, todo elegancia en su traje de tres piezas y su corbata escrupulosamente anudada. Un corbata que acababa de poner en su sitio. Savannah pens, con 
una sensacin de rebelin Interna, que pareca ms abogado que nunca.
Seorita Morningstar dijo inclinando la cabeza.
Jared pens que su entrada en la oficina haba sido como si un rayo de luz brillante hubiera cado en un estanque plcido.
Sintate, por favor.
No voy a quedarme mucho rato dijo ella con testarudez y permaneciendo de pie. Te agradezco que hayas tenido tiempo de recibirme.
No lo tena, pero lo he buscado dijo l, apartando una carpeta del centro de la mesa para Ilustrar sus palabras. Qu puedo hacer por ti?
Por toda respuesta, Savannah sac los papeles de su bolso y se los dej sobre la mesa.
Los he firmado por triplicado y los he hecho certificar por el notario. Aqu est mi documento de identidad dijo dejndolo sobre la mesa junto con el carnet de 
conducir y la cartilla de la seguridad social por si acaso. No tengo certificado de nacimiento.
Hum!
Tomndose su tiempo, Jared sac unas gafas de pasta de su bolsillo y se las puso para estudiar los documentos. Savannah lo mir y trag saliva. No importaba que 
se dijera a s misma que era una ridiculez, su corazn haba dado un vuelco. Jared tena un aspecto impresionante, intelectualmente sexy, con aquellas malditas gafas. 
Haca que se sintiera como una torpe idiota.
Todo est en orden dijo ella.
Me temo que no la ataj l. Con expresin pensativa, cogi su licencia de conducir y la estudi. Esto no es vlido.
Y un cuerno que no! Hace dos meses que lo he renovado.
Eso s es posible. Sin embargo, aunque la foto se parece a ti y, de hecho es halagadora, esta licencia es obviamente falsa y, por lo tanto, no es vlida.
Savannah cerr la boca y se meti las manos en los bolsillos.
Es un chiste? Estn permitidas las bromas en los santos lugares?
Por favor, Savannah. Sintate.
Con un gesto de mal humor e indiferencia, Savannah se sent.
Alguna vez has odo hablar de los colores? pregunt ella. Este bufete es tan aburrido como un libro de texto y los cuadros son patticos y ordinarios.
Verdad que s? dijo l conciliador para sorpresa de Savannah Mi exmujer lo decor. Era asesora fiscal y tena la oficina enfrente. Me he acostumbrado a no verlo, 
pero tienes razn. No le vendra mal un cambio.
Y a m no me vendra mal una necrolgica dijo ella. Enfadada consigo misma, se pas una mano por el pelo. No soporto estar aqu.
Ya me doy cuenta. Comprendes que ests de acuerdo en aceptar el pago, mediante un cheque bancario, igual a la totalidad de la suma que tu padre tena depositada 
en el banco en concepto de herencia?
S.
Y sus efectos?
Yo.... cre que slo se trataba del dinero. Qu ms hay?
Por lo visto tambin hay algunos efectos personales. Puedo proporcionarte una lista pormenorizada, as podrs decidir si quieres que te los manden o los rechazas. 
Los gastos de envo sern deducidos de la herencia.
Rechzalos, pens ella. Igual que l te rochaz a ti.
No, que los enven.
Jared tomaba nota con gesto metdico en un bloc.
Muy bien. Har que mi secretaria escriba una carta maana confirmando tu decisin e informndote de que recibirs el desembolso total de la herencia en un plazo 
de cuarenta y cinco das.
Por qu es necesaria una carta si me lo acabas de decir?
Jared levant la mirada de los documentos y Savannah vio una chispa divertida en sus ojos. A la ley le gusta cubrirse el trasero con tanta burocracia como sea humanamente 
posible.
Procedi a firmar l tambin, en calidad de representante de su colega. Despus le devolvi a Savannah el carnet de conducir y la cartilla de la seguridad social.
Ya est? pregunt ella. Ya est.
Sintindose torpe y aliviada al mismo tiempo, Savannah se levant.
Bueno, no ha sido tan desagradable como yo crea. Supongo que te volver a llamar si alguna vez necesito un abogado.
Yo nunca te aceptara como cliente, Savannah.
Los ojos de Savannah despidieron fuego. Jared quit las gafas y rode la mesa del despacho. Eres un buen vecino dijo ella.
Nunca te aceptara como cliente porque entonces esto no sera tico.
Jared acab de sortear la mesa y la pill por sorpresa. Hasta ese momento, Savannah no crea que existiera el hombre que pudiera cogerla desprevenida, pero se encontr 
en los brazos de Jared que la besaba apasionadamente antes de poder esquivarle. En el caso, evidentemente, de que hubiera querido esquivarle.
Hubo fuego, naturalmente. Savannah lo esperaba y lo disfrut. Pero fue la voluptuosidad de aquel fuego lo que la asombr, la oleada sedosa y exuberante que la invadi 
cuando sus labios se encontraron y que floreci escemecindose por todo su cuerpo.
Jared la mantena apretada en un abrazo suave y confiado, sin titubeos, sin resistencia. Le daba la oportunidad de resistirse mientras que le acariciaba la espalda 
con una mano grande y sabia. Savannah pens que slo una loca rechazara aquella caricia, aquel fuego, aquel beso.
De modo que se lanz y le acarici la espalda hasta que se sujet en sus hombros.
Desde el momento en que la haba visto levantarse cuando estaba plantando flores, Jared se haba preguntado qu iba a encontrar en ella. Ahora saba que haba fuerza 
en aquellos brazos largos y delicados, fuego en aquella boca suave y plena. Savannah abri los labios para l como si la hubiera acariciado cientos de veces y descubri 
que su sabor le resultaba gloriosamente familiar. La presin de aquel cuerpo femenino contra el suyo, cada curva firme y generosa, era un regreso ertico.
Jared enred los dedos en sus cabellos y lentamente hizo que echara la cabeza hacia atrs para saborearla mejor. Y, cuando sinti sus labios en la boca, descubri 
lo que significaba que le saborearan en respuesta. Gradual, pensativamente, Jared se apart para estudiar su rostro. Sus ojos estaban tranquilos, firmes. Un poco 
ms oscuros, s. Saba, por el modo en que haba sentido latir aquel corazn contra el suyo, que Savannah haba experimentado las mismas sensaciones que l. Pero 
ella no temblaba.
Jared se pregunt qu hara falta para hacer que una mujer como ella temblara. Supo que tendria que descubrir ese secreto y todos los dems que se ocultaban tras 
aquellos ojos oscuros e inesatables.
Claro que siempre puedo recomendarte un abogado si alguna vez lo necesitas dijo l. Savannah arque una ceja. De modo que Jared desplegaba una elegancia fra, prosegua 
la conversacin como si no le hubiera hecho hervir las entraas. Sonri, apreciando el gesto.
Vaya, muchas gracias.
Disclpame un momento dijo l al sonar el telefono. S, Sissy.
Su mirada se apart de Savannah el tiempo Justo para consultar su reloj. Se dio cuenta de que eran ms de las cinco.
Muy bien, adelante. Yo me encargo de cerrar. Sissy, la carta que te he dictado esta maana. La primera? S. No la eches al correo. Tengo que hacer algunos cambios.
Savannah lo mir pensativa. Estaba despidindose de su secretaria, a partir de aquel momento iban a quedarse solos. Ella saba perfectamente lo que significaba que 
un hombre mirara a una mujer como Jared la estaba mirando. Comprenda lo que pasaba entre un hombre y una mujer que acabaran de compartir un beso lujurioso.
Con los aos, haba aprendido a ser muy cuidadosa, muy selectiva. La responsabilidad de criar a un nio contando slo con sus propios medios no era pequea. Los 
hombres iban y venan, pero su hijo era para siempre. Ella no era una mujer que corriera aventuras a ciegas, que se rascara cada picor, que aceptara todos los avances.
Pero tambin era una mujer realista. El hombre que estaba despidindose de su secretaria, el hombre que consultaba las pginas de su agenda para ajustar su horario, 
estaba a punto de convertirse en su amante.
Mi secretaria tiene una cita coment l cuando colg el telfono. Me parece que por hoy hemos terminado de trabajar. Adems, se supone que tengo que preguntarte 
con toda discrecin; dnde has comprado esa chaqueta.
La chaqueta? repiti ella, divertida. La he hecho yo.
Ests de broma.
El labio inferior de Savannah adopt un gesto a medio camino entre el puchero y el desdn, y su barbilla se alz. A esas alturas, Jared era capaz de reconocer aquellas 
seales como indicadores de que su temperamento empezaba a desbocarse.
Por qu? No tengo pinta de saber coser? No encajo en la imagen de feliz ama de casa? Intrigado, Jared apoy una nalga sobre la mesa y extendi una mano para 
tocar el tinte brillante de la solapa.
Buen trabajo. Qu ms sabes hacer? Lo que sea necesario.
Savannah no se molest en protestar cuando l la atrajo hacia s. Al contrario, le puso las manos en los hombros y se inclin para besarle.
Todava es temprano dijo l. Relativamente.
Dnde est Bryan? Con Cassie.
Un tanto sorprendida de que l se hubiera molestando en preguntarlo, Savannah cambi el ngulo del beso, pero no se apart.
Tengo que recogerle alrededor de las seis. Dispongo de media hora.
Esto iba a durar ms dijo l ponindole las planos en las nalgas y presionando entre sus piernas con una caricia ntima. Por qu no la llamas y le preguntas si 
se puede quedar hasta las siete? U las siete y media.
Jared mordisque suavemente aquel incitante labio inferior. Savannah pens que iba a disfrutar mucho quitndole aquella corbata.
Supongo que ser posible.
Bien. T te encargas de eso y luego iremos ah enfrente.
Cmo?
Para cenar temprano.
Savannah se retir y le mir a la cara.
A cenar? S.
No estaba del todo seguro de que sus piernas fueran a sostenerle, pero Jared se puso de pie antes de sucumbir al impulso de arrancarle la ropa a zarpazos, arrastrarla 
al suelo y poseerla all mismo.
Me gustara llevarte a cenar. Por qu?
Porque me gustara pasar una hora o de contigo.
Y encima de ti, y dentro de ti. Oh, Dios! Fingiendo una calma que distaba mucho de sentir, Jared volvi tras el escritorio y busc en su agenda.
Aqu tienes el nmero de Cassie. S de memoria su nmero.
Savannah se sinti desmoralizada al darse cuenta de que tena que respirar profundamente para tranquilizarse, mientras que l estaba all, fro, inamovible.
Qu est pasando aqu, Jared? Los dos sab mos que la cena es innecesaria.
Jared sinti que su estmago se contraa e nudos apretados. Poda tomarla. All mismo, e aquel preciso instante. Era as de simple. Y cualquier cosa demasiado simple 
resultaba sospechosa.
Quisiera cenar y conversar un rato contigo, Savannah. De acuerdo?
El mismo descolg el telfono y marc el nmero de Cassie. Despus le alcanz el auricular a ella que, llena de desconfianza, dud.
De acuerdo.
El restaurante era informal, el men se compona de las tpicas carnes a la parrilla y barbacoas americanas. Savannah juguete con su bebida mientras aguardaba a 
que Jared hiciera su prximo movimiento.
De modo que haces ropa. A veces.
Sonriendo, apoy la espalda contra el asiento. No dej de mirarla con expresin expectante. A veces?
Savannah decidi que Jared quera conversacin. Ella era muy capaz de darle conversacin. Aprend porque hacerla en casa salla mucho ms barato que comprarla y 
no me apeteca ir por ah desnuda. Ahora, hago algo de vez en cuando porque me divierte.
Pero te ganas la vida como ilustradora, no como modista.
Me gusta trabajar con el color y con el diseo. Soy afortunada.
Cmo que afortunada?
Recelosa del aquel interrogatorio amistoso, Savannah se encogi de hombros.
Jared, no es posible que quieras or la historia de mi vida.
Pues s que quiero dijo l mientras le dedicaba una sonrisa a la camarera que les serva. Empieza por donde prefieras.
Savannah sacudi la cabeza y prob el pollo a la brasa con especias que l le haba recomen dado.
Has vivido aqu toda tu vida, verdad? S.
Una gran familia, viejos amigos y vecinos. Eso son races.
Justamente.
Quiero que mi hijo tambin tenga races. No slo un techo sobre su cabeza, sino races.
Jared guard silencio un momento. Haba oda la ferocidad de su voz, la terca determinacin que l admiraba, aunque no saba por qu.
Y por qu aqu precisamente?
Porque no es el Oeste. Eso para empezar. Quera irme lejos del polvo, de las llanuras, de todos esos pueblecitos achicharrados por el sol. No lo soportaba admiti. 
Llevo diez aos viajando hacia el Este. Me parece que ya estoy !o bastante lejos.
Cuando l no dijo nada, Savannah se relaj un poco Era difcil resistirse a la manera tranquila que tena de escucharla.
No quera que Bryan creciera en una ciudad, pero quera darle la sensacin de que pertenece a un sitio, la sensacin de que forma parte de... Una comunidad?
Eso. Una ciudad pequea, otros chicos con los que jugar y hacer amigos, gente que le llamara por su nombre. Pero yo todava quera mantenerme a distancia. Tampoco 
pude soportarlo y...
Y?
Me vi arrastrada hasta aqu. Quiz se deba a mi mezcla de sangre, a mi herencia, pero present que aqu encontraramos un hogar. La tierra, las colinas, los bosques. 
Vuestros bosques me llaman. Te sonar bastante raro, no? dijo ella sonriendo, divertida consigo misma.
A m llevan llamndome desde que tengo meona dijo Jared con unas palabras tan sencillas que la sonrisa de Savannah desapareci. Nunca Hubiera podido ser feliz 
en otro sitio. Me mud a In ciudad porque me pareci ms prctico. Ademas, la sociedad de un pueblo y los largos paseos por el bosque no era el estilo de vida que 
atraa a mi exmujer.
Entonces, por qu te casaste con ella? dijo Savannah pensando que si l poda interrogarla ella estaba en su derecho de hacer lo mismo. Ahora le toc a Jared 
hacer una mueca de disgusto.
Porque me pareci prctico, lo que no dice mucho en favor de ninguno de los dos. Nos atraamos, nos respetbamos hasta un punto razonable y nos embarcamos en un 
contrato de matrimonio civilizado, inteligente y completamente desapasionado. Dos aos despus, tuvimos un divorcio civilizado, inteligente y completamente desapasionado.
Era difcil, aunque no del todo imposible, imaginarse que el hombre que la haba besado fuera desapasionado en cualquier aspecto.
No corri la sangre?
En absoluto. Los dos ramos demasiado razonables para pelearnos. No tuvimos hijos y ella siempre conserv su apellido.
Jared record con un deje de amargura que el no tener hijos haba sido una decisin de ella. Un matrimonio moderno y profesional. T lo has dicho. Lo repartimos 
todo al cincuenta por ciento y tomamos rumbos distintos, Sin dolor, sin heridas.
Savannah lade la cabeza con curiosidad. Te molest que ella no hubiera adoptado tu apellido?
Jared sinti el impulso de negarlo, pero acab encogindose de hombros.
S, me molest. No fue muy moderno ni profesional por mi parte. Slo una de esas cosas que hacen que un compromiso sea algo emocional en vez de algo razonable. Eso 
es slo orgullo.
En parte, s dijo Savannah. Pero parte de ti quera ofrecerle el trozo de ti mismo del que te sentias ms orgulloso, el que has recibido en herencia, el que t 
queras legar a tus hijos.
Muy astuta murmur l.
Los abogados no son los nicos que pueden ver a travs de las personas. Y comprendo la importancia de los apellidos. Cuando Bryan naci, me qued mirando el formulario 
que te dan, pensando en qu iba a escribir donde pona "Nombre del Padre". Si hubiera puesto su nombre, se lo habra dado a mi hijo. Mi hijo repiti con calma.
Qu pusiste?
Savannah se permiti pensar por un momento en el pasado, cuando se haba encontrado sola con diecisiete aos recin cumplidos. Completamente sola.
Desconocido. l haba dejado de ser importante. Con mi apellido bastaba.
Nunca ha visto a Bryan?
No. Recogi sus cosas y sali disparado como un cohete el mismo dia que le dije que estaba embarazada. Y no se te ocurra decirme que lo sientes advirti ella, 
adivinando sus intenciones. Me hizo un favor. Es fcil que una chica de diecisis aos pierda la cabeza y le arda la sangro por un cowboy atractivo, pero no es 
fcil vivir con uno de ellos.
Que le has dicho a Bryan?
La verdad. Siempre le digo la verdad. No avergenzo de haber sido lo bastante estpida para creer que estaba enamorada. Y me siento muy agradecida de que la estupidez 
se vea a veces recompensada con algo tan espectacular como Bryan.
Eres una mujer extraordinaria.
Savannah se sinti conmovida y avergonzada de que Jared pensara aquello.
No, soy una mujer afortunada. Podra haber sido mucho ms fcil. No necesito que las cosas sean fciles.
Jared lo consider un momento. Pensndolo bien, no le extraaba que ella desdeara las cosas fciles. Lo comprenda perfectamente.
Que hiciste cuando te fuiste de casa? Cuando mi padre me ech de casa. No tienes por que dulcificarlo. Me abofete, me llam cosas que no estara bien repetirle 
a un hombre que lleva un traje tan elegante y me dijo dnde estaba la puerta. Tampoco era la puerta de un palacio. Se detuvo un momento sorprendida cuando Jared 
le tom la mano.
En aquella poca, vivamos en un remolque. Jared estaba apabullado. Se daba cuenta de que no deba estarlo. En su despacho, haba odo historias peores. Pero la 
imagen de Savannah a los dieciseis aos, embarazada y sola, enfrentndose al mundo, le dejaba estupefacto.
No podas recurrir a nadie?
No, no haba nadie. No conoca a la familia mi madre. Seguramente, mi padre cambi de opinion al cabo de un par de das. l era as. Pero las cosas que me dijo me 
hirieron mucho ms que la bofetada, de modo que cog mi mochila e hice autostop sin detenerme a mirar hacia atrs. Consegui un trabajo de camarera en Oklahoma City. 
probable que por eso Cassie y yo nos llevemos tan bien. Las dos sabemos lo que es pasarte el da de pie para servir a los clientes, aunque ella lo hace mejor.
Jared pens que haba muchas cosas que no le Ataba contando, un salto de muchos kilmetros en la carretera, un vaco de muchos captulos en aquella historia.
Cmo llegaste de servir mesas en Oklahoma a ilustrar libros para nios?
Dando muchas vueltas dijo ella, mirndole con la sonrisa satisfecha de quien ha comido bien. Te sorprendera or alguna de las cosas que he hecho. Vaya que s 
dijo ella ensanchando su sonrisa al ver su expresin compasiva.
Cuntame algunas.
He servido copas a borrachos en un tugurio de Wichita.
Vas a tener que recurrir a algo mejor si de verdad quieres sorprenderme.
Me un a un grupo de striptease en Abilene. Ah lo tienes dijo ella riendo. Le quit de las manos el puro que acababa de sacar. Eso te dar que pensar.
Decidido a que no se le salieran los ojos de las rbitas, Jared sac una cerilla y le dio fuego. Te desnudabas?
No, slo haca danza ertica dijo ella soltando una bocanada de humo con una sonrisa. Ests sorprendido.
Estoy... intrigado.
iHum! No fantasees, nunca me qued desnuda. En la playa puedes ver mujeres que llevan mucho menos ropa que yo en aquella poca, slo que a m me pagaban. Tampoco 
muy bien, por cierto. Ganaba ms dinero diseando y haciendo ropa para las dems chicas que en el espectculo. Acab retirndome del escenario concluy ella devolvindole 
el puro.
Te ests dejando muchas cosas, Savannah.
Es verdad, digamos que no me gustaba el horario laboral. Tambin trabaj en un espectculo con un perro y un poney, el circo de un pobre hombre. En Nueva Orleans, 
tuve un respiro vendiendo cuadros de paisajes de los pantanos y de escenas callejeras, tambin dibujaba retratos al carboncillo para los turistas. Me gust. Una 
comida estupenda y una msica grandiosa.
Pero no te quedaste.
Nunca me quedaba mucho tiempo en el mismo sitio. Una costumbre. Justo en el momento en que me senta inquieta, tuve un golpe de suerte. Una de las turistas que 
pos para m era escritora de libros para nios. Acababa de separarse de su ilustrador por diferencias creativas, segn me dijo. Le gust mi trabajo y me ofreci 
un trato. Yo leera su manuscrito y hara unos cuantos bocetos. Si el editor estaba de acuerdo, el puesto era mo. Si no, ella me pagara cien dlares por mi tiempo. 
Qu poda perder?
Conseguiste el trabajo?
Consegu una vida. Una clase de vida en la que no tenda que dejar a Bryan con canguros, ni desesperarme pensando en cmo iba a pagar el alquiler de ese mes, ni 
preocuparme porque los asistentes sociales vinieran a comprobar si era una buena madre. Una vida en la que los polis no te detuvieran para ver si estabas vendiendo 
cuadros o tu cuerpo. Al cabo de poco tiempo, haba ahorrado lo bastante como para llevar a mi hijo a la guardera, a un buen colegio, a jugar en la Liga Infantil. 
A una comunidad. Y aqu estamos.
Y aqu estamos repiti l. Y a dnde crees que vamos desde aqu?
sa era la pregunta que yo quera hacerte. ^Por qu estamos conversando en vez de practicar un poco el sexo?
La verdad fue que Jared no se atragant, sino que expir el humo suavemente.
Eso ha sido demasiado rudo.
A los abogados os gusta utilizar veinte palabras cuando, en realidad, basta con una. A m no. Entonces digamos que t esperabas sexo y que a m no me gusta ser 
predecible dijo l con un brillo de fuerza en los ojos que asombr a Savannah. Cuando practiquemos sexo, como t dices, no ser algo predecible. Sabrs exactamente 
con quin ests y lo recordars siempre.
En aquel momento, Savannah no tena la ms mnima duda. Quiz fuera eso lo que ms le preocupaba.
Y todo ser a tu gusto, abogado? El momento y el lugar?
Justamente.
Sus ojos cambiaron y se iluminaron con un chispazo de humor imposible de resistir.
Soy un tipo muy tradicional.
Captulo 5
Un tipo tradicional, pens Savannah al da siguiente de su cena improvisada con Jared. Estaba en la cocina, con las manos en las caderas y mirando una caja de 
la floristera. Le haba mandado rosas, una docena de bellezas de tallo largo.
Muy tradicional, desde luego. Incluso previsible, en cierto modo. A menos que tuviera en cuenta el hecho de que jams le haban mandado una cuja blanca reluciente, 
llena de rosas rojas.
Estaba segura de que l lo saba. Entonces vio la tarjeta.
Hasta que tu jardn florezca.
Se pregunt cmo habra sabido que las flores eran una de sus mayores debilidades, que los aos que haba vivido en habitaciones estrechas, en ciudades grandes y 
ruidosas, haba aorado la fragancia y el color de las flores. Se haba prometido a s misma que algn da tendra un jardn propio, que cuidara y plantara con 
sus manos.
Decidi que Jared vea demasiado y contempl las flores con el mismo recelo de un perro que rodea a un desconocido olisquendolo. Estaba tan concentrada en sus pensamientos 
que el telfono la sobresalt. Maldicindose a s misma, cogi el auricular.
Hola!
Llamo en mal momento? pregunt Jared. Savannah mir ceuda las flores que descansaban sobre un lecho de papel verde.
Estoy ocupada, si es eso lo que quieres saber. Entonces no te entretendr mucho. He pensado que quiz te gustara venir a cenar a la granja con Bryan.
Sin dejar de fruncir el ceo, Savannah se acerc a la caja y cogi una rosa. No le mordi. Por qu?
Y por qu no?
Para empezar, he preparado salsa para espagueti dijo ella. Pero supongo que ahora esperars que te invite a cenar aqu.
Aj.
De acuerdo dijo ella al no ocurrrsele una buena excusa para negarse. Pero Bryan tiene entrenamiento de bisbol despus de clase. Tengo que recogerle a las seis, 
de modo que...
Le recoger yo, me pilla de camino. Te ver esta noche.
Savannah tena la sensacin de que algo se le escapaba de las manos.
Ya te dije ayer que nada de esto era necesario, las flores...
Te gustan?
Claro, son preciosas.
Bien lijo l, como si aquello zanjara la cuestin . Te ver un poco ms tarde de las seis. Perpleja, Savannah colg. Se qued un rato mirando las rosas antes 
de decidir que era mejor ponerlas en un jarrn.
A las seis y cuarto oy el sonido de un coche que suba por el camino. Termin cuidadosamente un detalle en su ilustracin de la reina malvada para una reedicin 
de un cuanto de hadas tradicional. Bryan ya suba las escaleras cuando ella vali de su pequeo estudio y entr en la cocina.
... y entonces la dispar hacia arriba, y al torpoide de Tommy no se le ocurri poner el guante. Su madre tuvo dos vacas antes de que bajara la pelota y le diera 
en toda la cara. Se le soltaron las narices y se llen de sangre. Fue chachi. Hola, mam.
Savannah arque una ceja al ver el estado en que llegaba su hijo. Estaba cubierto de polvo rojo de arriba abajo.
Bryan, has estado practicando planchas? S contest el nio, yendo directamente al frigorfico a por la jarra de zumo.
Tommy Mardson se ha hecho sangre en la nariz.
Ya lo he odo.
Emocionado con la noticia, Bryan olvid coger un vaso hasta que tropez con la mirada glida de su madre.
Su mam gritaba como una loca, pero no se la rompi. Slo est bien machacada. Chachi. T y yo vamos a repasar la gramtica esta noche, Campen.
Nadie habla como dice en los libros protest Bryan. Adems, en el ltimo examen de gramtica saqu un notable deletreando.
Habr que celebrarlo, qu te parecen las matemticas?
Bryan se apresur a acabar el zumo.
Oye, tengo que lavarme declar antes de salir lanzado escaleras arriba en una retirada estratgica.
Reconociendo la maniobra evasiva, Savannah hizo una mueca.
Odiamos las divisiones largas.
Y quin no? dijo Jared mientras le daba la botella de vino que haba llevado. Pero un notable deletreando no es cualquier cosa.
Savannah pens que tampoco lo era la elegante etiqueta francesa de la botella.
Al lado de esto mis espaguetis van a parecer miserables.
Jared olfate el aire. Casi pudo ver la salsa hirviendo, roja y especiada.
Yo creo que no.
Bueno, por lo menos qutate esa corbata  dijo ella, buscando el sacacorchos. Me intimida. Puedes...
Jared la oblig a dar la vuelta e inclin la cabeza lentamente hasta capturar sus labios. Savannah sinti que la tapa de sus sesos sala volando suavemente.
Besar dijo ella mientras procuraba respirar. Besas como un demonio. Vino y rosas en un solo da, vas a hacer que pierda la cabeza.
Con los movimientos hbiles de una camarera experta, Savannah descorch la botella y sac unas copas del armario.
sa es la idea.
Yo crea que, despus de or la versin abreviada de La vida y milagros de Savannah Morningstar, te habras dado cuenta de que no soy de esa clase de mujer.
Jared acarici las rosas que ella haba colocado en el centro de la mesa.
A m me parece que te sientan muy bien. Mientras l se quitaba la corbata, la guardaba en el bolsillo y se desabotonaba el cuello de la camisa, Savannah sirvi 
el vino.
Ha sido una descortesa no darte las gracias dijo alzando la copa. De modo que gracias. Ha sido un placer.
Bryan va a estar escondido hasta que piense que me he olvidado de las matemticas.
No hay prisa.
Bebiendo un sorbo de vino, Jared fue al saln. Quera ver los cuadros detenidamente. Los colores eran orgullosos, fuertes, a menudo justo al lmite de la estridencia. 
Las pinceladas le parecieron lo mismo, movimientos valientes, lneas temperamentales. Los motivos variaban desde naturalezas muertas y estallidos florales a paisajes 
de rboles retorcidos, montaas rocosas y cielos tormentosos.
Pens que no era un material demasiado adecuado para un saln tranquilo. Pero tampoco eran unos cuadros de los que fuera fcil apartar la mirada. Como la artista, 
daban la impresin de acelerar a fondo.
No me extraa que hayas arrugado la nariz con los cuadros de mi oficina murmur.
Nunca he pensado que el arte deba ser fro o elegante. Pero slo es mi opinin.
Y, segn t, como debera ser? Vivo.
Entonces has tenido xito. Sigues vendiendo cuadros?
Si el precio es justo, s.
He estado pensando que Regan haga algo con mi oficina. Ya sabes que es mi prima poltica. Ha realizado un trabajo estupendo con el hotel que mi hermano y ella estn 
rehabilitando. Seras capaz de encargarte del aspecto artstico?
Savannah se lo tom con calma y lo observ mientras tomaba un sorbo de vino. La idea haba estado muchos aos dentro de ella, luchando por salir a la superficie. 
Se record que pintar slo era un pasatiempo. Qu otra cosa poda ser para una mujer que careca de formacin acadmica?
Ya te he dicho que voy a acostarme contigo. Jared se las arregl para soltar una carcajada, aunque la risa estuvo a punto de atravesrsele en una garganta sbitamente 
seca.
S, lo has hecho. Pero ahora estamos hablando de tus cuadros. Te interesa vender algunos? Savannah se dijo a s misma que deba ir poco a poco y no dejar que Jared 
se diera cuenta de lo mucho que eso significaba para ella.
Quieres colgar mis cuadros en tu oficina?
Creo que ya lo he dejado claro.
No estaras ms cmodo con algunas obras al pastel?
Puedes ser desagradable cuando te empeas, Savannah. Ya te he dicho que me gustan. Savannah se ech a rer con l.
Esperemos a ver con lo que sale tu prima poltica. Despus hablaremos.
Savannah entr a la cocina y puso a hervir agua para la pasta.
Me parece correcto. Por qu no te pasas por el hotel y ves lo que Rafe y ella han hecho? Me encantara echarle un vistazo.
Puedo llevarte despus de cenar.
Tengo deberes y el presentimiento de que voy a tener que hacer muchas divisiones.
En ese caso, el vino servir para darte coraje dijo l, entrechocando las copas.
Savannah no haba pensado que fuera a quedarse despus de la cena. Desde luego, no haba imaginado que iba a manejar la situacin hasta acabar sentado junto a su 
hijo en la mesa de la cocina, desentraando los problemas de un libro de aritmtica.
Le sirvi caf mientras l traduca los problemas a puntuaciones de bisbol. Bryan no tard en implicarse en el reto. Savannah se recrimin por no haber pensado 
antes en aquel truco.
En realidad, tena que admitir que los nmeros la aterrorizaban La escuela la aterrorizaba. La idea de que su hijo pronto superara lo que ella habia estudiado, 
le resultaba emocionante y humillante al mismo tiempo. Ni siquiera Bryan tena idea de las noches que se haba pasado en vela estudiando sus libros despus de que 
l se hubiera dormido, con la feroz determinacin de poder ayudarle cada vez que lo necesitara.
O sea, que se divide el nmero total de puntos por las veces que se ha bateado dijo Jared, ajustandose las gafas con un gesto que dispar la libido de Savannah.
S, ya lo tengo! exclam Bryan, empezando a comprender. Es chachi.
Con la lengua asomando entre sus labios, escribio los nmeros cuidadosa, casi reverencialmente. Al fin y al cabo, ahora eran jugadores de bisbol. Mira esto, mam.
Cuando lo hizo, despus de abrirse paso trabajosamente por los entresijos del problema, sonri satisfecha.
As se hace. Bien por los dos.
Entonces, por qu no me he ganado un beso? quiso saber Jared.
Savannah le complaci con un beso que rezumaba castidad, sin embargo Bryan protest con vehemencia.
Mam, tienes que hacer eso en la mesa? Cierra los ojos sugiri Jared, volviendo besarla.
Yo me largo de aqu dijo Bryan, cerrando el libro de un golpetazo.
Te largas derecho a la baera intervino su madre.
Oh, vamos! dijo el nio, mirando implorante a Jared.
Considerndolo bien, creo que mi cliente se ha merecido un breve receso.
Ah, s?
Pero el comentario de Savannah fue ahogado por el grito de triunfo de Bryan.
S, un descanso, algo as como una hora de televisin.
Con la venia de Su Seora lijo Jared, lanzndole una mirada de advertencia y ponindolo una mano sobre el hombro. Lo que mi cliente quiere decir es que treinta 
minutos de recreo televisivo ser lo apropiado despus de haber cumpldo su sentencia previa y haber dado muestras hallarse en proceso de rehabilitacin. Despus 
lo cual, el, voluntariamente y sin incidentes, acatar la decisin de Su Seora.
Savannah dej escapar el aliento a travs de sus dientes apretados.
Apagare las luces a las nueve y media.
Viva! grit Bryan, alzando los brazos. Pero deberas haber intentado que fuera una hora le dijo a su abogado.
Ha sido la mejor sentencia que podamos conseguir. Creme.
Haba una gran sonrisa en la cara del nio. 
Chachi. Gracias, seor MacKade. Buenas noches, mam.
Una verborrea elegante y contundente dijo ella mientras Bryan suba a ver la televisin en su cuarto.
No lo he podido evitar dijo el, metindose las manos en los bolsillos tmidamente. Me ha recordado cuando yo tena su edad y me desesperaba por conseguir que 
me dejaran estar despierto una hora ms. Vas a detenerme por desacato? Savannah suspir, recogi las tazas de caf y las dej en el fregadero.
No. Ha estado bien que intervinieras en su favor. Adems, de todas maneras, me hubiera sacado esa media hora.
Se la mereca dijo el con una sonrisa. Y yo tambien. Despus de todo, hemos sudado tinta con las matemticas.
Quieres treinta minutos de, cmo has dicho, recreo televisivo?
Jared se quit las gafas y se las guard en el bolsillo.
No, quiero que vengas al bosque conmigo. No iremos muy lejos dijo l cuando vio que Savannah arrugaba la frente. Jared le tom la mano. Oye, Bry! Tu madre y 
yo vamos a dar un paseo.
Chachi lleg desde arriba la desinteresada respuesta.
Jared cogi la chaqueta vaquera de Savannah. Hace fro cuando se pone el sol.
Pero slo hasta el bosque insisti ella mientras se la pona. As podr or a Bryan si me necesita.
Slo hasta el bosque repiti l, volviendo a cogerle la mano. No te sientes sola aqu cuando no est l?
No, me gusta estar sola. Me gusta la tranquilidad.
Sali con Jared fuera de la casa, donde el aire era fresco y las estrellas brillaban tanto que casi heran la vista. Bajaron los escalones irregulares que haban 
sido tallados en la roca, cruzaron el camino y llegaron a las sombras del bosque.
Aqu bes por primera vez a una chica.
Los rboles, que apenas empezaban a retoar, lo abrieron para darles la bienvenida.
En serio?
S, la prima Joanie. Otra prima?
Una prima tercera, por parte de madre. Tena un pelo largo, rubio y rizado, los ojos del color del cielo en junio y todo mi corazn. Yo tena once aos.
Cmoda con las sombras y la luz de las estrellas, Savannah se ech a rer.
Siendo t, no me extraa. Ella tena doce.
De modo que te gustan las mujeres maduras?
Ahora que lo mencionas, puede que eso fuera parte de su atractivo. La convenc para ir al bosque un atardecer de verano, cuando el sol estaba a punto de meterse 
y los chotacabras empezaban a cantar.
Muy romntico.
Fue una revelacin. Consegu reunir todo mi valor y la bes cerca de la primera curva del arroyo, cuando el aire estaba colmado de luz dorada y del aroma de las 
madreselvas.
Muy tierno.
Lo habra sido si mis hermanos no nos hubieran seguido para espiarnos. Se pusieron a gritar como posesos, Joanie volvi llorando a la granja. Por supuesto, mis 
hermanos siguieron burlndose de m durante semanas y me las tuve que ver con cada uno de ellos para defender mi honor. Devin me rompi el dedo y yo perd inters 
por la prima Joanie.
Eso tambin es muy tierno. Son los ritos iniciticos de la adolescencia.
Desde entonces, he aprendido unas cuantas cosas sobre cmo besar a las chicas en el bosque. Cuando la estrech entre sus brazos y la bes en la boca, Savannah tuvo 
que admitir que era verdad. Haba aprendido bastante.
Dnde est la prima Joanie ahora? Viviendo en una bonita casa en las afueras de Virginia, con tres nios y un trabajo a tiempo parcial vendiendo terrenos. Todava 
tiene bucles rubios y ojos de verano.
Jared suspir y la bes en la frente.
Un fantasma ms en el bosque de los MacKade.
Savannah mir hacia atrs. Todava poda ver las luces que haba dejado encendidas en la cabaa. Su hijo estaba a salvo all.
Cuntame cosas de los dems fantasmas. Los ms famosos son dos cabos, uno era unionista y el otro confederado. Durante la Batalla de Antietam se vieron separados 
de sus respectivas compaas.
Jared le pas un brazo por los hombros y siguieron andando abrazados.
Se encontraron aqu, en el bosque, dos nios que apenas haban empezado a afeitarse. Por temor, por cumplir su deber, o quiz por las dos cosas, se atacaron. Los 
dos quedaron malheridos y cada uno se arrastr en una direccin diferente. Uno de ellos hacia la granja.
Vuestra granja?
S, un soldado de la Unin con el vientre abierto por la bayoneta del enemigo. Mi bisabuelo, que no tena ninguna simpata por el Norte, le encontr cerca del cobertizo 
de ahumar. Se dice que, en aquel soldado agonizante, vio al hijo que habia perdido en Bull Run y le llev a la casa. Hicieron todo lo que pudieron por l, pero ya 
era demasiado tarde. Muri al da siguiente y, temerosos de las represalias, le enterraron en los campos sin que nada sealara su tumba.
De modo que se perdi dijo ella. Y ahora Vaga por el bosque sin poder encontrar el camino a su casa.
Algo bastante parecido. Y el otro cabo?
Fue hacia la casa Barlow. Un sirviente le recogi. La seora de la casa se estaba preparando para atenderle cuando su marido le mat de un tiro.
Savannah no se inmut. Estaba acostumbrada a las crueldades, grandes y pequeas.
Porque l no vio un muchacho, sino que confundi el color del uniforme?
Exactamente. De modo que la duea de Ia casa dej a su marido y se encerr en un convento donde muri un par de aos despus.
Una historia triste dijo ella cerrando los ojos y sintiendo la brisa en la cara. Las muertes intiles engendran fantasmas inquietos. No quieren que se les olvide. 
Quieres saber en qu sitio lucharon?
Algo en su tono de voz le oblig a mirarle, Porqu?
Savannah abri los ojos. Eran ms oscuros que las sombras, ms misteriosos que la noche. Hacia el oeste, a unos cuarenta metros, junto a un grupo de rocas y un 
rbol nudoso.
Jared sinti que unos dedos fros rozaban su nuca. Sin embargo, tenia cogida la mano de Savannah.
Si, me he sentado en esas rocas y he odo entrechocar de las bayonetas.
Yo tambin, pero me preguntaba quines eran y por qu peleaban.
Es algo normal para ti?
Su voz se haba endurecido. Quiz se deba a que conversaban de noche en el bosque y se contagiaban de sus misterios. O quiz eran los ojos de Savannah, tan oscuros, 
tan insondables, unos ojos ron los que cualquier hombre se ahogara plcidamente.
Tu bisabuelo fue un hombre que vio agonizar un hombre joven e intent salvarle. El mo era un chamn que vea visiones en el fuego y trataba de comprenderlas. T 
todava tratas de salvar a la gente, no, Jared? Yo todava trato de entender las visiones.
Tienes...?
Poderes psquicos? dijo ella riendo. No. Siento las cosas. Todos las sentimos. La parte ms fuerte de mi herencia familiar acepta esos senti mientos, los respeta 
y los honra. Cuando me fui de Oklahoma, segu mis sentimientos. Sabia que acabaria encontrando un lugar donde echar races. Cuando vi la cabaa, las rocas, el bosque, 
supe que estaba en casa. Cuando te vi caminar sobre la hierba por primera vez, supe que acabara desendote.
Savannah se inclin hacia l y le roz la boca con los labios.
Y ahora, s que tengo que volver y acostar a mi hijo antes de que arrase el frigorfico.
Jared la retuvo antes de que pudiera echar a andar. Su mirada era intensa, casi feroz. Savannah, puedes sentir hacia dnde vamos y yo?
Savannah sinti el ardor, luego el fro y despus de nuevo el calor, como si una corriente elctrica le recorriera la espalda. No obstante, mantuvo un tono de voz 
tranquilo.
He aprendido que, cuando miras demasiado lejos hacia el futuro, acabas tropezando en el presente. Vamos a pensar en el ahora.
Jared le bes las manos y Savannah se dio cuenta de que con el presente iban a tener problemas de sobra.
Esper hasta el fin de semana siguiente antes de seguir la sugerencia de Jared y hacer una visita a la casa Barlow, ahora MacKade. Los Barlow haban vivido all 
durante ms de cincuenta aos. La ltima familia que la haba ocupado, una pareja del norte del pas, haba comprado la casa para habitarla brevemente antes de abandonarla 
haca ms de veinte aos. Haba estado saliendo peridicamente a la venta durante dcadas, pero nadie se haba arriesgado a comprarla.
Nadie excepto Rafe.
Mientras conduca por el camino empinado, Savannah vio que haban comenzado a limpiar el terrenos de arbustos y zarzas, pero iba a ser un trabajo muy duro. Decidi 
que alguien iba a necesitar mucha visin de futuro.
La casa era hermosa, tres pisos de slida piedra. Las ventanas altas, las arqueadas, las que patentaban parteluces, todas resplandecan. Unos pocos meses antes, 
todas estaban tapiadas, o eso le haba contado la seora Metz en la tienda.
Haba dos porches. El que adornaba la segunda planta estaba en fase de demolicin. Savannah entendi que no haba otra solucin. Estaba podrido y combado, y resultaba 
traicionero y peligroso. Pero el de la planta baja, obviamente era nuevo, aun sin pintar estaba tan derecho como una banda militar el da del desfile. El ala este 
estaba cubierta por un andamio y los montones de maderas se apilaban en el patio invadido de malas hierbas bajo lonas plsticas. Detuvo su coche junlo a una furgoneta 
cargada de cascotes.
Cuando llam a la puerta, oy un grito de respuesta, algo irritado a juzgar por el tono. Dio un paso y entr y en seguida se detuvo, abrumada e Invadida por una 
avalancha de sensaciones. All haba torbellinos de risas y lgrimas, de horror y de felicidad. Las emociones pasaron sobre ella y luego remitieron, como una ola 
que lame la playa.
Vio a un hombre en lo alto de las escaleras y sonri yendo hacia l.
Jared, no esperaba encontrarte aqu. Oh!
Se dio cuenta de su error inmediatamente. No era Jared. Aquel tena los ojos ms verdes, el pelo un poco ms largo y no tan bien cortado. La cara de Jared era un 
poco ms estrecha y sus cejas ms arqueadas. Pero la sonrisa MacKade, como un marcham,o de fbrica, era idntica, tan certera y mortal como la flecha del arco de 
un maestro.
Yo soy mucho ms guapo dijo Rafe, bajando a su encuentro.
Es difcil decirlo. El parecido familiar es casi ridculo dijo ella mientras estrechaba su mano.Usted ser Rafe MacKade.
El mismo, salvo por el tratamiento, Savannah Morningstar.
Rafe no le estrech la mano, se la sostuvo mientras le echaba un buen vistazo.
Regan daba en el clavo. Cmo dices?
Conociste a mi mujer la semana pasada en la tienda. Para describirte me dijo que tratara de pensar en Isis. Eso no me sent demasiado bien y entonces me dijo que 
tratara de imaginarme una mujer capaz de hacer que el corazn de un hombre se detuviera a diez pasos de distancia y de ponerle de rodillas a menos de cinco.
Eso es todo un cumplido.
Pero daba justo en el blanco. Jared me coment que vendras por aqu dijo l, con los pulgares en el cinturn de herramientas.
No quisiera interrumpir tu trabajo.
Por favor, s. Interrmpeme dijo l sonriendo . Slo estaba matando el tiempo hasta que Regan vuelva de la tienda. Vivimos aqu provisionalmente. Te apetece una 
cerveza?
Savannah pens que Rafe era la clase de hombre que ella entenda y con quien se senta a sus anchas.
Bueno, ahora que lo mencionas...
Pero no haba dado ni dos pasos tras l cuando de detuvo de repente y se qued mirando hacia la curva de la escalera. Rafe la contempl intrigado. Algn problema?
Savannah sinti que el miedo la haca temblar. Ah. Estaba ah, en la escalera.
Ya veo que Jared te ha hablado de nuestros fantasmas.
Me ha contado la historia de un soldado confederado que Barlow mat despus de que un sirviente le hubiera recogido para curarle. Pero no me dijo dnde.
Sinti que le temblaban las piernas mientras se acercaba a la escalera, mientras se dejaba arrastrar por el impulso de subir. El fro era como una daga en el corazn 
y helaba hasta los huesos. Los nudillos de la mano con que se sujetaba a la ba randilla se pusieron blancos.
Aqu dijo en un hilo de voz. Aqu, en la escalera. El poda oler las rosas y la esperanza, y entonces... Slo quera irse a casa.
Savannah retrocedi un paso, luego otro. En tonces, sacudi la cabeza.
Me vendra bien esa cerveza.
Rafe dej escapar el aliento que haba estad conteniendo.
S, a m tambin.
Haces esas cosas muy a menudo? pregun Rafe mientras abra dos cervezas en la cocina, No contest ella firmemente. Pero hay gunos sitios cerca del pueblo, esta 
casa, el bosque, que... dej la frase en el aire y mir por la ventana. Hay un punto en la colina cerca de mi casa, donde plant columbinas y reas del campo de 
batalla que te parten el corazn.
Con un esfuerzo, apart de s aquellas sensaciones y acept la cerveza que Rafe le ofreca. Son emociones residuales. Las ms fuertes pueden durar siglos.
Rafe slo le haba contado aquello a Regan, pero le pareci apropiado hacer partcipe a Savannah.
He estado teniendo un sueo recirrente en el que corro por el bosque con mi uniforme gris de la Confederacin manchado de sangre. Slo quiero irme a casa. Estoy 
aterrorizado, aunque me Avergenzo. Entonces le veo, al otro soldado, al enemigo. Nos quedamos mirando con el corazn un puo y nos lanzamos el uno contra el otro. 
una lucha feroz. Es brutal, estpida e intil. Despus, vengo aqu, me arrastro hasta aqu. Creo que estoy en casa. Cuando la veo, cuando me dice que todo est bien, 
yo la creo. Ella est al lado mientras alguien me sube por las escaleras. Puedo oler su aroma a rosas. Entonces lanza un grito, mira a alguien que viene hacia nosotros 
escaleras abajo. Cuando levanto la vista, puedo ver que el hombre me apunta con una pistola. Veo el can negro. Entonces todo se acaba.
Rafe bebi un trago largo.
Y lo que sigo pensando, despus de que todo haya acabado, es que slo quera irme a casa. Hace un par de meses que no se me repite.
Quiz sea porque ya ests en casa.
Me parece que es as dijo l sonriendo de repente y entrechocando las botellas. Una presentacin verdaderamente infernal. Vas a echar un vistazo o lo dejamos 
para otro da?
No, me gustara ver la casa. Jared me ha dicho que habis hecho un gran trabajo.
Vaya que s!
Rafe pens que a la cocina le faltaba much todava, pero tena los mostradores de pizarra azul que resaltaba el color de la madera nueva y los armarios de pino y 
cristal.
Regan fue tajante. Con una cocina pasable y el bao terminado, aceptaba vivir a pie de obra una temporada.
Parece que es una mujer muy prctica. Seguro. Vamos, te servir de gua.
Rafe la cogi del brazo y volvieron al vestbulo. Me gustara empezar por arriba dijo Savannah antes de que l pudiera abrir la puerta de la derecha.
Naturalmente.
La mayora de gente prefera empezar por el saln o la biblioteca, pero l era flexible. Mientras suban, not que ella titubeaba, que se preparaba para soportar 
el temblor que se adue de su cuerpo en aquel instante. Sin embargo, continu remontando los escalones.
Hace semanas que nadie lo senta dijo l. Suerte que tienen.
Respir aliviada cuando llegaron al final. All mir ms all de las lonas, los cubos y las herramientas, para contemplar unas paredes de piedra que haban sido 
levantadas para durar.
Hemos acabado...
Rafe se call al verla apartarse del dormitorio que Regan y l compartan. Una habitacin que haba pertenecido a la seora de la casa y que haban restaurado con 
amor. Sin decir palabra, la acompao al ala opuesta.
Haban quitado la puerta de aquella habitacin. El cuarto de ventanas largas desde las que se dominaba las afueras del pueblo. Las paredes estaban pintadas en un 
tono verde profundo, el ornato del friso de un color blanco hueso para que hiciera juego con el mrmol de la chimenea. El suelo haba sido lijado recientemente. 
Savannah poda oler el serrn. El cuarto que haba a continuacion haba sido transformado en un bao. Savannah se pregunt si aquel cuarto habra sido el del mayordomo.
La habitacin del seor de la casa murmur ella.
Nos imaginbamos que era lo ms probable. Fascinado, Rafe la mir ir de la puerta a la ventana, de la ventana a la chimenea.
Oh! Estaba completamente segura de que aquella habitacin haba sido la del seor Barlow. Desde all, habra escudriado el pueblo y urdido sus pensamientos. All 
habra llevado a la cama a una de las jvenes sirvientas, lo quisiera o no, para luego dormir con el sopor sin sueos de los que carecen de conciencia.
Era un bastardo dijo ella suavemente , Bueno, no dejo casi nada tras de s. Ests hacie do un trabajo magnfico aadi volvindose ti Rafe con una sonrisa.
Rafe se paso una mano por el mentn. Gracias. Eres un poco bruja, Savannah.
A veces. Estuve leyendo la palma de la mano en una feria durante cierto tiempo. En realidad, era un trabajo bastante aburrido. Esto es mucho ms interesante.
Volvi a salir al pasillo para entrar en la habi tacin de la seora.
Esto s que es hermoso.
Estamos encantados con esta habitacin. Rafe contemplo el cuarto desde la puerta. Poda oler a rosas y a Regan.
Ser nuestra suite nupcial. Es perfecta dijo ella.
Y lo deca en serio. En todos sus viajes, nunca haba visto algo tan encantador. El papel de la pared representaba unos capullos de rosas, tad delicados como un 
jardn de t y enmarcados por varillas de madera roscea. Tena una preciosas ventanas arqueadas con cortinas de encaje que dibujaban formas en el suelo a la luz 
del sol.
Una cama doselada, con cubiertas de encaje, dominaba el espacio. Haba velas y cirios sobre candelabros de cristal en la repisa de la chimenea, un tocador elegante, 
mesas de bordes curvados y un jarrn rosa plido con narcisos.
No, nunca haba visto algo tan encantador. Cmo habra podido? Su vida haba transcurrido en remolques destartalados y en hoteles de carretera. La envidia la invadi 
con tanta rapidez que sinti mareada.
Jared me ha dicho que es tu mujer la que se encarga de la decoracin.
De casi toda.
Savannah se pregunto qu se senta al tener un gusto tan exquisito, al saber exactamente donde tenia que ir cada cosa.
Es muy hermoso. Cuando abris, tendrs que echar a los clientes a palos.
Esperamos poder inaugurarlo en septiembre. Ya s que es un poco optimista, pero creo que lo conseguiremos.
Rafe volvi la cabeza y su expresin cambio Guando oy la puerta principal.
sa es Regan.
Savannah asisti en primera fila a la transformacion que sufra un MacKade cuando estaba muy enamorado. Otro sorprendente espasmo de envidia sacudi su cuerpo.
Aqu arriba, cario grit l. Estoy en el dormitorio con una mujer despampanante. Crees que eso me sorprende? dijo Regan, Hola, Savannah.
Pero no pudo seguir hablando, Rafe le puso la mano en la nuca y se inclin sobre ella para darle un largo y clido beso de bienvenida.
Hola, Rafe. Hola.
Se miraron sonriendo de oreja a oreja. A Savannah no se le ocurran otras palabras para describirlo. A menos que la palabra fuera "perfecto". Regan MacKade, con 
su pelo castao brillante, su cara perfecta, con sus hoyuelos en las mejillas y sus encantadores ojos azules, pareca la mujer perfecta mientras rodeaba con un brazo 
la cintura de su marido.
Las ropas bien hechas, ni sobrecargadas, ni vulgares. Simplemente perfectas. Savannah se senta como una amazona desmaada que acabara de tropezar con una princesa.
Le he estaba enseando la casa a Savannah. Estupendo dijo ella, apartndose el pelo da la cara con un brillo de anillos en los dedos, Qu te parece lo que hemos 
hecho hasta ahora? Es maravilloso.
Savannah record la botella de cerveza que llevaba en la mano y tom un trago.
No nos quedemos aqu dijo Regan abriendo la marcha. Jared ha llamado a la tienda para decirme que le gustara que nosotros redecoremos su oficina.
Ya iba siendo hora dijo Rafe. Aquello es tan alegre como un mausoleo. Blanco y gris. Perfecto para una tumba.
Ya arreglaremos eso.
Con una confianza y un entusiasmo sin lmites, Regan le ense el resto de la casa. Cada habitacin que visitaba, tanto si estaba terminada como si slo tena polvo 
y telaraas, minaba la confianza de Savannah en s misma. Ella no saba nada de antigedades finas, de alfombras caras o de cortinajes. Y no quera aprender.
Jared est verdaderamente impresionado con tus cuadros dijo Regan mientras bajaban la escalera. Es evidente que le han inspirado a hacer algo con su oficina. 
Me encantara ver alguna de tus obras.
No son nada del otro mundo. No tengo formacin.
Savannah se qued mirando el saln principal, con su sof curvo y sus elegantes mesitas a los lados. Se meti las manos en los bolsillos de sus vaqueros. La chimenea 
de mrmol resplandeca como si fuera de cristal, guarnecida con atizadores de latn brillante. Y todo armonizaba a la perfeccin.
Nada de lo que hago encajara aqu, desde luego. Ni en la oficina de un abogado. Gracias por ensearme la casa y por la cerveza dijo entregndole a Rafe la botella 
vaca. Tengo que recoger a mi hijo.
Sorprendida por aquella despedida brusca, Regan la acompa a la puerta.
Si tienes tiempo libre este fin de semana, podra hacer un hueco para hablar. As nos pondramos de acuerdo sobre los colores y los ambientes.
Savannah abri la puerta. De pronto, necesitaba deseperadamente escapar de all.
Tengo demasiado trabajo. Ser mejor que lo hagas t sola. Adis.
Muy bien, pero...
Regan solt un bufido cuando la puerta se cerr ante sus narices. Savannah acababa de mandarla a paseo sin demasiadas sutilezas, pero con contundencia. Se volvi 
a mirar a Rafe.
A qu ha venido eso?
No me lo preguntes a m dijo acariciando el pelo de su esposa con gesto pensativo. Esa mujer es medio bruja, cario. Vamos a sentarnos y te lo contar.
Captulo 6
Cuando Jared detuvo el coche frente a la cabaa estaba asombrado, un tanto enfadado y completamente intrigado. No haba tardado mucho tiempo en enterarse de que 
Savannah habia salido corriendo de casa de su hermano, rechazando en su huda el trabajo que Jared le haba ofrecido. Estaba all para pedirle explicaciones. Vio 
a Bryan y a Connor en el jardn y les salud con la mano. Respondieron con un grito antes de volver al importante asunto de practicar lanzamientos con la pelota 
de bisbol.
Sin embargo, no hubo respuesta a su llamada a la puerta, de modo que entr sin ser invitado. Era difcil que ella le hubiera odo con la msica de rock & roll que 
sacuda los mismos cimientos de le cabaa. Un solo de guitarra explosiva le gui a Iravs de la cocina hasta el estudio.
Savannah estaba inclinada sobre la mesa de dibujo. La camiseta de hombre que llevaba estaba salpicada de pintura. Se haba recogido el pelo en una trenza, llevaba 
unos vaqueros desgarrados y estaba descalza. A Jared se le hizo la boca agua.
Savannah no levanto la cabeza. Tenia en el rostro una expresin intensa y concentrada mientras trabajaba delicadamente con un pincel fino empapado en rojo.
Jared aprovech para echar un vistazo al estudio. Probablemente, en su origen haba sido pensado como leera y cuarto para quitarse las botas manchadas de barro, 
ya que tenia una puerta al exterior. Obviamente, ella no haba tenido tiempo o ganas de decorar su lugar de trabajo.
La luz potente que entraba por las ventanas pona en evidencia la menor partcula de polvo que flotaba en el aire. El suelo era de linleo viejo, adornado con goterones 
de pintura. Los lienzos sin enmarcar se apoyaban descuidadamente con tra las paredes de troncos a medio terminar, contra las estanteras de metal, llenas de botellas 
y frascos, latas y tubos. Ola a trementina.
Descubri con alivio el baqueteado estreo qu amenazaba con reventarle los tmpanos. Se acerc y lo apago, y estuvo a punto de temblar de place ante el sbito y 
exquisito silencio.
Quita tus manos de mi tocadiscos amenaz Savannah.
Obviamente no me has odo entrar.
Obviamente estoy trabajando. Lrgate. Savannah dejo el pincel en un frasco que contena una solucin lquida y cogi otro. Jared sintio que el enfado se le suba 
a la cabeza, pero hablo con mesura.
Si, creo que me tomar esa cerveza. Muchas gracias. Quieres que traiga otra para ti?
Estoy trabajando repiti ella. Ya lo veo.
Ignorando las maldiciones que Savannah lanzaba sobre l, Jared se inclino sobre su mesa de dibujo. La reina malvada estaba casi terminada, tenia un rostro terrible 
en su belleza. Su cuerpo ora largo, elegante, con vestidos morados y cuello de armio. La corona de oro estaba forjada de puntas afiladas como espadas que brillaban 
con joyas perversas. En su mano, esbelta y delgada, sostena una manzana roja.
Esplndida dijo l. Malvada hasta el tutano. Es la de Blancanieves?
No, es la de Los Tres Cerditos. Me quitas la luz.
Lo siento dijo l apartndose un poco, aunque sabia que no era eso lo que ella quera.
No puedo trabajar con pblico insisti ella con los dientes apretados.
Creia que estabas acostumbrada a pintar en la calle.
Esto es diferente.
Con un gesto paciente, Jared le quit una mancha de pintura de la mejilla.
Savannah. Han dicho Rafe o Regan algo que te haya molestado?
Por qu iban a hacer una cosa as? Eso es lo que me gustara saber.
Fueron muy amables. Todo perfecto dijo ella viendo que Jared esperaba or algo ms. Me cay bien tu hermano, me encant ver la casa. Fue fascinante. Y tu cuada 
es una mujer adorable. Ya ves, todo perfecto.
Jared pens que deba ser algn asunto entro mujeres y retrocedi un paso.
Tienes algn problema con Regan? Quin podra tener un problema con ella? Simplemente, no trabajaramos bien juntas. Adems, no quiero que mis cuadros estn 
en tu oficina.
Por qu?
Porque no quiero. He tenido tiempo para pensarlo y he decidido que no me interesa. Y no me interesa lo ms mnimo, Jared insisti ella mirndole a los ojos. De 
modo que olvdalo.
Jared se movi con rapidez, el traje de abogado no supuso un impedimento. Savannah deba haber supuesto que se movera con rapidez. Hizo que se levantara del taburete 
y la sujet por los brazos antes de que tuviera tiempo de pestaear. Pero eso no significaba que no pudiera hablar. Te he dicho que no me toques a menos que yo 
te lo pida.
S, me lo has dicho. Me has dicho muchas cosas. Y, ahora, por qu no me cuentas lo que est pasando aqu?
No tengo por qu darte explicaciones. Crees que te las debo porque he dejado que me beses un par de veces? Se lo he permitido a muchos hombres, Campen. Y jams 
le he dado explicaciones a ninguno.
Savannah haba apuntado bien su flecha. Jared acus el impacto, sorprendido de cunto le dola. Me debes la cortesa de ofrecerme una aclaracin.
No me interesa la cortesa. Estupendo.
Jared no estaba dispuesto a permitir que eso le detuviera. La estrech contra s y la bes con ira y frustracin. Ella no luch. El instinto le advirti que sera 
peor si se resista. Al contrario, se qued inmvil y desconect su mente. Saba que un rechazo fro era ms efectivo que una protesta ardiente. Pero el cuerpo y 
la mente la traicionaron y empez a temblar.
A Jared le encant aquel temblor involuntario, el gemido desesperado que escap de su garganta.
Sin embargo, segua furioso cuando se apart de ella.
Savannah se haba ruborizado y respiraba entre jadeos. Jared supo por la llamarada de sus ojos que el deseo era mutuo. En aquel momento, aquello slo contribuy 
a que se enfadara an ms.
Te la deba dijo l. Ahora, puedes volver a repetirme lo poco que te interesa.
Pero a Savannah s le interesaba. Quera que un hombre la mirara una sola vez en su vida como Rafe haba mirado a Regan. Era deprimente reconocer que senta esa 
necesidad muy dentro de s misma.
Que si estoy interesada en un revolcn rpido, Jared? dijo acaricindole la mejilla con la yema de los dedos en un gesto deliberadamente insultante. Claro, pequeo. 
Cuando tengamos tiempo.
Maldita sea, Savannah!
Lo ves? dijo ella sacudiendo la cabeza. Saba que te lo tomaras como algo personal. T eres de sos y, como ya te he dicho, a m no me va ese tipo de hombres. 
S, eres tremendamente atractivo y apasionado, pero demasiado tradicional y trillado aadi dndole un tirn de la corbata. Ahora bien, abogado, ya conoces todas 
las leyes que existen contra el allanamiento de la sacrosanta morada de otra persona. Te voy a pedir formalmente, puesto que a ti te encantan las formalidades, que 
te vayas. No querras que me viera obligada a llamar a tu hermano, el sheriff grande y malo, no?
Pero qu demonios te ocurre?
Una buena dosis de realismo, nada ms. Ahora vete, Jared, antes de que deje de pedrtelo con formalidad.
Jared estaba dispuesto a dejarse colgar antes de suplicarle, antes de que ella se diera cuenta de que lo haba herido donde jams haba pensado que podran hacerle 
dao. Un orgullo de hierro colm sus ojos y dio media vuelta sin decir palabra.
Cuando ella oy el motor de su coche, se sent en el taburete de trabajo y cerr los prpados.
Cumpli su promesa y le dio a Bryan permiso para que Connor fuera a pasar la noche en casa. Disfrut con el jaleo y las molestias de dos chicos activos que se quedaban 
despiertos hasta bien entrada la noche. El sbado estuvo en las gradas, animando a su hijo y al equipo. Y, si no dej de mirar a su alrededor buscando a un hombre 
alto, de pelo oscuro y ojos verdes, nadie se dio cuenta.
Ante la insistencia de Cassie, aquella tarde dej a los dos chicos en casa de Connor. Una vez en su propia casa, anduvo arriba y abajo sintiendo la acometida de 
la soledad hasta que decidi ponerse a trabajar.
La reina estaba terminada, pero todava tena que esbozar el prncipe. No quera un hombre dbil de mirada suave y soadora para su Blanca nieves, pens mientras 
deslizaba el lpiz sobre el grueso papel blanco. Su Blancanieves se mereca un poco de ardor, un poco de pasin, la promesa de un fueron felices para siempre pero 
con fuego ardiente.
No le sorprendi que su primer boceto recordara a los MacKade. En su mente eran matadores de dragones, luchadores que siempre buscaban problemas. Quin deca que 
un prncipe tena que ser cursi y blando? Acaso no ganaban sus tronos luchando?
Un guerrero, un vengador, un aventurero. S, as era el prncipe que ella quera crear. Savannah empez a disfrutar. El proceso familiar de insuflar vida a travs 
con su corazn y con su mente, y de canalizarlas a travs de su mano, siempre le fascinaba adems de tranquilizarla.
Si las cosas hubieran sido distintas, no tendra que ganarse la vida con encargos, sino con aquel corazn y con aquella mente, pintando lo que vea, lo que senta, 
lo que quera, por el puro placer de plasmarlo.
Sin embargo, se record que era una mujer afortunada por tener lo que tena. Ni siquiera haba ido a clases de arte, se haba labrado su camino a base de momentos 
robados a otras cosas, armada con un bloc y un estuche de lpices de colores. Unos sueos que nadie haba entendido nunca.
S, tena suerte. Debido a su trabajo y a lo que le pagaban tena tiempo para pintar, aunque luego lo justificara presentndolo como un pasatiempo inofensivo y barato.
Rpidamente, findose de su instinto, comenz a aadir detalles al boceto, el hoyuelo brillante en la comisura de una boca sensual, el arco arrogante de una ceja, 
la insinuacin de un cuerpo musculoso bajo el manto, y algo ms que una insinuacin de peligro en unos ojos que, desde luego, iban a ser verdes como la hierba.
Demonios! Tena que reconocer que el trato con Jared le haba proporcionado el modelo perfecto para aquel encargo. Iba a ser una buena ilustracin. No poda desear 
nada ms.
Nunca hubiera debido dejarse atrapar por la idea de pintar para l o de venderle unas obras que haba realizado para s misma.
El sonido de un coche hizo que albergara, y, al mismo tiempo tratara de sofocar, una diminuta llama de esperanza. Pero cuando fue a la puerta vio que era Regan MacKade. 
Las dos mujeres se estudiaron framente. Al cabo de un rato, Savannah abri la mosquitera y se hizo a un lado. No s lo que pasa entre Jared y t dijo Regan sin 
ms prembulos. Pero, si piensas que no es asunto mo, te equivocas. Jared forma parte de mi familia. Sin embargo, quisiera saber por qu has decidido que no me 
soportas, hasta el punto de no aceptar un trabajo potencialmente lucrativo, slo porque de vez en cuando no nos entendamos.
No quiero el trabajo. Eso es mentira.
Los ojos de Savannah empezaron a inflamarse. Mira, hermana...
No, mira t la ataj Regan, hundiendo un dedo en su pecho. No tenemos que ser amigas, aunque no s cmo las dos podemos serlo de una mujer tan dulce como Cassie 
Dolin. Ella cree que eres admirable y no me corresponde a m decirle que simplemente eres una grosera. Estabas interesada en el trabajo cuando Jared te lo sugiri, 
lo bastante como para haber venido a mi casa. Y, de acuerdo con Rafe, todo iba sobre ruedas hasta que aparec yo. Venga, qu problema tienes, guapa?
Savannah descubri que su mal carcter batallaba con un cierto humor y una admiracin a regaadientes. Se pregunt si Regan no se daba cuenta de que ella era lo 
bastante grande como para partirla por la mitad.
Esperaba que t me lo dijeras.
Y por qu no me lo dices t, para variar? replic Regan.
No me gusta tu aspecto. Que t... Cmo has dicho?
Ni tu manera de hablar dijo Savannah con una sonrisa, satisfecha de s misma. Djame adivinar, educacin en escuelas privadas, bailes en el club de campo, una 
gala de debutantes.
Si no hubiera estado tan sorprendida, Regan se habra sentido insultada.
Jams he sido una debutante. Pero, qu tiene eso que ver?
Tienes toda la pinta de haber salido de una de esas revistas para mujeres elegantes.
Es eso? pregunt Regan, alzando las dos manos en un gesto exasperado.
S, eso es.
Bueno, tu pareces una de esas estatuas a las que los hombres sacrificaban vrgenes y no te lo echo en cara. No del todo.
Se quedaron mirando con el ceo fruncido un minuto. Entonces, Savannah suspir y se encogi de hombros.
Tengo una jarra de t helado. Me encantara tomar un vaso.
Cuando iban por el segundo, Regan se levant a ver el saln. Se detuvo frente a un paisaje, todo montaas abruptas y rboles otoales y violentos.
ste decidi. Jared necesita ste cuadro en vez de ese horrible bodegn de orqudeas blancas. Yo crea que te volvan loca las orqudeas. Cuando Regan se dio 
la vuelta y la mir sin violencia pero con los ojos entornados, Savannah sonri plenamente por primera vez.
Bueno, ya veo que me haba equivocado. Verdes y malvas dijo Regan. Verdes oscuros. Y esas sillas que hay en la recepcin van fuera. Tengo en mente un par de 
sillones mullidos con el respaldo alto. Todo en cuero. Adems, pienso en un suelo de parquet, con alfombras segn las zonas, en vez de ese mar gris que va de pared 
a pared.
S, por supuesto. Savannah ya poda verlo. Evidentemente, Regan MacKade era una mujer que saba lo que quera.
Escucha, Regan. No soy una persona humilde, pero de verdad crees que mis cuadros se adaptan a tu gusto o al de Jared?
S. Y tambin creo que, despus de todo, t y yo trabajaremos bien juntas.
Regan le tendi la mano y se qued esperando. Y bien? Vamos a darle a Jared un respiro y sacarle de esa tumba?
Qu diablos! exclam Savannah estrechando aquella mano elegante con anillos que brillaban. Por qu no?
Ms tarde, Savannah sali a pasear por el bosque. Tena que admitir que haba hecho algo que detestaba ver en los dems. Se haba dejado llevar por las apariencias 
para tomar una decisin. Todo lo que haba visto, quiz todo lo que haba querido ver al mirar a Regan, era la elegancia, el privilegio y el dinero. Quin iba a 
suponer que haba tanta entereza bajo aquel exterior de porcelana?
Savannah se dijo severamente que ella hubiera debido ver ms all de la mera fachada.
Y cuando vio a Jared sentado sobre una roca y fumando tranquilamente, se dio cuenta de que antes de salir saba que iba a encontrarle all. Jared no dijo nada cuando 
ella se sent a su lado y le quit el puro de las manos. El silencio era encantador, rebosante de trinos y brisas.
Te debo una disculpa. Yo... El otro da me cogiste en un mal momento.
De verdad?
No me lo pongas demasiado fcil, MacKade. No pienso hacerlo.
Savannah le devolvi el puro y cruz las piernas bajo su cuerpo con un gesto malhumorado.
No fui completamente sincera contigo. Hay muchas cosas que no me importa hacer, pero las mentiras no las digiero bien. Quera el trabajo. Me hubiera venido bien. 
Pero me senta... intimidada dijo en un murmullo, paladeando el sabor amargo de aquella palabra.
Intimidada? pregunt l. Era la ltima razn que esperaba or. A cuento de qu? Para empezar, de tu cuada.
Un profundo asombro choc con fuerza contra el humor sombro que llevaba empollando veinticuatro horas.
Que Regan te intimida? Por favor!
Fue su risa la que desat el temperamento de Savannah. Echando chispas, se puso en pie de un salto y le mir a la cara.
Tengo derecho a sentirme intimidada por quien me d la gana. Tengo derecho a sentirme exactamente como yo quiera. No te atrevas a rerte de m!
Prudentemente, Jared se aclar la garganta y alz los ojos hacia ella.
Lo siento. Lo que no entiendo es, por qu iba Regan a intimidarte?
Porque... ella tiene clase y xito, es encantadora e inteligente. Ella es todo lo que yo no soy. Me siento bien con cmo soy, con lo que soy, pero cuando conoces 
a alguien como ella es como si te recordaran a patadas en el trasero lo que nunca vas a ser. No me gusta sentirme incapaz o estpida.
Disgustada consigo misma, Savannah se meti las manos en los bolsillos.
No esperaba que pudiera caerme tan bien. Ha venido a verme hace un rato.
Me lo imaginaba. A Regan le gusta dejar las cosas bien claras dijo l, mirando pensativamente la punta de su puro. Dile que te cuente alguna vez la noche en que 
entr a la taberna de Duff con una minifalda roja ceida y Rafe mordisque el palo de billar hasta convertirlo en mondadientes.
Fascinada por la imagen, Savannah estuvo a punto de sonrer.
Tendr que decrselo alguna vez. Mira, Jared. Me gustara encargarme del aspecto artstico de tu oficina, si es que sigues interesado.
Sigo interesado.
Jared le dio la vuelta al puro y se lo ofreci por la boquilla. Cuando ella hizo un gesto negativo, dio una ltima calada y lo apag cuidadosamente sobre una roca. 
La situacin era nueva para ella y no estaba segura de cmo expresarse, de modo que se decidi por las palabras sencillas.
Tampoco fui del todo sincera en varias cosas ms. Tengo sentimientos hacia ti, Jared. Surgieron de m sin poder evitarlo y me preocupan.
Jared la observaba, sus maravillosos ojos concentrados en ella con frialdad. Savannah se pregunt cuntos testigos se habran derrumbado en el estrado bajo la fuerza 
de aquella mirada.
Es mucho ms fcil tratar con hombres cuando los sentimientos no tienen nada que ver continu ella. Quiz estuviera equivocada, pero me pareci que buscabas algn 
tipo de acuerdo para mantener una relacin y yo he tenido muy mala suerte con mis relaciones. Me puse a pensar en eso y en otras cosas, y cre que lo mejor era cortar 
a tiempo.
Cuando Jared no dijo nada, absolutamente nada, ella se rindi y dio una patada en el suelo. Es que vas a quedarte ah sentado sin decir palabra?
Estoy escuchndote dijo l con tranquilidad.
Muy bien. Mira, tengo un hijo del que ocuparme. No puedo permitirme el lujo de correr una aventura con alguien que puede llegar a significar algo para l y no se 
corresponda a la realidad. S cmo llevar cuidado en ese aspecto, como mantener esas cosas a raya.
Jared se puso de pie sin dejar de mirarla en ningn momento.
Vas a mantenerme a raya, Savannah?
Si llegaba a tocarla, Savannah tema salir disparada como un cohete.
No lo creo. se es el problema, que tengo sentimientos hacia ti.
Interesante! dijo l que nunca haba pensado que ella pudiera tener un aspecto tan vulnerable . Porque a mi me pasa lo mismo contigo.
De verdad? pregunt ella, cerrando los puos en el interior de sus bolsillos. Bien.
Bien repiti l.
Jared se acerc y le puso una mano en la mejilla para besarla. Savannah no estaba acostumbrada a que la besaran de aquella manera. Como si el beso, como si ella 
misma fuera todo lo que importaba. Relaj la tensin de los dedos y su corazn se rindi.
Hacemos las paces? murmur l. Savannah asinti y descubri que abrazar poda ser un placer con solo tener un hombro masculino para apoyar la cabeza.
Detesto sentirme estpida. Eso ya lo has dicho.
No quiero sentirme estpida contigo. Sonriendo, Jared le acarici el pelo con los labios.
Yo tampoco.
Por qu no hacemos un pacto? Pase lo que pase, ninguno haremos que el otro se sienta como un estpido.
Estoy de acuerdo dijo l, levantndole la barbilla para volver a besarla. Quieres que te acompae a casa?
De acuerdo.
No poda evitarlo. Savannah se senta estpida y sentimental caminando de la mano de Jared por el bosque, consciente de cada rayo de sol, de cada olor, de cada sonido. 
Hubiera jurado que poda or el crecimiento de las hojas por encima de su cabeza y las flores silvestres luchando por salir al sol.
Pens que el amor agudizaba los sentidos. Tengo que recoger a Bryan dentro de un rato. Puedo llamar a Cassie para que se quede con ella. Jared saba lo que Savannah 
estaba ofrecindole y sinti que la sangre le herva bajo la piel. Cuando se llev su mano a los labios para besarla, vio el destello de sorpresa que brillaba en 
aquellos ojos castaos.
An no, se dijo a s mismo. Todava no es el momento.
Iremos los dos a por l. Qu te parece si vamos todos al cine y luego a comer una pizza? Savannah no poda mirarle con aquel nudo que tena en la garganta. Saba 
lo que Jared le estaba ofreciendo.
Me parece estupendo pudo decir al cabo. Gracias.
Jared es chachi.
Bryan saltaba en la litera de arriba, la mente llena de escenas de accin y el estmago de pizza con pepinillos.
Quiero decir que lo sabe todo del bisbol y muchas cosas de la granja y de la batalla.
T tampoco te quedas corto, Campen dijo ella revolvindole el pelo.
Jared dice que todo el mundo tiene un talento especial.
Sintiendo curiosidad, Savannah se sent en el borde de la cama de modo que su cara quedara a la misma altura que la de bryan.
En serio ha dicho eso?
S, cuando fuimos a comprar palomitas. Me dijo que todo el mundo tiene algo dentro que le convierte en alguien especial. l lo sabe porque tiene tres hermanos que 
se parecen mucho y, al mismo tiempo, son diferentes. Dijo que lo mo es natural.
Qu?
iMam! dijo l pacientemente antes de sentarse. Qu va a ser? Que tengo un talento natural para el bisbol. Y sabes qu ms dijo?
No, qu dijo?
Dijo que, aunque decida no jugar en Primera Divisin, podra usar lo que s para otras cosas. Claro que yo voy a jugar en Primera, pero a lo mejor tambin me gustara 
ser abogado. Abogado?
Savannah sinti una oleada de pnico. Su hijo se estaba enamorando con tanta rapidez como ella misma.
S, porque vas al juzgado, discutes con todo el mundo y mandas a los criminales a la crcel. Pero tienes que ir a la escuela para siempre, quiero decir que tienes 
que estudiar hasta hacerte viejo. Jared ha ido a la universidad y a la facultad de derecho y todo eso.
T tambin podrs, si eso es lo que quieres. Bueno, creo que voy a pensrmelo.
Bryan se dej caer de espaldas y se acurruc contra su almohada de una manera que confort a Savannah tanto como a l mismo. Era el gesto de un nio. Segua siendo 
su pequeo.
Buenas noches. Buenas noches, cario.
Savannah le dio un beso en la sien y dej los labios all un par de segundos ms de lo habitual. Lo justo para hacer que se retorciera somnoliento.
Ella se levant, apag la luz y cerr la puerta porque a Bryan le gustaba.
Su hijo quera ser abogado, pens pasndose las manos por las mejillas. Con una madre que ni siquiera haba terminado en el instituto.
Entonces, mientras el pnico remita ante una avalancha de orgullo por lo que su hijo iba a lograr algn da, sonri.
Entr en su habitacin y fue a la ventana para contemplar el bosque. Al otro lado, poda ver las luces de la granja MacKade. All estaba el hombre del que se haba 
enamorado.
Volvi a sonrer y apoy la mano contra el cristal fro de la ventana. Decidi que, pensndolo bien, haba sido muy inteligente al esperar a conocerle para enamorarse.
Captulo 7
Jared le mand tulipanes amarillos y ella dedic una hora a cogerlos uno por uno con ojos soadores y ponerlos en numerosas botellas viejas.
Jared les llev a ver un partido de bisbol de la liga local al condado vecino, donde las gradas eran duras como la piedra y los espectadores violentos, y se gan 
el corazn de Bryan al pararle los pies a un pesado.
Cenaron pizza en un local destartalado en el que haba una mquina de discos que sonaba demasiado fuerte y un pinball. Los tres comieron hasta hartarse, gritaron 
para hacerse or por encima de la msica y compitieron como amigos con las bolas plateadas.
La llev a cenar a un restaurante donde haba velas y champn burbujeante en copas largas y tom su mano sobre el mantel nveo.
Cuando le llev una carga de humus para su jardn, Savannah supo que estaba perdida.
Te est cortejando dijo Cassie mientras beban limonada y vean unas muestras de pintura cn la cocina de Savannah.
Cmo?
Que te est cortejando.
Cassie suspir. Los aos de miserias sufridos junto a Joe Dolin no haban aniquilado su naturaleza romntica. Por lo menos, en lo referido a los dems.
Verdad que s, Regan?
Regan levant la vista de las muestras y contempl el jarrn con tulipanes amarillos que Savannah haba puesto en el centro de la mesa.
Flores, cenas... Est ms claro que el agua. Estamos desarrollando nuestra relacin dijo Savannah con voz tranquila, pero secndose el sudor de las palmas en 
los vaqueros. Nada ms. Te ha trado humus y te ha ayudado a extenderlo, no? razon Cassie.
Bueno, s.
Savannah sonri como una boba al recordarlo y al pensar en cmo la haba besado apasionadamente cuando los dos estaban sucios de tierra y sudorosos.
A Savannah le ha dado fuerte coment Regan.
Borrando la sonrisa de sus labios, Savannah se refugi en la limonada.
Quiz s, y qu?
Y nada. Qu te parece este tono? Demasiado amarillo.
Tienes razn dijo Regan con un gesto de disgusto.
Llena de admiracin, Cassie contemplaba cmo sus dos amigas elegan o descartaban los colores. Esperaba que, cuando consiguiera ahorrar un poco ms, Regan la ayudara 
a escoger la pintura para su sala de estar. Haba fregado aquellas paredes blancas a menudo, las haba frotado hasta que le dolan los hombros, pero no haba conseguido 
que volvieran a brillar. Despus, si Savannah la acompaaba a elegir la tela adecuada, hara cortinas nuevas para la habitacin de Emma. Tena que ser algo alegre, 
algo especial para la nia.
Era duro, mucho ms de lo que se atreva a confesarle a nadie, enfrentarse a aquellos pequeos retos, realizar lo que se imaginaba que sera cotidiano para otras 
mujeres. Cmo poda explicar que, por primera vez en su vida, en toda su vida, no haba nadie que le dijera s o no? Nadie que se quejara, que la criticara o que 
la humillara?
Tena que recordase constantemente que era ella la responsable de su casa y de su vida y que, si lo intentaba, si iba paso a paso, podra convertir aquella pequea 
casa de alquiler en un verdadero hogar. Y deba ser un hogar de verdad para que sus hijos no recordaran los gritos y los golpes, el olor de la cerveza cida.
Contempl con aoranza lo que Savannah haba hecho con su cabaa. No era mayor que su casa, pero al mismo tiempo era mucho ms. Haba colores brillantes, cojines 
sin ordenar, polvo.
Segua limpiando el polvo como una loca, temerosa de que Joe pudiera entrar por la puerta y pegarle por haberlo olvidado. No importaba cuntas veces se repitiera 
que Joe no volvera porque estaba encarcelado, segua despertndose de madrugada, temblando al menor crujido. Y se despertaba con alivio cada maana. Con alivio, 
pero tambin avergonzada.
Cassie aguz el odo.
Ya vienen los chicos anunci levantndose. Os parece bien que haga ms limonada? Savannah se limit a gruir y sigui estudiando los colores que Regan haba 
elegido para la biblioteca. Entonces, los nios entraron como tres cohetes.
Slo quedan tres semanas! exclam Bryan, levantando lo puos con gesto triunfal. Tres semanas ms y podremos recoger los gatitos.
Feliz el da! rezong Savannah, pero en seguida sonri al ver que Emma se apresuraba a abrazarse a la pierna de su madre. Hola, carita de ngel.
Hola. Bryan me ha dejado tocar sus gatitos, Son muy suaves.
Emma quiere uno. Puede quedarse con uno, seora Dolin?
La timidez nunca haba sido el problema de Bryan. Meti la mano en el tarro de las galletas y sac un puado mientras esperaba una respuesta. Qu? dijo Cassie.
Bryan se ech una galleta a la boca sin quitarle ojo a la limonada que Cassie estaba preparando. Que si Emma puede quedarse con un gatito. Shane tiene de sobra.
Automticamente, Cassie puso una mano sobre la cabeza de su hija con gesto protector.
Un gatito. No podemos tener animales en casa porque...
Cassie dej la frase en el aire al ver que su hijo bajaba la vista al suelo. Haba estado a punto de decir porque a Joe no le gustan. Era una hbito demasiado 
bien arraigado. Cassie se dio cuenta de que aquella costumbre le haba impedido notar el tono aorante con que Connor hablaba de los gatitos que iba a tener Bryan 
y lo mucho que a Emma le gustaba jugar con el perro del vecino. No veo por qu no.
Su recompensa fue una mirada alegre y agradecida de Connor. La sorpresa y la esperanza que oy en su voz estuvieron a punto de hacerla llorar. De verdad? ^De verdad 
vamos a quedrnoslo?
Pues claro dijo ella, cogiendo a Emma en brazos y besndola. Quieres que nos quedemos con un gatito de Shane, Emma?
Son muy suaves repiti la nia. Como t.
Cassie se dijo que ya era hora de que tomara decisiones sin preocuparse por lo que Joe pudiera hacer.
Connor, encrgate de decirle a Shane que nos gustara quedarnos con uno.
Chachi dijo Bryan con la boca llena, sin advertir el drama que se desarrollaba ante sus ojos. As podrs traerlo de vez en cuando a jugar con sus hermanos. Vamos 
a practicar tus lanzamientos, Con.
Voy dijo Connor echando a correr tras su amigo, pero se detuvo en seco antes de salir. Gracias, mam.
Guu!
En la puerta, Rafe evit por los pelos una colisin frontal con Connor. Rafe fingi no darse cuenta de que el nio se quedaba rgido y plido, y le palme el hombro 
con toda naturalidad.
Chicos, s que sois rpidos. Jared y yo no hemos podido seguir vuestro ritmo por el bosque. Lo siento.
El ao que viene tienes que intentar correr en el equipo. Vaya velocidad! dijo entrando y sonriendo a las mujeres. Esto s hace que el paseo por el bosque haya 
merecido la pena.
Ya casi hemos terminado dijo Regan, ofrecindole la mejilla para que la besara.
Hola, preciosa.
Hola, guapo dijo Savannah ofrecindole una de las galletas que se haba salvado de las garras de Bryan.
Gracias. Cassie! Justo la chica que yo quera ver.
Oh! Pasa algo malo?
Para arrancar una sonrisa de Emma, Rafe sostuvo la galleta ante ella.
Tengo un problema. Me daras un beso aqu a cambio de esto?
Emma, sin quitar los ojos de la galleta, se adelant y estamp sus labios apretados sobre la nariz de Rafe. Hecha un manojo de nervios, Cassie dej a la nia en 
el suelo para que fuera a ver jugar a los dos chicos.
Qu problema? pregunt.
Bueno, te lo dir. Regan y yo hemos encontrado una casa a las afueras del pueblo, en Quarry Road. Necesita algunos retoques, pero nos mudaremos all dentro de un 
par de meses dijo sonrindole a su esposa. Probablemente en junio. Me alegro.
Bueno. Cassie, la cuestin es que necesitamos que alguien se quede en el hotel. Una... qu palabra era sa, querida?
Chatelane.
Extraa palabra para decir encargada. En fin, alguien que se ocupe del hotel y de los clientes, cuando los tengamos. Alguien que prepare el desayuno y se encargue 
de las tareas de la casa. Alguien a quien no le importe ir a vivir all y administrar el establecimiento.
Ms tranquila, Cassie sonri.
Ah! Quieres que pregunte por ah. Podemos poner un cartel en el caf.
Los ojos de guila de Rafe descubrieron el tarro de las galletas y se sirvi l mismo.
No, ya tenemos en mente una persona. Queremos a alguien que conozcamos, alguien de confianza.
Rafe hizo una pausa para beberse de un trago el vaso de limonada que Cassie le ofreci. Bueno, qu me dices?
Qu te digo? repiti ella.
sa no es manera de ofrecerle un trabajo a nadie, Rafe dijo Regan suspirando. Cassie, nos gustara que fueras a vivir al hotel y lo administraras. Nosotros no 
podemos con la tienda y el trabajo de Rafe.
Si Cassie hubiera tenido el vaso en las manos, se habra hecho aicos contra el suelo.
Me queris a m? No s nada de administrar un hotel. Hace falta tener experiencia y... Administras una casa con dos nios dijo Rafe. Cocinas casi tan bien como 
yo. Sabes cmo manejar a los clientes en la cafetera y te encargas, de la cocina cuando es necesario. Adems tienes una personalidad tranquila que relaja a los 
dems. Para m, sobra con eso.
Pero...
Claro, querrs pensrtelo dijo Regan en un tono suave como la seda. Ya s que lo que te pedimos es un gran favor, Cassie. Adems, has trabajado tanto tiempo en 
la cafetera que cambiar de trabajo es una decisin importante. Pero Rafe est acabando un piso precioso en el tercer piso, con cocina propia., y que ira incluido 
en el salario. Coge a los nios y pasa a echarle un vistazo. Te lo agradeceramos mucho.
Un piso, vida privada. Nada de dinero para el alquiler. Aquella hermosa mansin sobre la colina. Administradora. Todas aquellas ideas bullan en la cabeza de Cassie 
como borrosos sueos de colores.
Me gustara ayudar, pero...
Estupendo dijo Rafe, dndole unas palmaditas en el hombro mientras sonrea a su esposa. Slo ven a darle el visto bueno al piso y ya hablaremos de los dems.
De acuerdo.
Mareada, Cassie volvi a coger a Emma y se la apoy contra la cadera.
Pasar por all. Ahora tengo que irme. Le he prometido a Bryan y a Connor que les preparara unos perritos calientes.
Ve a llamarlos sugiri Savannah. Mientras, yo preparar la mochila de Bryan. Savannah esper a que Cassie saliera de la cabaa. Para quedarse mirando a Rafe y 
a Regan. Hacis muy buen equipo y sois muy buenos amigos.
Iba a subir la escalera cuando vio a Devin en el porche, hablando con Cassie. Instantneamente, se puso tensa.
Puedo hacer algo por usted, Sheriff?
Slo un poco molesto por la interrupcin, Devin mir a travs de la mosquitera.
No. Slo he venido con Jared y Rafe. Ha hecho un buen trabajo con la ladera.
Gracias.
Cuando Emma le ofreci compartir su preciosa galleta, Savannah frunci el ceo. Mir mientras Devin se agachaba y tomaba un bocado diminuto. Hum! Est buena dijo 
l. Pero t ests mejor.
E hizo rer a la nia mordisquendole la nuca. Puedes cogerme dijo la nia abriendo los brazos y echndoselos al cuello.
Gracias, madame.
Devin la tom en brazos, le acarici el pelo con la mejilla y se la afianz en la cadera. Mientras Cassie iba a llamar a los chicos, Devin se volvi a mirar a Savannah 
con Emma en brazos.
A algunas s les gusto.
Con una mirada fra en los ojos, Savannah in clin la cabeza.
Eso parece.
Devin le dedic la sonrisa letal de los MacKade, toda fuerza y encanto.
No estoy echndole lea al fuego, seorita Morningstar. Slo he venido a pasar una tarde de primavera con mi chica preferida.
Sigue llevando una placa.
Es la costumbre. No tengo ningn problema con usted.
Y as seguir siendo dijo ella mientras miraba a Jared practicar lanzamientos con los nios. Tampoco tengo ningn problema con eso dijo Devin.
Perfecto.
Savannah asinti mirndole a la cara y luego subi las escaleras para preparar la mochila de su hijo.
Con Emma en brazos, Devin baj del porche. Se las arregl para entablar una breve conversacin con Cassie y arrancarle una sonrisa a fuerza de encanto antes de devolverle 
a su hija y ver cmo ella y los nios se metan en su coche.
Pens que no estaba tan delgada como haca unos meses, antes de que l hubiera podido echarle el guante a Joe. Sin embargo, todava le daba la impresin de que un 
grito descuidado poda hacer que se viniera abajo. Un hombre deba tener cuidado con ella. Haban desaparecido las ojeras de su cara, pero su mirada segua siendo 
triste y miedosa. Devin estaba preocupado por ella y no saba por qu. Cuando el coche se fue, apart aquellos pensamientos y se acerc a Jared.
No le gusto mucho a tu chica. Jared dio el ltimo batazo.
Lo que no le gusta es tu insignia. Lo que te digo, no le gusto.
Jared mir hacia el porche donde Savannah estaba observndolo y sinti que se le aceleraba el corazn.
Ha tenido una vida muy dura.
No lo dudo dijo Devin que haba visto muy lejos en los ojos de Savannah. Te gusta mucho?
Eso es lo que parece.
Devin se rasc la mejilla con su caracterstico gesto pensativo mientras sostena la mirada glida de Savannah. Pens que haca falta algo ms que un grito para 
que aquella mujer se viniera abajo.
Bueno, entonces he de reconocer que tu gusto en materia de mujeres ha mejorado enormemente desde que te divorciaste hace unos meses. Sorprendido, Jared se apoy 
en el bate. Crea que te gustaba Barbara.
S, hombre. Precisamente dijo Devin, riendo.
Nunca me dijiste lo contrario.
Nunca me lo preguntaste. sta s me gusta. Devin cogi la pelota y la lanz muy alto. Despus la atrap con una mano. Su estilo hubiera hecho las delicias de Bryan. 
Divertido, Jared sacudi la cabeza.
Acabas de decir que no.
He dicho que yo no le gustaba a ella dijo Devin con una sonrisa socarrona. Eso la hace an ms atractiva.
Jared le hizo una llave al cuello en un abrir y cerrar de ojos. Ducho en aquellos asuntos, Devin se arroj al suelo con todo su peso y los dos rodaron forcejeando.
Con un ceo apenas visible, Savannah les vio luchar. Se pareca mucho a las batallas en las que Bryan y Connor se enzarzaban a cada momento. Tras ella, Rafe y Regan 
salieron al porche. Demonios! exclam Rafe. Han empezado sin m.
Regan le sujet del brazo con firmeza.
Nos vamos. Has prometido llevarme a cenar. Pero, querida...
Ya te pelears con ellos maana. No es justo!
Al or el grito de Rafe, Devin rod a un lado y se puso de pie, esquivando por poco una mano que trat de hacerle trastabillar. Se sacudi los pantalones y corri 
a reunirse con ellos. Devin se despidi rpidamente de Savannah y los tres desaparecieron en el bosque.
A qu vena eso?
Un poco acalorado, Jared subi al porche. Hizo una mueca de dolor mientras se palpaba las costillas.
Me ha dado un par de buenos golpes. Estabais jugando o peleando? Dnde est la diferencia?
Savannah tuvo que echarse a rer.
Y por qu os peleabais, o jugabais, o lo que fuera?
Por ti. Hay algo fro para beber?
Por m? dijo ella yendo detrs de Jared como un rayo. Qu quieres decir?
Dev ha dicho que... Espera.
Jared dej la frase en el aire, sac una cerveza del frigorfico y bebi vidamente.
Ha dicho que le parecas atractiva, por eso he tenido que atizarle un poco.
Tu hermano, el sheriff MacKade, me encuentra atractiva?
Aj murmur l, mientras se lavaba la cara en el fregadero. Le gustas.
Le gusto repiti ella perpleja. Por qu? En parte, porque l no te gusta nada. Dev puede ser perverso. En parte porque a m s me gustas y la lealtad es sagrada 
para l. Y en parte porque tiene buen corazn y una mente justa. Tratas de que avergonzarme?
No, estoy hablndote de mi hermano. Rafe es presumido e impulsivo. Shane es bueno y confiado. Devin es justo. Supongo que me molesta que no te des cuenta.
Sin embargo, Savannah s poda verlo, de hecho, lo haba visto haca un momento en el porche.
Los viejos hbitos no se cambian fcilmente. Ha sido muy tierno con Emma.
Satisfecho de haber encontrado una fisura en la muralla de los prejuicios de Savannah, Jared sonri.
Todos lo somos con las damas.
Ya me haba dado cuenta dijo ella, cogindole la cerveza y bebiendo un trago. Te gustara quedarte a cenar?
Pensaba que preferas salir.
No dijo ella sonrindole a los tulipanes amarillos. Prefiero quedarme.
Mae La Gorda, que tena un carrusel en la feria donde Savannah haba trabajado durante un curso escolar, siempre deca que, si llegaba a encontrar un hombre que 
supiera cocinar y no le revolviera el estmago en el desayuno, dejara la vida cmoda y sentara la cabeza. Despus de probar el pollo con arroz a la Cajun de Jared, 
Savannah decidi que Mae La Gorda tena toda la razn. Bebi un sorbo del vino que Jared tena por costumbre dejar en el frigorfico y le contempl por encima 
de las velas que ardan sobre la mesa del comedor.
Dnde aprendiste a cocinar?
En las rodillas de mi santa madre dijo l sonriendo. Hizo que todos aprendiramos. Y ella tena la cuchara de madera ms certera y rpida del condado, de modo 
que aprendimos bien.
Una familia muy unida.
En eso tuvimos mucha suerte. Mis padres hicieron que fuera fcil, supongo que debera decir natural. En una granja todo el mundo debe echar una mano, depender de 
los dems.
Sus ojos cambiaron y mir a Savannah, pero Jared estaba muy lejos del comedor.
Creo que todava les echo de menos.
Con una punzada de envidia, Savannah pens que ella ni siquiera haba conocido a sus padres lo suficiente como para echarles de menos.
Hicieron un buen trabajo con todos vosotros. Hace algunos aos, alguna gente del pueblo hubiera dicho todo lo contrario. Y bastantes siguen pensndolo dijo recobrando 
su mirada alegre. Conseguimos nuestra reputacin al viejo estilo, ganndola a pulso.
S, ya me han contado historias de esos hermanos MacKade. Unos fanfarrones que tenan atemorizado al pueblo. As es como la seora Metz lo describe.
No me extraa dijo l mientras su sonrisa se haca arrogante. Est enfadada con nosotros. Ya me lo imaginaba. El otro da, estaba ponindole gasolina al coche, 
cuando lleg ella y se puso a recordar los viejos tiempos con Sharilyn mientras que llenaba los depsitos.
Y a ver si sacaba algn cotilleo nuevo, de paso, pens Savannah.
Si? dijo Jared y carraspe. Conque Sharilyn, eh?
La misma. Por cierto tiene muy buen recuerdo de ti y de un Dodge del sesenta y cuatro.
En honor a la verdad, Jared no lleg a hacer una mueca.
Condenado coche. Cmo est la buena de Sharilyn?
Perfectamente, o eso dice ella. Dime una cosa dijo Savannah con humor, pero dispuesta a cambiar de tema. Quin de los cuatro fue el que puso la patata en el 
tubo de escape al coche patrulla del Sheriff?
Le echaron la culpa a Rafe, pero lo hice yo. Siempre pensamos que lo que uno de nosotros haca, lo habamos hecho todos. De modo que cualquiera de los cuatro que 
se llevara los azotes, se lo mereca.
Savannah se levant para llevar los platos al fregadero.
Muy democrtico. A m me hubiera venido muy bien tener algunos hermanos en el circuito de los rodeos. Nunca haba nadie a quien echar la culpa.
Tu padre fue muy duro contigo, no? No. En realidad, no. l era...
Savannah hizo una pausa. Cmo podra describir a Jim Morningstar?
Era un hombre enorme y duro, y tosco. Le gustaba tener siempre cerca un caballo y una botella de wiskey barato. Lo primero poda manejarlo, pero no aguantaba tan 
bien el alcohol. La verdad es que no saba qu hacer conmigo. Lo intent como pudo, pero no nos hizo ningn bien a ninguno de los dos.
Cuando sinti las manos de Jared sobre sus hombros, Savannah se apoy de espaldas en l. Sabes montar a caballo?
Desde que era tan pequea que ni siquiera recuerdo haber aprendido. Tambin s manejar el lazo y atar un ternero. Gan algunos premios dijo ella riendo. Se dio 
la vuelta y le puso las manos en las caderas con toda naturalidad. Pequeo, aprend toda clase de fechoras mientras t te dedicabas a calentar el interior de un 
Dodge del sesenta y cuatro y a taponar tubos de escape con patatas.
Ah, s? dijo l levantndole la barbilla para mirarla a los ojos.
Pues s. Puedo coger un caballo que parezca tener millas de polvo encima y dejarlo con el pelo brillante. Los prefiero con carcter fuerte dijo mientras le acariciaba 
los costados. Los que tienen fuego en los ojos y un poquito de maldad en el corazn. Puedo hacer que acudan derechos a m cuando les llamo para montarlos.
Con los ojos abiertos, Savannah le mordisque el labio inferior.
Los monto al galope, sin darles tregua. Y cuando acabo con ellos, no puede cabalgarlos nadie ms.
A Jared le herva la sangre. Ests tratando de seducirme? Alguien tiene que hacerlo.
Abrazndole con fuerza, Savannah lo bes en los labios hasta que Jared sinti que se abrasaba. Sus manos se aferraban al fregadero a ambos lados de Savannah mientras 
que la empujaba con todo su cuerpo. Y entonces, Savannah comenz a moverse contra l, frotndose, acunndose hasta dejarle duro como el hierro, sin dejar de besarlo 
un solo instante.
Jared, acarciame.
Desesperada, tir de su mano para soltarla del fregadero y se la puso sobre el pecho, en el sitio donde su corazn palpitaba como un martillo sobre el yunque.
Tcame, tcame repiti mientras las manos se introducan bajo su camisa para llenarse de ella. Savannah era como un sueo oscuro y prohibido de brazos y piernas 
clidos que se apretaba contra l, frotndose, vaquero contra vaquero, en una friccin dolorosa. Los pechos que abarcaban sus manos codiciosas eran redondos y ardientes.
Jared la bes en la garganta. Podra haberle mordido, tan intenso era el deseo que le abrasaba. En aquel momento, supo que si no la posea ahora, a la maana siguiente 
se habra vuelto loco. Cuando Jared se apart, mareado en su voracidad, ella gimi.
Por amor de Dios! Es que pretendes que me vuelva loca?
Jared la contempl mientras recuperaba el aliento. Aunque haba apartado las manos, segua sintindola en la yema de los dedos.
sa era la primera parte del plan dijo l, luchando por respirar. Pero ya he terminado con la primera parte.
Aleluya.
Jared sinti ganas de echarse a rer.
Bryan se va a quedar a dormir en casa de Connor?
Impaciente, ansiosa, mano.
S. Vamos arriba. No.
Savannah sonri pcaramente. De acuerdo.
Pero cuando abri los brazos, feliz de tomarle donde estaban, Jared le sujet las manos. Jared, no me obligues a hacerte dao.
No esperaba menos de ti dijo l sin querer rer. Coge una manta.
Una manta?
Quiero tenerte en el bosque dijo llevndose su mano a la boca y mordisquendole la mueca. Siempre, desde el primer da.
Traer una manta alcanz a articular ella, aunque estuvo a punto de tropezar con las prisas.
Savannah haba vuelto a dominarse mientras caminaban bajo los rboles cubiertos de brotes primaverales, bajo el parpadeo de las estrellas y la luz de una luna creciente. 
Estaba decidida a seducirle esa noche, a atraerle lentamente, con inteligencia. A sorprenderle. No era su intencin comrselo vivo.
Entonces, Jared se detuvo en un sitio en el que el suelo era blando y extendi la manta. Y Savannah temi no ser capaz de seguir dominndose. Dime una cosa, abogado.
Jared levant la vista. Ella estaba de pie, la barbilla levantada, los ojos llenos de fuerza y de sexo. Jared hubiera sido capaz de comer vidrios molidos para conseguirla.
Qu quieres que te diga?
Tienes al da el pago del seguro de vida?
La sonrisa de Jared brill blanca en la penumbra.
No me asustas.
Cario, no sers capaz ni de pronunciar tu propio nombre cuando haya acabado contigo. Savannah se lanz hacia delante. Agil como una pantera, le rode la cintura 
con sus piernas y le sujet la cabeza con ambas manos. Jared gir con ella una vez, de modo que su cuerpo amortigu el golpe cuando cayeron sobre la manta entre 
risas.
Jared se qued sin aliento, lo que dio a Savannah una ventaja que no dud en aprovechar. Pareca que sus manos estaban en todas partes al mismo tiempo, sacndole 
la camisa por la cabeza, deslizndose sobre su pecho para tirar de sus pantalones. Y, para asombro y vrtigo de Jared, la boca las segua con avidez.
Espera se defendi l rodando sobre Savannah. Sigue as y esto no durar ms de veinte segundos. Me he estado reservando para ti.
La mantuvo sujeta hasta que su libido pudo recordar que ya no tena diecisis aos. Entonces, baj la cabeza y la bes hasta perder la cabeza.
El ronroneo de Savannah vibr salvajemente en su boca y le atraves cuerpo hasta la planta de los pies, dejndole estremecido. Y, mientras sus labios la devoraban, 
dej que sus manos exploran u placer aquel cuerpo esbelto y lozano.
Firme y suave, Savannah se mova sinuosamente bajo sus caricias, invitndole a continuar. Ola como el bosque, con la fragancia del misterio y de la oscuridad, llena 
de secretos y de placeres ocultos. El sabor de aquella boca que se alimentaba vidamente de la suya rebosaba de picante y ardor.
Savannah le acariciaba la espalda, obligndole a tensar los msculos, clavndole las uas, urgindole a apretar ms, a abrazarla con ms fuerza. A tomarla, a poseerla, 
a conquistarla. Ella respiraba con unos gemidos tenues, tan erticos que Jared supo que volvera a orlos en sueos.
Cuando l se irgui, Savannah arque la espalda y cruz los brazos sobre su cuerpo. Sin quitarle los ojos de encima, se sac la camisa por la cabeza y la tir a 
un lado.
Savannah vio el deseo salvaje que inflamaba sus ojos y disfrut contemplndolo. En su juventud, su cuerpo haba sido una maldicin, incluso su ruina, a decir de 
algunos. Pero ahora, contemplando al hombre que amaba verla por primera vez, la llen de un orgullo ardiente.
Esto debera ser ilegal jade l con voz ahogada.
No la toc, an no. Fascinado, le desabroch los vaqueros y se los quit. Entonces sus manos fueron deslizndose desde los tobillos a las rodillas, desde los muslos 
a las caderas al estmago plano y firme que tembl inesperadamente.
Eres la mujer ms terrorficamente hermosa que he visto en mi vida.
Savannah sonri lenta, confiadamente. Se sent, le rode el cuello con un brazo y atrajo su boca hambrienta hacia s. Ronrone con aprobacin cuando la lengua la 
explor milmetro a milmetro. Savannah pens que tena unas manos maravillosas, firmes y un poco speras. Cerr los ojos cuando l utiliz la yema de los pulgares 
para atormentar sus pezones.
Se sumergi en la sensacin deliciosa de un cuerpo deslizndose sobre otro cuerpo, de la brisa fresca que soplaba entre los rboles, de la manta ardiente que tena 
debajo. Haba bhos que ululaban en los rboles y fantasmas que caminaban por el aire.
Nunca en su vida haba conocido la magia y la generosidad del amor, slo saba que en aquel momento le hubiera dado a Jared cualquier cosa, Lo que l pidiera, todo 
lo que quisiera.
Cuando Jared enred sus cabellos alrededor del puo y tir hacia atrs de su cabeza, ella estaba preparada para lo que fuera. Pero l slo le bes los hombros, frotando 
su rostro contra la curva de su cuello. Y ella se ech a temblar como una cierva asustada.
Oscuramente complacido, Jared levant la caheza y la mir al fondo de unos ojos confusos y brumosos.
Sorprendida? Tienes unos hombros muy bohitos.
Esa vez, pas la lengua sobre ellos. Uno por uno. Savannah jade.
Unos hombros sensibles. Parecen esculpidos en mrmol, pero son suaves.
Le mordisque ligeramente la clavcula y hubiera podido jurar que se deshaca en su boca. Encantado con el descubrimiento, lo explot. La tom en su regazo, de modo 
que l, ms que el suelo, la acoga.
Cuando ella qued exnime, cuando supo que estaba completamente abierta, rpidamente, con determinacin y habilidad, la llev implacablemente a un cnit. Ella grit, 
se estremeci en espasmos salvajes y se derram en su mano.
El amor y el placer le abrasaban las entraas. Era un fuego insoportable. Savannah se lanz hacia l en un frenes salvaje de manos y labios. Despus, Jared pens 
que se haban vuelto completamente locos. Pero, en aquel momento, slo tena sentido lo que se hacan el uno al otro. Savannah hizo que l pronunciara su nombre 
entre jadeos que a ella le sonaban a msica. Cuan. do sinti atronar el corazn de Jared bajo su boca, supo que era por ella y slo para ella. El sabor salado de 
su sudor la tena hechizada.
Jared la levant como si careciera de peso. Ella se abri, se arque, le tom tan profundamente que tuvo que cogerle las manos en un rapto volup tuoso de pura alegra. 
Savannah, que slo lloraba cuando nadie poda verla. cuando nadie poda orla, dej que las lgrimas fluyeran en absoluta libertad.
Savannah se meci, adaptndose a su ritmo, acompasndose con el latir salvaje y valiente de su propio pulso. Sin descanso. infatigablemente, con las estrellas lloviendo 
sobre ellos y la luz de la luna filtrndose entre los brotes de la primavera, se poseyeron.
Jared temi quedarse ciego ante la belleza de aquel rostro, electrificado por lo que aquel cuerpo aportaba al suyo. Crey notar cmo algo se rompa dentro de s, 
en torno a su corazn. Entonces, como una antigua diosa que convocara sus titanes, Savannah alz los brazos por encima de la cabeza, Resplandeciente bajo las estrellas, 
su cuerpo se puso tenso y se apret en torno a l como un guante de terciopelo, llevndole consigo por encima del borde.

Captulo 8
Savannah se despert con un gemido y se cubri la cara con el brazo para protegerse del brillo cegador del sol. Tena el cuerpo dolorido, como si hubiera estado 
cabalgando un caballo salvaje sobre un suelo pedregoso. Y entonces se acord que haba hecho algo bastante parecido. Sus labios sonrieron al recordar la noche pasada. 
Haba credo saber lo que significaba desear, un hogar, una vida, un hombre. Haba estado segura de haber padecido toda clase de hambres, de comida, de refugio, 
de amor. Pero nada de lo que haba conocido se pareca a lo que bulla en sus entraas por Jared.
Haba habido otros hombres en su vida, algunos haban pasado sin dejar recuerdo, otros haban acelerado la sangre de sus venas. Pero jams haba necesitado a ninguno. 
Y se dio cuenta de eso era lo maravilloso y lo arriesgado de aquella relacin. Nunca habra otro hombre. l haba sido el primero, y sera el ltimo, en conquistar 
su corazn.
Conforme su cuerpo y su mente se despertaban comenz a or el canto de los pjaros, el ladrido lejano de los perros de Shane. Sinti la fuerza de los rayos del sol 
que se filtraban entre las hojas de la primavera y el fro de la brisa del amanecer. Protegindose an los ojos, se desperez como una gata esperando a que la acariciaran.
Tienes un tatuaje.
Savannah ronrone, un sonido satisfecho y prolongado, se quit el brazo de la cara y abri por fin los ojos.
Jared estaba sentado a su lado. Tena el pelo revuelto de dormir y del frenes de sus manos, tena los ojos pesados y miraban fijamente una zona de su muslo. Savannah 
se pregunt si haba otra mujer en el mundo con tanta suerte como para despertarse y ver aquella escena.
Ests muy atractivo por las maanas dijo ella alargando el brazo para acariciarle. Desnudo y despeinado.
Jared no saba cunto tiempo haba estado mirndola mientras dorma. Pero s saba que, cuando la haba destapado para regalarse con un estudio detenido de su cuerpo 
a la luz del sol, haba descubierto aquel pajarillo de colores brillantes dibujado en su muslo.
Simplemente, desde entonces le haba obsesionado.
Tienes un tatuaje repiti. Ya lo s.
Riendo, Savannah se apoy en los codos. Aquellos ojos de chocolate estaban somnolientos y cargados de humor.
Es un fnix explic ella divertida por el modo en que Jared juntaba las cejas mirando el pjaro. Ya sabes que renacen de las cenizas. Me lo hice en Nueva Orleans, 
cuando me di cuenta de que no iba a ser pobre el resto de mi vida.
Un tatuaje.
A algunos hombres les parece sexy. Naturalmente, no se lo haba hecho por ningn hombre, sino por ella misma. Una marca para recordar que siempre podra rehacerse, 
elevarse por encima de lo que haba sido.
Y a ti, qu te parece?
Me niego a contestar si no es en presencia de mi abogado.
Jared no saba decir por qu aquel tatuaje le tena tan fascinado, tan molesto. Qu ms secretos esconda? Qu otras marcas permanentes de su pasado? Apart la 
vista del tatuaje y la mir a la cara slo para volver a encontrarse estremecido de pies a cabeza por aquella sonrisa somnolienta en sus ojos, por la curva sensual 
de sus labios.
Cmo te sientes? pregunt l.
Como si hubiera pasado una noche de sexo salvaje en el bosque dijo ella riendo y rodendole el cuello con los brazos. Me siento maravillosamente. Y t? dijo 
antes de besarle. Exactamente igual.
Eso era lo que Savannah esperaba. Pens que era capaz de vivir una vida de plena felicidad si Jared pudiera sentir por ella tan solo una fraccin de lo que Savannah 
senta por l. Y Jared la abraz y la estrech contra su pecho como ningn otro hombre la haba abrazado. Como si de verdad le importara.
No creo que podamos quedarnos aqu para siempre murmur ella.
No, pero podemos volver.
Jared necesitaba pensar y saba que le sera imposible mientras estuviera junto a ella. Se record a s mismo que estaba descuidando sus responsabilidades en la 
granja.
Tengo que irme.
Sin embargo, enterr el rostro en sus cabellos y no rompi su abrazo.
Las granjas no libran los domingos.
Yo tendr que ir a recoger a Bryan dentro de poco.
No obstante, Savannah no levant la cabeza de su hombro ni apart los brazos que rodeaban su cuerpo.
Por qu no vas a traerle y...? Bueno, t trele.
Muy bien. Savannah. Hum?
Jared la cogi del pelo y le ech la cabeza hacia atrs. Sus labios la besaron desesperadamente. Slo una vez ms murmur tumbndola sobre la manta.
Jared volvi caminando, con la mente ofuscada. Nunca haba conocido una mujer que pudiera dejarle tan confuso, con las rodillas tan dbiles. Al pasar junto a la 
cochiquera, los cerdos captaron el olor humano y grueron esperanzados. En el gallinero, las gallinas cacarearon pidiendo comida. Distrado, Jared estuvo a punto 
de pisar a uno de los gatos del granero que estaba tumbado al sol.
Se pas una mano por la cara y entr por la puerta trasera. El olor del desayuno le envolvi de repente y se dio cuenta de que tena un hambre de lobo. Poda comerse 
las salchichas que Devin estaba friendo con sartn y todo.
Caf gimi mientras se apoyaba en la mesa. Devin lo mir y luego contempl a Shane que ya iba por la segunda taza. Cruzaron una mirada de puro regocijo.
Te has puesto la camisa al revs dijo Devin amablemente.
Jared se escald la lengua con el caf, solt una maldicin y fue a derrumbarse en una silla. Con una sonrisa de oreja a oreja, Shane se acerc a Devin.
Nuestro hermano Jared parece un poco cansado esta maana. Tiene pinta de haber pasado la noche arrastrndose por el bosque.
Supongo que deberamos haber enviado un grupo de rescate. Es duro para un hombre pasar la noche en el bosque encantado, a solas.
Divirtindose con sus propias ocurrencias, Devin ech unos huevos a la sartn.
Me siento tremendamente compungido por haberte fallado. Deja que te ponga ms caf, Jared dijo Shane solcito. Luego puedes contarnos todo sin dejarte detalle. 
Estbamos esperndote.
Jared prob el caf que Shane acababa de servirle y volvi a quemarse la lengua.
Estoy enamorado de una antigua bailarina ertica que tiene un tatuaje.
Con habilidad y maestra, Devin dio vuelta a los huevos.
Era bailarina de striptease?
Dnde tiene el tatuaje? pregunt Shane, ganandose un puetazo suave en las costillas. Vale, vale. Slo dime el rea anatmica general.
Me he enamorado de ella repiti Jared, cada palabra un gemido.
De acuerdo. Demonios! Ya te has enamorado antes dijo Shane, acercndose al horno para sacar las tostadas. Al menos, esta vez has elegido mujer interesante.
Cierra el pico dijo Devin entre dientes. Sirvi la comida en una bandeja y la llev a la inesa. Entonces se sent y estudi la cara de Jared. Al cabo de un rato, 
se apoy en el respaldo con un suspiro.
Enamorado del todo?
A modo de prueba, Jared se pas la mano por el pecho.
Me parece que s.
Shane puso las tostadas en un cuenco mientras sacudia la cabeza.
Hermano, estamos cayendo como moscas. Primero Rafe y ahora t. Es para asustarse. Llev las tostadas a la mesa, se sent y apoy la cabeza entre las manos.
Se lo has dicho?
Todava no estoy preparado.
Cuando menos te des cuenta, tendremos que volvemos a poner los trajes y casarte rezong Shane llenando su plato.
Yo no he dicho nada de casarme se apresur a protestar Jared con la voz estrangulada por el pnico. Ya he estado casado y no he dicho absolutamente nada de matrimonio.
T no estabas casado, estabas contratado dijo Shane alegremente. Un buen desayuno siempre le levantaba el nimo. Lo mismo podras haber dormido abrazado a la colcha.
Qu demonios sabrs t?
Shane se llen la boca con huevos y los pas con un trago de caf.
Nunca te vi entonces con la cara que tienes ahora, hermanito.
Devin coma lentamente mientras asenta. Es el nio lo que te molesta?
No, Bryan es estupendo.
Frunciendo el ceo, Jared se sirvi lo que quedaba en la bandeja. Le gustaba Bryan, le gustaba pasar tiempo con l, hablar con l. En realidad, una de las razones 
que haban llevado su matrimonio al fracaso era que l haba querido tener hijos y su esposa no.
No, el chico no le molestaba. Era el hombre que haba ayudado a crearlo el que tena atravesado en el estmago. l, y ahora se daba cuenta, todos los que haba habido 
desde entonces. No poda quitrselos de la cabeza con un simple proceso intelectual. Y no se gustaba mas a s mismo por eso.
Su mirada tropez con la de Devin, con aquellos ojos tranquilos que saban ver en lo profundo de las personas. Sacudi los hombros inquieto. Tendr que acostumbrarme.
Devin ech sal en sus huevos.
El problema con los abogados es que les gusta reunir todos los detalles sin importancia, pieza a pieza. Entonces pueden argumentar desde los dos extremos. T eres 
muy bueno en eso, Jared. Pap sola decir que podas convertir algo sencillo y verdadero en falso para luego darle la vuelta otra vez. Quiz sta sea una de esas 
cosas que deberas tomarte tal y como viene.
Jared quera hacerlo. Al menos, eso esperaba.
Tcnicamente, Jared no se fue a vivir con ella. Pero, en la prctica, pasaba casi todas las noches en la cabaa. Alguna ropa suya encontr el camino al armario y 
algunos de sus libros aparecieron en las estanteras. Cogi la costumbre de pasar a recoger a Bryan los das que tena entrenamiento. Con frecuencia, se quedaban 
en el campo lanzando la pelota.
Si un caso le retena hasta muy tarde en la oficina, siempre la llamaba. A veces llamaba slo para or su voz. Le llevaba flores con una regularidad espontnea y 
cromos de bisbol o algn otro tesoro para Bryan. Formaban un tro cuando salan y dieron mucho que hablar en el pueblo, para regocijo de chismosos.
Bryan le haba aceptado sin hacer preguntas, algo que a la vez complaca y acongojaba a Jared. Quera creer que era debido a que el nio lo quera y les consideraba 
una especie de familia, pero no dejaba de preguntarse si Bryan simplemente estaba acostumbrado a que hubiera un hombre en su casa.
Cuando aquella idea malsana apareci en su cerebro, Jared hizo todo lo que pudo para quitrsela de la cabeza. A fin de cuentas, slo importaba el presente. El modo 
que ella tena de mirarlo. El modo en que ella rea cuando le vea rodar sobre la hierba con el chico. El modo, eso crea l, en que Savannah arqueaba la espalda 
despus de haber estado cuidando las flores que haba plantado con sus manos, o lo absoluta que era su concentracin cuando trabajaba en el estudio.
Era el modo en que ola lo que importaba cuando ella sala de tomar un bao caliente. Era la manera en que Savannah se debata contra l noche tras noche en la cama, 
como si nunca tuviera suficiente. Y el modo en que le coga la mano cuando se sentaban en el balancn del porche por las tardes.
Los juzgados le haban retenido hasta muy tarde, la tensin del da se negaba a desaparecer. Se haba llevado trabajo a casa, pero saba que el dolor de cabeza que 
martilleaba su cerebro llegara a ser violento antes de remitir.
Se detuvo en el pueblo a comprar una aspirina y estaba buscando entre las estanteras de la tienda algo que prometiera hacer grandes agujeros en los tambores que 
asolaban su cabeza.
Hola, Jared.
La seora Metz, armada con una barra de pan y una caja de buuelos, le acorral. Era una experta en los volubles vaivenes del mundo del cotilleo.
Seora Metz.
Tena demasiado asumido el ritmo de vida de un pueblo pequeo como para apresurarse. Adems, le gustaba la seora Metz, guardaba buenos recuerdos de ella y de las 
galletas caseras con las que le haba obsequiado, aunque tambin se acordaba de que le haba perseguido blandiendo su escoba.
Cmo est?
Bastante regular. Hace falta que llueva, desde luego. La primavera ha sido demasiado seca. Shane tambin est preocupado por eso. Esta noche tendremos un poco 
de agua. Se prepara una tormenta predijo ella. He odo que el chico Morningstar jug un buen partido el sbado.
S. Tres carreras e inici dos dobles.
La seora Metz dej escapar una risa que puso la papada y los pliegues de su rostro en danza. Hablas como un padre orgulloso. Te he visto de vez en cuando con el 
chico y su mam por ah se apresur a decir ella antes de que Jared pudiera hacer algn comentario. Mi chico, Pete, dira que es una autntico bombn.
S, lo es dijo l, escogiendo un analgsico al azar.
La seora Metz cambi todo su peso al otro pie para bloquearle la retirada.
Debe ser duro criar a un hijo sola. Claro que muchas mujeres se encuentran en esa situacin hoy en da. Ella es del Oeste, verdad? Supongo que el padre del chico 
todava andar por all. No sabra decirle.
Era la verdad literal. El dolor de cabeza se hizo ms fuerte.
Yo creo que a ese hombre le gustara ver a su hijo de vez en cuando, no te parece? Llevan aqu alrededor de cuatro meses ya. Ese hombre debera venir a visitar 
a un chico tan guapo como el suyo. S, debera.
Claro que a algunos hombres no les importan un pimiento sus hijos. Como Joe Dolin dijo haciendo una mueca al pronunciar aquel nombre. Estoy muy contenta de que 
seas t el que lleve el divorcio de Cassie y le facilites las cosas. La mayora son un calvario. Lo viv en mis carnes cuando el segundo chico de mi hermana inici 
el suyo, fue una debacle. Apuesto a que Savannah Morningstar tambin lo pas mal.
Ah, no! No lo conseguirs, pens Jared. No pensaba alimentar sus comadreos dicindole que nunca haba habido un divorcio, puesto que nunca haba habido matrimonio.
No lo ha mencionado.
Antes eras ms curioso, Jared dijo sonrindole antes de que l pudiera replicarle. Y, mrate ahora, todo un abogado con portafolios y todo. He ido un par de veces 
al juzgado para verte.
La ira que empezaba a acumularse se disip de repente.
S, lo s.
La haba visto all, con su vestido de flores y sus zapatos especiales. Su grupo de apoyo exclusivo. Mejor que ver Perry Mason, es lo que yo le digo al seor Metz. 
Ese Jared MacKade es mejor que el mismo Perry Mason. Tus padres se hubieran sentido muy orgullosos de ti. Y nosotros que pensbamos que ninguno de los hermanos estara 
nunca del lado bueno de la ley.
La seora Metz encontr tan divertidas sus palabras que estuvo a punto de doblarse de la risa. Seor, s que erais malos! Y no creas que no s quin le puso un 
ojo morado a mi Pete despus del baile de graduacin en el instituto.
Aquel s que era un dulce recuerdo. Intent llevarse por la fuerza a mi chica. Salas con Sharilyn entonces, no? Porque fue ella, verdad?
Durante una temporada.
En cualquier caso, ella tonteaba contigo y t con ella. Las chicas siempre han revoloteado en torno a vosotros. La madre del joven Bryan debe estar muy satisfecha 
por haber pescado un MacKade y tengo que decir que hacis muy buen tro juntos. Me da la sensacin de que a tu madre le hubiera gustado esa chica.
S.
Jared sinti un nudo en el estmago. Qu hubiera dicho su madre de una mujer como Savannah?
Pens en eso durante el camino a casa, con lo que consigui que se agravara su jaqueca. Si su madre hubiera estado viva. cmo le habra explicado lo de Savannah? 
Madre soltera, bailarina ertica, feriante, vaquera de rodeo, artista callejera. Jared se masaje las sienes.
El problema era que Jared poda imaginarla en cada momento, poda verla en cada etapa de su evolucin. Y era demasiado fcil ver cmo cada capa era una parte del 
todo en que se haba convertido la mujer que le estaba esperando.
Se sinti tentado de ir directamente a casa de Rafe o a la granja, slo para demostrar que poda hacerlo, que la mam de Bryan no le haba pescado. Pero subi por 
el camino de la cabaa porque otra cosa habra sido cobarda. Y ningn MacKade era un cobarde.
Savannah haba puesto la msica a todo volumen otra vez. Por lo general, a Jared le pareca divertido la forma en que pona a tope aquel viejo tocadiscos y atronaba 
con su rock & roll las colinas. Aquella tarde, se qued sentado en el coche masajendose las sienes.
Fue al porche sintiendo que el portafolios pesaba ms que nunca. A travs de la mosquitera, pudo verla en la cocina, lavando los platos y cantando con una voz que 
hubiera hecho hervir la sangre de cualquier hombre. Mova las caderas al ritmo de la msica.
Desde luego, Savannah saba cmo moverlas. Los celos y el mal humor se apoderaron de l en el mismo momento en que el primer relmpago estallaba en el oeste. Antes 
de que pudiera controlarse, entr en la cabaa y cerr de un portazo. Son por encima de la msica como un pistoletazo. Savannah se dio la vuelta con un ondear de 
su pelo suelto.
Quieres apagar ese maldito chisme? grit l.
Claro, lo que t digas.
Sin dejar de mover las caderas, Savannah lo desconect.
Lo siento. No te he odo llegar.
No hubieras odo llegar un tren de carga que entrara por la puerta.
Savannah se limit a arquear una ceja al or su tono de voz y se sec las manos en los vaqueros. Has tenido un mal da?
Jared dio dos zancadas y dej caer el portafolios sobre la mesa, donde las margaritas que haba llevado un par de das antes todava sonrean.
Es as como bailabas por dinero?
El golpe fue tan rpido, tan repentino y tan brutal, que ella se qued sin aliento. Sinti que la traspasaba de parte a parte con un escalofro antes de poder sobreponerse 
y superar el dolor.
No. No habra ganado para comer si slo hubiera bailado as.
Savannah fue al frigorfico a por una cerveza que no le apeteca porque si tena algo en las ruanos quiz dejaran de temblar.
Quieres una?
No. Y no te importaba que te miraran, que se les cayera la baba por ti?
No especialmente.
Savannah tom un trago de cerveza, largo y deliberado.
De modo que te gustaba. Disfrutabas con el baile, con las miradas y con las babas.
Jared la estaba aguijoneando de la misma manera que habra acorralado a una testigo que hubiera jurado decir la verdad.
Con eso pagaba el alquiler. A los hombres les gustaba mirar mi cuerpo y pens que podan pagar por hacerlo.
Y si pagaban por mirar, tambin pagaran por...
Jared se call, atnito por lo que haba estado a punto de decir. No tena ni idea de que aquello fuera tan grave, de que le pesara tanto por dentro. En cambio, 
Savannah casi ni se inmut. Esa vez no la pill de sorpresa. Se encogi de hombros con una indiferencia sensual.
Pues, ahora que lo mencionas, llegu a pensarlo. Hubo un tiempo que era de lo nico que dispona para comerciar, de modo que pens en vender mi cuerpo.
La disculpa horrorizada que Jared tena en la punta de la lengua muri.
Y lo hiciste?
Savannah le lanz una mirada fra e inexpresiva.
Voy a subir a darle las buenas noches a mi hijo.
La mirada fra se transform en asesina cuando l la retuvo de un brazo.
No te metas conmigo, MacKade. Qudate o vete, lo que prefieras, pero no te metas conmigo. Savannah se libr de l con una sacudida y subi corriendo las escaleras. 
Jared quera romper algo, a ser posible algo afilado con lo que pudiera apualarse despus. Sin embargo, abri la caja de aspirinas, quit la tapa y puso tres en 
lo que quedaba de la cerveza de Savannah.
Arriba, Savannah prepar a Bryan para dormir. Despus de cerrarle la puerta, se encerr en el bao para poder lavarse el rostro acalorado con agua helada una y otra 
vez.
Pens que haba sido una solemne estpida, una ciega inconsciente. Cmo no haba visto lo que Jared se estaba guardando? Era una ingenua, no haba levantado una 
defensa contra lo que Jared pensaba de ella en lo ms hondo de su ser.
Pero se prometi a s misma que la construira a partir de ese momento. No volvera a dejar que sus preguntas la hirieran, no volvera a permitirle que la hiciera 
avergonzarse de las respuestas. Haba luchado arduamente demasiado tiempo para dejar que nadie destruyera su autoestima.
Sin embargo, por mucho que lo intentara, no pudo encontrar dentro de s aquel lugar secreto y tranquilo al que poder escapar. Pareca que Jared poda seguirla incluso 
hasta all.
Se sec metdicamente la cara y limpi el lavabo. Estaba atenta para or en cualquier momento el ruido de su coche que se alejaba. Pero no haba ms sonido que el 
restallar del relmpago, el retumbar del trueno y los quejidos de los viejos fantasmas.
Jared estaba sentado frente a sus papeles desplegados sobre la mesa de la cocina cuando ella baj. Se quit las gafas al verla, pero ella le dio la espalda y sali 
fuera a ver la tormenta. Se acercaba lentamente desde el oeste, cobrando fuerza. Se levant un viento que azot los rboles. El rugido de la lluvia, el viento y 
el trueno, rod sobre las colinas, aull entre los bosques y explot.
El aire ola a ozono. Un olor mgico. Un olor violento. Savannah ech la cabeza hacia atrs y se llen de l. Cuando el viento lanz la lluvia bajo la proteccin 
del porche y le azot la cara, Savannah se qued donde estaba. Cuando el relmpago estall tan cerca que pareci socarrar los rboles, ella le dio la bienvenida.
Al cabo de un rato, Jared dej un lado su trabajo y sali a buscarla. Estaba empapada, con el pelo chorreando y la camisa pegada al cuerpo. Haca fro, pero ella 
no temblaba. Finalmente, se dio la vuelta, apoy la espalda en un poste y cruz los pies descalzos a la altura de los tobillos. Tienes algo ms en mente?
Jared se haba quitado la corbata y se haba subido las mangas, pero segua sintindose demasiado abogado.
He planteado la cuestin de una manera demasiado cruda dijo l, despreciando el tono mesurado de su propia voz. Te pido disculpas por eso, pero no por querer 
una respuesta. Estoy preguntndote si te prostituiste.
Eso es lo que se llama replantear la cuestin, verdad, abogado?
Tengo derecho a saberlo. Por qu?
Maldita sea, estoy durmiendo contigo! Prcticamente vivimos juntos.
Savannah inclin la cabeza hacia un lado mientras luchaba por controlar el nudo que se haba formado en su estmago.
Te he acusado yo de algo, Campen? dijo con ojos relampagueantes cuando l se acerc un paso. No te atrevas a ponerme la mano encima. Tienes mucho valor, MacKade. 
Venir aqu, como si todo te perteneciera, para tirarme el pasado a la cara, como si t formaras parte de l. Pues bien, ni todo esto es tuyo, ni formas parte de 
mi pasado.
Jared avanz hasta que estuvo cara a cara con ella. La tormenta arreciaba tanto en el cielo como en su interior.
S o no.
Cuando ella intent apartarle, Jared se mantuvo firme y le cogi la barbilla con una mano. Savannah ense los dientes, sus ojos eran dagas dirigidas contra l.
Crees que quiero saberlo? No, tengo que saberlo. Estoy preparado para cualquier respuesta porque me he enamorado de ti dijo levantndole ms el mentn. Te quiero, 
Savannah.
Los ojos de Savannah se llenaron tan rpidamente de lgrimas que Jared se qued sin fuerzas por la sorpresa. Ella retrocedi y le empuj con todo su peso.
Y as es como me lo dices? grit. Te quiero, Savannah, eras una puta? Vete al infierno, Jared. No consentir que degrades lo que siento por ti. Odio que me 
hayas hecho sentir barata. Te quiero tanto que me habra conformado con cualquier cosa, incluso con esto.
No!
Jared tuvo que controlarse para no saltar cuando ella sali por la puerta. No poda tocarla ahora, saba que l no lo mereca.
Por favor, no te vayas. Tienes razn. Tienes toda la razn.
Savannah contempl a travs de la mosquitera la casa por la que haba luchado toda la vida. Cerr los ojos y pens en el hombre que haba dejado detrs, un hombre 
que jams haba soado tener. De repente se senta exhausta, derrotada por su propio corazn.
Nunca me he vendido dijo con una voz cuidadosamente desprovista de emocin. Ni siquiera cuando tuve que pasar hambre. Podra haberlo hecho, haba muchas oportunidades 
y mucha gente que daba por supuesto que me prostitua. No tom esa decisin por m misma, sino por Bryan, porque no se merece una madre capaz de venderse por comida 
o por pasar una noche bajo techo.
Savannah respir profundamente antes de darse la vuelta.
Ests satisfecho, Jared?
De haber podido, Jared se hubiera tragado sus palabras. Aunque saba que, de no haberlas vomitado, habran infectado y envenenado su relacin, todo lo que tenan. 
Del mismo modo, saba que haba ms que decir, ms que preguntar, pero no aquella noche.
Puedes entender que detesto que tuvieras que hacer esa eleccin, que estuvieras sola y pasando penurias?
No puedo cambiar nada de estos ltimos diez aos. Y si pudiera, tampoco querra.
Jared dio un paso cauteloso hacia ella. Puedes entender que te quiero? Que acabo de comprender que nunca me he enamorado antes y que esta terrible necesidad me 
est volviendo loco? dijo levantando una mano y tocando apenas la punta de sus cabellos mojados. Djame abrazarte, Savannah. Slo quiero abrazarte.
La abraz tiernamente, la estrech entre sus brazos y la meci. Se sinti inmensamente aliviado cuando al fin ella levant los brazos y le rode la cintura. Avergonzado, 
Jared le bes el pelo.
Te he hecho dao. Lo siento. Ni siquiera saba que poda herirte. Cre que slo yo estaba dolido. Se ha hecho tan grande que pens que nadie poda sentirse como 
yo. Permteme alegar locura.
Savannah pens que, de haber podido, se habra arrastrado dentro de Jared para acurrucarse junto a su corazn.
No importa. Ya no importa.
Jared le levant la cabeza para mirar al fondo de aquellos ojos hmedos y oscuros.
Deja que te lo repita. Te quiero, Savannah.
Estoy desesperadamente enamorado de ti. Tan desesperadamente que me falta la respiracin cada vez que te veo.
Jared le roz la boca con los labios y sinti que ella temblaba. Savannah no poda hablar. As era como haba soado que la mirara algn da, con toda la violencia 
del amor en sus ojos. Aqullas eran las palabras que ni siquiera se haba atrevido a soar. Le ech los brazos al cuello y se abraz a l como si en eso le fuera 
la vida.
Ests temblando dijo l. Tienes fro. No. No. Oh, te quiero! No s otra forma de decirlo.
Con eso basta. La tormenta est pasando. Vamos a tener una lluvia buena para la tierra. Un chaparrn. De sos que hacen poca.
Los truenos sonaban cada vez ms lejanos. Jared se agach, le pas un brazo por detrs de las rodillas y la levant.
Quiero hacer el amor contigo mientras escuchamos el sonido de la lluvia.
Jared la trataba con tanta ternura que Savannah sinti que se le abrasaba el corazn. Le bes la mejilla, la garganta, la boca, mientras la llevaba a la habitacin 
que compartan. Cuando la puerta se cerr, Jared anduvo en la oscuridad y la dej sobre la cama.
Savannah oy el chasquido de una cerilla y vio que encenda una vela. Jared le quit la ropa mojada, acarici su piel. Y de repente, ella se sinti frgil y nerviosa.
Savannah se arrodill sobre la cama para quitarle la camisa con dedos torpes. Jared le tom la mano y se los bes uno a uno.
El olor a lluvia y a tierra mojada llenaba la habitacin, el susurro del trueno alejndose, el colchn que ceda bajo Savannah.
Y luego slo existi l. Hubo suspiros y murmullos entre el sonido del aguacero. Jared era tan tierno con ella, tan delicado, que a Savannah le pareci flotar entre 
sus manos, como si su cuerpo fuera de cera, clido y fragante. Cada vez que sus labios se encontraban, era ms suave y ms caliente.
Un roce de labios, una hilera de besos callados y la carne tembl. Ebrios de amor, se contemplaron y escucharon acelerarse el latido de sus corazones.
Jared entr en ella con la suavidad de la seda y sus gemidos se mezclaron mientras los cuerpos se movan al unsono, mientras los labios se besaban. Y sinti que 
el clmax de Savannah le elevaba a la cresta de una ola lenta y prolongada que le arrastr en su estela.
Captulo 9
A Bryan le encantaba pasar el tiempo en la granja con los animales y los hombres, al aire libre. Todava recordaba el ajetreo y el confinamiento de las ciudades, 
los sitios en que haba vivido en cuartos estrechos donde las ventanas vibraban con el ruido y las paredes eran tan delgadas que poda escucharse las risas y las 
maldiciones de los vecinos.
En realidad, no le haba importado vivir en grandes ciudades. Siempre haba algo que hacer, algn sitio al que ir. Y su madre le llevaba a los parques y a las ferias 
siempre que tena un da libre.
Tena recuerdos difusos de una poca en que ella trabajaba de madrugada o incluso hasta el amanecer. Una poca en la que ella haba estado muy cansada, y tambin 
triste, aunque l nunca haba entendido el motivo.
Recordaba Nueva Orleans, con su msica vibrante y su gente de habla lenta. Recordaba que su madre tena una maceta con flores rojas en el alfizar de la ventana. 
Algunas veces se sentaba a los pies de su madre, jugando con coches o leyendo libros de dibujos mientras ella pintaba. Pintaba gente que llegaba y se sentaba en 
una silla plegable mientras ella esbozaba sus caras en grandes hojas de papel con carboncillo o con tizas de colores.
Y entonces las cosas haban cambiado, haban mejorado. Ella dejo de trabajar por las noches y la mirada triste desaparecio de sus ojos.
Pero ahora era mejor que nunca. Tenan una casa como la que ella le haba prometido. Tena un jardn, y amigos que seguan siendo amigos porque no se mudaban a otro 
sitio. Amigos como Connor, que era absolutamente chachi, por mucho que algunos chicos en la escuela le gastaran bromas y dijeran cosas horribles de su padre.
Bryan pensaba a veces que eso era porque no saban lo que significaba no tener padre. Como le pasaba a l.
Pero con mam tena bastante. Siempre haca que las cosas funcionaran, siempre se aseguraba de que formaran un equipo. Para ser una madre, era la mas chachi de todas.
Como cuando le haba preguntado si le gustara vivir en una cabaoa cerca del bosque. No se haba limitado a decirle que iban a vivir all, como saba que hacan 
muchos padres. Luego, cuando llegaron a la cabaoa, que en su opinion era la mejor casa del mundo, le haba dejado elegir los muebles de su habitacion. La litera, 
los posters de las paredes y el bal grande de madera para sus juguetes. Ahora poda ir a la granja cada vez que quera. O casi.
Shane era genial. Nunca le importaba que Bryan se quedara por all y le hiciera preguntas. Devin tambin era genial, aunque fuera el sheriff. Rafe le caa bien, 
l y el modo en que a veces se tiraba al suelo para luchar con los perros.
Jared le daba un poco de miedo porque le haca pensar en como sera tenerle en casa todo el tiempo. Igual que un padre. Un hombre con quien lanzar la pelota. Un 
hombre que volva a casa todos los das despus del trabajo y escuchaba lo que Bryan tena que decir. Un hombre que besaba a mam en la cocina como si no pasara 
nada.
Quera a Jared ms que a nadie porque haca que Bryan deseara con todas sus fuerzas que se quedara. Todas las noches. Bryan crea que si deseaba una cosa con todas 
sus fuerzas casi siempre se haca realidad.
En la granja brillaba el sol y calentaba el suelo que haba mojado la lluvia de anoche. La niebla del amanecer se haba disipado y haba dejado el aire limpio y 
hmedo. Bryan estaba feliz, sentado en el suelo con Connor y los perros, con el sonido aicmpre cercano de las voces de los adultos. Iban a cenar en casa de los MacKade.
Y cocinaban los hombres, cosa que a Bryan le pareca un poco rara, pero interesante.
Crees que Fred y Ethel tendrn cachorros? Connor siguio acariciando el pelo dorado del perro que tena ms cerca mientras consideraba la pregunta.
Lo ms seguro es que s. Eso es lo que pasa cuando la gente est casada. Supongo que ser igual para los perros.
Bryan solto un resoplido y un puetazo contra el hombro de Connor.
La gente no tiene que casarse para tener un hijo. Solo tienen que estar juntos.
Si cualquier otra persona hubiera hecho aquel comentario, Connor se habra ruborizado hasta las orejas. Pero tratndose de Bryan asintio prudentemente.
Entonces, Fred y Ethel pueden tener cachorros porque estn juntos todo el tiempo. Bryan miro hacia la granja. Por la ventana de la cocina les llego el sonido de 
unas risas.
Yo creo que Jared est loco por mam. Tambin estn siempre juntos.
Connor abrio mucho los ojos plidos. Van a tener un hijo?
Bryan rodeo el cuello de Ethel con su brazo. El ya haba pensado en aquella posibilidad.
No. Sera chachi. Quiero decir que a ti te gusta tener a Emma, no?
Claro.
Un hermano sera mejor, pero incluso una hermanita estara bien. Creo que si hubiera uno, un beb, Jared se quedara a vivir con nosotros.
A veces es malo dijo Connor. A veces, cuando un hombre vive contigo, es malo. Discuten y pelean, y se emborrachan y... todo eso. Aquella idea hizo que Bryan frunciera 
el ceo. S, pero no todos.
Supongo que no dijo Connor que, sin embargo, estaba ms que seguro. Yo no quiero que un hombre vuelva a vivir con nosotros. Nunca ms repitio en un tono de voz 
bajo y fiero.
Comprendiendo lo que su amigo quera decir, Bryan cambio el cuello de Ethel por el de Connor. Si tu padre trata de volver cuando salga de la crcel, estars preparado. 
Los dos estaremos preparados aoadio con una sonrisa. T y yo juntos, Con.
S dijo Connor casi deseando tener la oportunidad de probarlo. T y yo juntos.
Parece que estn hablando de cosas serias comento Savannah, desde la ventana de la cocina.
Connor nunca se haba hecho tan amigo de alguien.
Cassie recordo que haba sido imposible con la forma en que su marido avasallaba a todo el mundo que iba a su casa.
Tampoco Bry. Es bueno para los dos que estn juntos.
Savannah sonrio cuando los nioos empezaron a luchar, rodando por el suelo junto con los perros. Estaba segura de que los cuatro acabaran llenos de polvo para cuando 
la cena estuviera preparada.
Esta escena me resulta familiar dijo Devin.
Se acerco a las dos mujeres con las manos en los bolsillos traseros del pantalon. Savannah hizo un esfuerzo para no ponerse tensa.
Nosotros pasbamos muchas tardes de domingo rodando por el polvo.
Nosotros pasbamos casi todas las tardes rodando por el polvo dijo Rafe.
Te acuerdas de aquel domingo que mam nos rego con la manguera? dijo Shane con aoranza. Aqullos s que eran buenos tiempos. Se enfado mucho porque los abuelos 
venan a cenar y nos pusimos a pelear con nuestras mejores ropas.
Empezaste t recordo Rafe. Lanzaste mi pelota de bisbol y se perdio en el maizal.
Yo te ped prestada la pelota y Devin la perdio en el maizal dijo Shane.
Rafe fue quien la perdio dijo Devin tranquilamente. Se supona que deba atraparla.
La tiraste lejos a posta dijo Rafe. Nunca habras podido ganar tu base.
Y un cuerno que no!
Antes de que Devin pudiera seguir discutiendo, Regan levanto las manos.
Tiempo! Creo que ste es el ejemplo obvio de la solidaridad familiar y el momento justo para hacer un anuncio dijo mirando a Rafe y sonriendo. No crees?
Creo que s.
Rafe le tomo la mano y se la beso antes de abrazarla. Su sonrisa era deslumbrante. Vamos a tener un hijo!
Hubo un momento de absoluto silencio antes de la explosion. Shane lanzo un grito y levanto a Regan del suelo. A ella haba que besarla, a Rafe haba que darle puoetazos 
y aporrearle. Devulveme a mi mujer! exigio Rafe. Ya voy.
Shane la beso con carioo. Empezo a devolvrsela cuando Jared se interpuso y giro levantando a Regan en vilo. Todava se rea cuando se encontro en brazos de Devin.
Maldita sea, devolverme a mi mujer. Mientras todos peleaban y discutan a proposito de la embarazada, Savannah se apoyo en un mostrador.
Los MacKade, la proxima generacion murmuro para que Cassie la oyera. Tiemblo con solo pensarlo.
Ella podr manejarlo dijo Cassie, secndose las lgrimas. Regan puede con todo.
Como todos los dems estaban muy ocupados, Cassie tuvo que echarle un vistazo al asado. Savannah se adelanto y beso a Jared en la mejilla. Felicidades, to Jared.
Jared no poda dejar de sonrer. Rafe va a ser pap.
Savannah contemplo la escena con una ceja arqueada. Los MacKade seguan pasndose a Regan de uno a otro.
Supongo que sta es vuestra manera de celebrarlo. Lanzndoos a la embarazada como si fuera una pelota.
No hay precedentes. Es nuestro primer nioo. Cuando Jared le paso un brazo por los hombros, Savannah se dio cuenta de que acababa de decir la verdad. Iba a ser un 
nioo MacKade y les pertenecera a todos.
Fue algo en lo que penso bastante mientras transcurra la cena con constantes, y a menudo ridculas, observaciones sobre el cuidado de los nios, los posibles nombres 
para el beb y las obligaciones paternas. Le resulto extrao darse cuenta de que, ahora que ya se haba instalado en una casa propia y le haba dado a su hijo lo 
mejor, ninguno de los dos haba conocido la plenitud de una familia.
Se tenan el uno al otro y eso era importante, Vital. Bryan era un chico feliz y equilibrado. Saltaba a la vista nada ms mirarlo. Estaba sentado a su lado, engullendo 
comida con apetito, rindose con la propuesta de Shane de que se llamara Lulubelle MacKade, en el caso de que el beb fuera nioa. En su corazon no haba la menor 
sombra de duda de que su hijo era como deba ser.
Sin embargo...
Nunca haba conocido la alegra, o los problemas, de tener tos, tas y abuelos. N i hermanos, Esas cosas quedaban fuera del alcance de Savannah y no poda drselas. 
Esperaba que hubiera sido ella sola la que las echara en falta.
Te encuentras bien, Regan? pregunto Cassie con voz dulce en medio del caos de una conversacion predominantemente masculina.
Estupendamente. Creo que nunca me he sentido mejor. Ni angustia, ni fatiga, ni ninguno de los sntomas de los que nos advierten los libros. Yo los tuve todos dijo 
Cassie, acariciando distrada el pelo de Emma. No lo pas demasiado mal, solo lo justo para que, cuando vino Emma, saba lo que me esperaba. Y t, Savannah?
Estuve para morirme durante tres meses. Casi merecio la pena dijo guindole un ojo a Bryan.
Antes de que ste se echara encima de su plato, Savannah le paso el cuenco de patatas asadas que pretenda alcanzar.
Tres meses? dijo Regan con desmayo. Todos los das?
Lloviera o tronara dijo Savannah rindose. Bry, si abres la boca un poco ms, seguro que podrs meterte tres patatas a la vez.
El nioo se las arreglo para sonrer con la boca llena.
Estn buenas.
Igual que las que haca mam dijo Devin sirvindole otra racion a Bryan. Solamos hacer concursos a ver quin poda comer ms. Jared ganaba casi siempre, verdad, 
Jared?
S, claro.
Pero haba dejado de sonrer y miraba a Savannah de un modo raro.
Este chico va a superar tu marca dijo Shane arrojndole una tostada que Jared cogio al vuele, Encantado con la jugada, Bryan le tiro una a Connor que, la atrapo 
justo antes de que llegara al suelo.
Buena recogida comento Rafe. Fichado, vas a jugar al bisbol el aoo que viene, Con? Con es mejor receptor que cualquiera de nuestros pitchers dijo Bryan untando 
mantequilla en una tostada. Te hace un agujero en la mano.
Connor, nunca has dicho que quisieras jugar al bisbol.
En el momento de acabar la frase, Cassie se arrepintio de haberla dicho. Claro que nunca haba dicho nada. No tena a nadie que jugara al bisbol con l. Y sus logros 
acadmicos suponan un fracaso como hombre, segn su padre.
No tengo mucha fuerza murmuro Connor sonrojndose. Solo puedo lanzar un poco desde que Bryan me ha enseado.
Tendremos que trabajar tu bate dijo Devin con naturalidad. Despus de cenar podemos empezar con la posicion del cuerpo.
Los labios de Connor se distendieron en una sonrisa que era respuesta suficiente.
Poco despus, los gritos y las discusiones quo provenan de la puerta del granero, llegaban hasta la cocina a travs de la ventana abierta. Con las manos cargadas 
de platos, Cassie se asomo. Devin estaba agachado detrs de Connor, sus manos juntas sobre el bate mientras Jared efectuaba lanzamientos poco limpios.
Son muy amables al ocuparse de jugar con los nios.
Y dejarnos a nostras los platos aoadio Savannah.
El que cocina no lava los platos dijo Regan mientras esperaba a que el fregadero se llenara de agua caliente. Reglas de los MacKade.
Me parece bastante justo admitio Savannah.
Pero mirando como haba quedado la cocina, con pilas de cacharros y montaoas de platos, no estuvo tan segura de quin sala ganando con aquel arreglo.
Te importa si te pregunto...? empezo Rejan. Djalo. Es una estupidez.
Savannah cogio un trapo de cocina y se preparo para la andanada.
Venga, dime.
Con las cejas fruncidas, Regan ataco los primeros platos.
Bueno. Me estaba preguntando, ya que vosotras dos habis pasado por eso, como es? Me refiero al gran momento.
Sufre y pare o bien te espera una marcha a travs del Valle de la Muerte.
Oh, no es tan malo! No la asustes! Inmediatamente solcita, Cassie dejo los platos para darle unas palmaditas en la espalda a Regan. No le hagas caso. De verdad 
que no es tan terrible.
No irs a decirle que es un paseo por la playa? dijo Savannah. Entonces, te maldecir a ti y a Rafe cuando llegue lo peor.
Es una parte natural de la vida insistio Cassie antes de soltar una risilla. Pero duele como el mismo infierno!
Siento haberlo preguntado, pero tengo curiosidad. Cunto tiempo dura?
Para Connor, ms de doce horas. Para Emma, basto con diez.
En otras palabras, el resto de tu vida intervino Savannah.
Te dira que cerraras el pico si no quisiera saber cunto duro el tuyo dijo Regan arrugando la nariz. Diez minutos, no?
Savannah cogio otro plato.
Veintidos horas, repletas de diversion y alegra.
Veintidos? repitio Regan estupefacta, a punto de dejar caer el plato que tena en las manos. Eso es inhumano.
Es una lotera Dijo Savannah, quitndole importancia. Adems, la maternidad en la que yo estuve no era exactamente de primera clase. No hubiera importado tampoco. 
Los nioos vienen como vienen. Ya vers como no tienes problemas cuando llegue el momento. Rafe estar a tu lado. Y, a no ser que tu mdico llame a una delantera 
de ftbol profesional para detenerles, el resto de los MacKade tambin.
T estabas sola murmuro Regan.
As fue como llego Bryan dijo Savannah. Entonces vio a Jared a travs de la mosquitera. Habis acabado de jugar?
No dijo l, mirndola con ojos inescrutables y profundos. Lo hemos echado a suertes y me ha tocado venir a por cerveza.
Yo te la traigo dijo Cassie que ya estaba corriendo hacia el frigorfico. Sabes si los nioos quieren algo?
Lo que haya por ah.
Jared cogio una caja de seis botellas y dos paquetes de zumo que le llevo Cassie y se fue sin decir nada ms.
No hay forma ms rpida de librarse de un hombre para que las mujeres podamos hablar de nuestros partos dijo Savannah.
Su tono era desenfadado, pero estaba preocupada en el fondo. Penso que haba algo en aquellos ojos verdes que Jared haba querido ocultar.
Le he sugerido a Rafe que diramos clase de psicoprofilaxis segn el mtodo Lamaze, pero se puso plido. Y luego empezaron a castaetearle los dientes.
Divertida, Savannah cogio otro plato.
Rafe lo har bien. Te quiere y eso es lo que importa, no?
S dijo Regan con ojos sooadores y las manos en el agua del fregadero. Eso es lo importante.
De camino a casa, Savannah vio su primera lucirnaga volando en el bosque. Era un anuncio del verano que se avecinaba. Bryan dio un salto y se lanzo a la carga contra 
unos enemigos invisibles. Savannah deseaba que llegara de una vez, quera sentir el calor, los das largos a la sombra, las noches bochornosas sin brisa. Se dio 
cuenta de que lo que quera en realidad era que pasara el tiempo. Un ao entero, cuatro estaciones una tras otra. En su casa, junto a aquel hombre.
T tienes algo en la cabeza dijo con voz tranquila.
Tengo bastantes cosas en la cabeza.
Jared deseaba que pudieran quedarse un rato en el bosque, quedarse donde pudieran sentir las penas y las necesidades de una gente que haba muerto antes de que ninguno 
de los dos hubiera nacido.
Hay un par de casos que me estn volviendo loco. Los pintores han tomado al asalto la oficina y estn por todas partes. Tengo que terminar el divorcio de Cassie. 
Y pensar en que voy a ser to.
Ests jugando al abogado, MacKade. Utilizas las palabras para ocultar lo principal.
Da la casualidad de que soy abogado.
Muy bien, empecemos desde ah. Espera un momento. Bry, derecho a la baoera.
Ay, mam!
Rpido, Campeon. Yo voy ahora mismo.
El nio se adelanto. Desde el lindero del bosque, Savannah vio que encenda las luces de la cabaa habitacion por habitacion conforme atravesaba la casa. A travs 
de la ventana abierta le oyo cantar, miserablemente desafinado, y se sintio satisfecha de que aquel da no diera problemas para baarse.
Por qu eres abogado?
La pregunta sorprendio a Jared, sobre todo porque su mente estaba muy lejos de alli.
Por qu soy abogado?
S, y trata de responder en veinte mil palabras o menos.
La primera respuesta era la ms simple. Porque me gusta. Me gusta preparar la mejor argumentacion, estudiar y completar ambos aspectos de la cuestion para dar con 
el enfoque adecuado. Me gusta ganar. Y tambin soy abogado porque la justicia es importante. El sistema judicial, a pesar de sus fallos, es vital. No somos nada 
sin l.
O sea, que crees en la justicia y te gusta argumentar y ganar dijo ella mirndole con la cabeza ladeada. Lo que lo reduce todo a una sola frase, Ves qu sencillo?
se es tu punto de vista.
Mi punto de vista es que tambin te gusta complicar las cosas dijo ella acaricindole la mejilla. Qu andas complicando ahora, Jared?
Jared le cogio la mano y se la llevo a los labios solo porque necesitaba hacerlo.
Nada. No estoy complicando nada. Me ha gustado que estuvieras en la granja, t y Bryan, sentados en torno a la mesa y todo el mundo hablando a la vez.
Y tirndose tostadas.
Y tirndose tostadas. Me ha gustado or como Cassie, Regan y t trasteabais en la cocina mientras nosotros jugbamos al bisbol fuera.
Lo tpico dijo ella con una sonrisa leve. T diras que es el marco tradicional de la distribucion de tareas entre hombres y mujeres. Demndame.
Jared la abrazo. Y all, en medio del silencio, creyo or la lucha. Extraoo contra extraoo, mano contra mano, eternamente. La verdad, quiz, contra la verdad.
Lo sientes? murmuro l. S.
Savannah cerro los ojos y pudo sentir el temor, la desesperacion y una esperanza viva y sangrante. Quiz poda or sus ecos en el bosque porque eran unas emociones 
que ella conoca demasiado bien.
Te has preguntado alguna vez por qu siguen aqu? Qu les quedo por decir o por hacer? La batalla no ha terminado. Nunca terminar.
Savannah sacudio la cabeza.
Es la necesidad lo que no ha terminado. La necesidad de encontrar el hogar. La necesidad de encontrar la paz, supongo. Nunca terminar, pero yo las estoy encontrando 
aqu.
Cuando ella intento separarse, Jared la retuvo. Os he estado escuchando desde fuera mientras hablabais en la cocina. Me ha molestado orte decir que estabas sola 
cuando tuviste a Bryan. Me ha molestado imaginrmelo, como me ha moles tado que te sintieras mal todo el tiempo.
Las arcadas por la maoana son de lo ms corriente en las mujeres embarazadas.
Tener diecisis aoos y estar sola y embarazada no es corriente, Demonios! Por lo menos no debera serlo.
Sentirlo por m es una prdida de tiempo. Eso fue hace mucho tiempo dijo ella separndose para mirarle a la cara. Pero eso no es lo que ests sintiendo exactamente.
No s lo que siento.
Nada le frustraba ms que ser incapaz de v dentro de s mismo para buscar las respuestas. Tengo preguntas que todava no s como hacer. Me obligas a preguntar porque 
t no las respondes. Y s, lo siento por ti, por la adolescente que fue abandonada a su suerte, una nia que tuvo que defenderse y tomar unas decisiones que ninguna 
nia debera tomar.
Yo no era una nia dijo con voz pausada y el cuerpo repentinamente tenso. Era lo bastante mayor para quedarme embarazada, por lo tanto era lo bastante mayor para 
asumir las consecuencias. Y la decision que tom solo me correspondia tomarla a m. Nadie ms tena nada que decir. Tener a Bryan ha sido una de las pocas decisiones 
acertadas que he tomado en mi vida.
No me refera a eso, no me refera a Bryan. Viendo la furia en sus ojos, Jared se apresuro a sacudirla.
Me refiero a tener que decidir donde ibas a ir, qu tenas que hacer, como ibas a vivir. Dios mio! Qu podras comer. Maldita sea, Savannah, eras una nia. Te 
merecas algo mejor que todo eso.
Tengo a Bryan. Es mucho ms de lo que me merecia.
Jared se sintio incapaz de hacerle ver lo que l quera que viera. Para empezar, sencillamente careca de las palabras adecuadas. Quiz eran demasiado sencillas.
Me pregunto como ser engendrar un hijo y amar sin restricciones, sin hacer caso al propio ego.
Entonces, Savannah pudo sonrer.
 Maravilloso. Simplemente maravilloso. Me acompaas a casa?
S dijo l cogindola la mano. Te acompao a casa.
Jared penso en esa clase de amor y en la vida que ella llevaba, mientras Savannah dorma a su lado. Nunca podra haber encontrado una mujer como ella, por mucho 
que la hubiera buscado. Le molestaba mucho admitirlo, incluso ante s mismo.
Savannah no era refinada, ni haba estudiado, careca del ms mnimo vestigio de la sofisticacion que l sola buscar en las mujeres.
Que l haba buscado, se corrigio Jared. Y, desde luego, eso haba constituido un error pattico. Y, sin embargo, acaso un hombre no necesitaba una mujer a la que 
pudiera comprender, una mujer a la que conociera? Haba grandes reas en la vida de Savannah que l ni conoca, ni comprenda. Retazos grandes que mantena apartados 
de l, guardados en su recuerdo.
Una chica joven, embarazada y sola, abandonada por todos los que hubieran debido apoyarla. Sintio pena por aquella nioa, al tiempo que, le mortificaba darse cuenta, 
una vaga desconfianza.
Adonde haba ido, qu haba hecho, quin haba sido? Por mucho que quisiera ir ms all de aquella preguntas, el orgullo se lo impeda. Savannah haba llevado en 
sus entraoas el hijo de otro hombre, haba sido la fantasas de muchos otros. Aquella idea la tena clavada en el ego, en el orgullo, y se negaba a ser extirpada.
se era su problema. Jared lo saba, lo racionalizaba, lo debata. Cuando ella se movio en sueos, alejndose de l en vez de acercarse, se preocupo. Cuntos hombres 
haba amado? Cuntos haban estado tumbados junto a ella, cada uno deseando haber sido el nico?
Y, sin embargo, mientras lo pensaba, quera abrazarla, poseerla. Senta su cuerpo clido junto a l y poda oler su piel, aquella fragancia sensual y generosa que 
ella tena sin la ayuda de perfumes.
Jared ya conoca sus costumbres. Por la maana se levantaba temprano, aunque lentamente, como si el sueo fuera algo de lo que haba que salir despacio, como se 
sale de un baoo caliente. Le acariciaba con movimientos prolongados. Primero los hombros, despus la espalda y los brazos. Y justo cuando l empezara a apasionarse, 
Savannah saldra de la cama, arqueara la espalda en una postura lnguida y felina, levantara sus cabellos negros para despus dejarlos caer sobre su espalda.
Entonces, como si no hubiera diferencia alguna entre una sirena adormilada y una madre somnolienta, se pondra la vieja bata azul e ira a despertar a Bryan para 
que llegara a tiempo a la escuela.
Y a menudo, muy a menudo, Jared se quedaba en la cama mucho tiempo despus de que ella hubiera salido. Dolorido.
Casi quera creer que Savannah haba urdido algn sortilegio sobre l con sus ojos de gitana y su sonrisa descarada, y aquella actitud de vete al infierno y vuelve 
cuando te hayas tranquilizado que nunca abandonaba. Savannah lo conoca mejor de lo que Jared la conoca a ella. Conoca sus fantasmas uno por uno, poda sentirlos. 
Era la primera mujer que haba caminado por lo que l consideraba su bosque y haba odo los murmullos de los condenados.
Eso la una a l con un vnculo que iba ms all de la atraccion fsica, incluso de la emocional. Eso les elevaba a un nivel espiritual. Estaba ms all de lo que 
l poda combatir, aun en el caso de que hubiera querido luchar. Lo que le ataba a Savannah no le dejaba otra opcion que la de seguir avanzando por una senda que 
solo llevaba a ella.
De modo que se quedo dormido con el brazo rodendole la cintura, apretndola contra si. Y se deslizo etreo en el mundo de los sueos.
Senta dolor en la cadera, donde le haba alcanzado la explosion que le haba lanzado volando por el aire para volver a arrojarle a tierra. Era muy duro enfocar 
los ojos, era muy duro adelantar un pie y despus el otro.
No recordaba haber entrado en el bosque. Se preguntaba si habra corrido hacia los rboles o haba llegado arrastrndose. Solo saba que se encontraba terriblemente 
perdido, terriblemente asustado. Su teniente haba muerto. Los muertos estaban por todas partes. El chico de Connecticut con quien haba compartido la cena de la 
noche anterior, con quien haba hablado en susurros hasta mucho despus de que las hogueras se hubieran apagado, estaba despedazado en una zanja poco profunda donde 
la lucha haba sido tan encarnizada que el mismo infierno habra supuesto un alivio.
Ahora estaba solo. Saba que tena que encontrar un sitio para descansar, un lugar donde estuviera a salvo. Solo un momento, solo un minuto. Su casa no estaba lejos 
de all. Un poco al norte, en Pennsylvania. Los bosques de Maryland no eran distintos de los que rodeaban su granja.
Quiz estuviera a salvo en ste mientras encontraba el camino a casa, hasta que aquella guerra que iba a ser una aventura y se haba convertido en una pesadilla 
hubiera terminado.
El ltimo mes haba cumplido diecisiete aos y todava no haba saboreado los labios de una mujer.
Insoportablemente exhausto, se detuvo a descansar apoyado en un rbol, respirando jadeo tras jadeo. Como poda el bosque ser tan hermoso, estar tan lleno de los 
colores y las fragancias del otoo? Como poda continuar aquel horrible ruido? Por qu no dejaban de disparar los caones, de gritar los hombres?
Cundo iban a dejarle que se fuera a casa? Con un suspiro espasmodico se separo del corzon alterado. Savannah se inquieto a su lado. Y esa vez, esa vez Savannah 
se movio hacia l. En sueos, le rodeo con sus brazos.
Por aquella noche era suficiente.
Captulo 10
Con un paquete de tres cuadros en las manos, Savannah abri de un empujn la puerta del bufete. La lluvia goteaba de la visera de la gorra de bisbol que se haba 
puesto antes de ir a Hagerstown. Sissy la vio entrar y se levant de una salto de su asiento frente al ordenador.
Deja que te eche una mano.
Gracias dijo Savannah, pasndole los cuadros. Tengo ms en el coche.
Dejaremos esto aqu y te ayudar a traerlos. No. No tiene sentido que nos mojemos las dos.
Savannah ech un vistazo rpido a las paredes pintadas de un azul verdoso, al sof malva oscuro y a los sillones de cuero.
Esto marcha.
Dmelo a m dijo Sissy, dejando los cuadros junto a la mesa. Me siento como si hubiera estado trabajando metida en una caja y alguien acabara de abrir la tapa 
para dejar entrar el aire. Por lo menos, espera que te traiga un paraguas.
No podra sujetarlo. Adems, ya estoy empapada. Vuelvo ahora mismo.
Savannah sali a la calle y corri media manzana hasta el coche. Llova con fuerza, pero era una lluvia clida. Nadie pareca seguir preocupado por la sequa de 
primavera, como se haba apresurado a informarle la seora Metz cuando se la haba encontrado en la oficina de correos esa misma maana.
Pero por muy molesto que fuera el tiempo, la lluvia estaba haciendo que sus flores recuperaran el vigor.
Cuando llev el ltimo cuadro, estaba calada hasta los huesos y chapoteaba al andar. Dej los lienzos y se quit la gorra de Jared para pasarse una mano por los 
cabellos mojados.
Est el jefe? Puede que quiera echarles un vistazo antes de que los cuelgue.
Est con un cliente dijo Sissy con una sonrisa. Pero la que se muere por echar un vistazo soy yo. De acuerdo? dijo mostrndole unas tijeras.
Claro que s. T tambin vas a vivir con ellos. No puedo creer lo rpido que ha cambiado todo dijo cortando la cuerda de un paquete. Una vez que el jefe toma 
una decisin, se mueve.
Vaya que si se mueve! Ni pitos, ni gaitas, slo... Oh! Me encanta! dijo en un tono agudo y entusiasmado al quitar el papel.
Era una escena callejera y la gente formaba manchas de color vvido en movimiento. Los edificios formaban una amalgama alegre y desenfadada, y festoneados por un 
encaje de balcones que estallaban de vida con macetas de flores. Fijndose detenidamente, Sissy distingui un violinista que marcaba el comps con los pies, una 
enorme mujer negra con un caftn rojo y flotante, y tres nios que corran tras un perro amarillo. Casi poda or los gritos y la msica.
Es maravilloso. Dime que ste va a ir aqu. sa era la idea dijo ella tan sorprendida y halagada por la reaccin de la secretaria que slo acert a pasarse otra 
vez la mano por el pelo mojado. Es Nueva Orleans, el Barrio Francs. Cre que sera mejor poner una nota alegre en la recepcin.
No sabes lo aburrida que estaba de ver esas flores rosa plido metidas en el jarrn gris. Parece que las hayan condenado a cadena perpetua. De verdad, tena la 
esperanza de abrir una maana la puerta y descubrir que se haban muerto durante la noche brome Sissy. Estudiaste arte en la universidad?
Aquella pregunta inocente hizo que la sonrisa de Savannah se quedara helada.
No. No he ido a la universidad.
Yo hice un semestre de arte continu alegremente la secretaria, sosteniendo en alto el cuadro. Me dijeron que careca por completo de sentido de la perspectiva. 
Aprob por los pelos.
Cuando son el telfono, a Sissy no le hizo ninguna gracia. Apoy el cuadro contra la mesa y fue a su escritorio para contestarlo.
Savannah se rea a s misma por sentirse estpida e incompetente. No, no haba ido a la universidad, pero saba pintar. Se haba pasado la vida tratando de convencerse 
de que pintar no era ms que un pasatiempo, una satisfaccin personal, sobre todo en las pocas que tena que elegir entre sus cuadros y comer. Por lo general, ganaban 
los cuadros.
Aquellos das haban terminado haca mucho tiempo. Haba tenido una suerte increble con sus ilustraciones, se diverta hacindolas y pretenda seguir con eso. Pero 
los cuadros eran suyos.
Vender escenas de los pantanos y bocetos al carboncillo a los turistas estaba muy lejos de vender un cuadro que significaba algo para ella cuando lo vea, cuando 
lo pintaba.
Sonriendo y con las palmas de las manos hmedas, rebusc en el macuto que haba llevado y sac un martillo y una cinta mtrica. En una visita anterior, haba medido 
la pared y ahora no tuvo ninguna dificultad para encontrar el centro y hacer una marca con el lpiz. Esper a que Sissy dejara de hablar por telfono.
Espero o lo cuelgo ya?
Culgalo ya. Me muero de ganas por verlo. Con rpida eficiencia, Savannah clav el soporte. El marco era simple cerezo al natural, una eleccin de Regan. Savannah 
tuvo que admitir, mientras equilibraba el cuadro, que haba sido una eleccin perfecta.
Sbelo de la izquierda un poquito... Ah est! S seor! exclam Sissy, asintiendo con las manos en las caderas. Bien. Perfecto. Ya era hora que esta oficina 
empezara a parecerse ms al jefe que a...
Que a su exmujer? sugiri Savannah mirando hacia atrs por encima del hombro.
Sissy arrug la nariz.
Digamos que era demasiado comedida, demasiado incompleta. La clase de mujer que nunca tiene un pelo fuera de su sitio, que nunca alza la voz, que nunca se rompe 
una ua.
Debe haber tenido algo para atraer a Jared. Prudentemente, Sissy ech una mirada recelosa hacia las escaleras.
Era bella, pero con una belleza de mrame y no me toques que me acaban de sacar brillo.
Muy clsica, una especie de Grace Kelly, pero sin el calor ni el sentido del humor. Y era inteligente, brillante. En serio. No slo en su vida profesional. Hablaba 
perfectamente francs y saba tocar el piano. Adems, lea a Kafka.
Oh!
Savannah hizo un esfuerzo para no fruncir el ceo. No estaba muy segura de quin o qu era Kafka, pero s saba que ella no lo haba ledo nunca.
Era admirable, a su modo, pero tan divertida como una rana muerta en la represa dijo Sissy, dedicndole otra de sus sonrisas espectaculares. Nadie puede acusarte 
a ti de eso.
El telfono volvi a sonar y la secretaria fue a cogerlo riendo.
No, desde luego. Nadie poda acusarla de eso, pens Savannah. Ni de tener educacin, ni de ser brillante, ni de leer a Kafka. Saba un poco de francs, si tena 
en cuenta la variante Cajun. Negndose a dejarse intimidar por la imagen de la mujer que Jared haba escogido por esposa en el pasado, Savannah desenvolvi otro 
cuadro.
Colg un pequeo tro de bodegones en la entrada mientras que Sissy volva al trabajo. El teclado de la secretaria claqueteaba al ritmo de la lluvia y Savannah empez 
a dejarse llevar por el simple placer de decorar, de elegir un espacio y hacer que cobrara vida. Cuando subi a la segunda planta, tarareaba en voz baja.
No le pareca bien ponerse a dar martillazos mientras que Jared estaba con un cliente. Se limit a apoyar cada cuadro en la pared correspondiente, avanzando por 
el pasillo y llegando a la oficina que haba frente a la de Jared. La antigua oficina de la antigua seora MacKade. No, no era MacKade, se dijo a s misma recordando. 
Jared le haba dicho que haba conservado su apellido de soltera.
Las paredes all eran de un rosa profundo, el zcalo de un verde casi jade, a la inversa que en el piso de abajo. Regan haba trasformado aquella oficina en una 
sala de espera elegante y prctica. Haba una mesa de despacho, por supuesto, pero tambin sillas elegantes, mesas y libros. Y cuando abri la puerta de un cuarto 
diminuto descubri una cafetera y tazas.
Savannah imaginaba que Jared utilizara aquella sala para recibir o entrevistarse con los clientes en una atmsfera ms relajada y menos formal. O quiz la utilizara 
para relajarse l mismo. Hasta era probable que estuviera considerando la posibilidad de aceptar un socio. Se le ocurri entonces que saba muy poco acerca de sus 
planes, de su trabajo o de cmo era su jornada laboral cotidiana.
Savannah se record que nunca se lo haba preguntado. Para qu iba Jared a discutir sus casos con ella? Savannah no saba nada de la ley exceptuando los problemas 
que le haba ocasionado toda su vida, luchando por mantenerse un paso por delante del sistema y conservar su hijo.
Pens que Jared s los habra discutido con su exmujer y entonces se maldijo a s misma por caer en aquella pattica trampa mental.
Concentr sus pensamientos en el trabajo que se traa entre manos y sali al pasillo en el momento en que Jared abra la puerta de su oficina.
Har que te manden un borrador del contrato dentro de un par de das deca l. Entonces se detuvo, la mir y sonri. Hola, Savannah.
Hola. Lo siento. Estaba colocando los cuadros.
Vas a presentarme a esta belleza, Jared, o debo hacerlo yo mismo?
Savannah Morningstar, Howard Beels. Savannah Morningstar, un nombre que le hace justicia.
Aquel hombre grande, de unos cincuenta aos, de pecho enorme, extendi una mano del tamao de un jamn pequeo y se la estrech a Savannah. Sus ojos chispeantes 
y azules, profundamente hundidos entre pliegues de grasa, se avivaron llenos de admiracin masculina.
Trabajas para este picapleitos? Es una manera de decirlo.
Savannah reconoci aquella mirada, la intencin del apretn de manos. Las haba visto y sentido cientos de veces y, tras un rpido examen, decidi que Howard Beels 
era inofensivo.
Has contratado a este picapleitos, Howard? Beels dej escapar una risa estruendosa.
Un hombre necesita un abogado listo en este perro mundo. Jared ha sido el mo durante... Cuntos son ahora? Cinco aos?
Casi murmur Jared, intrigado por la facilidad con que Savannah trataba y entretena a uno de sus mejores clientes.
Qu tal va eso, Howard?
Oh! Un poco de esto, un poco de lo otro dijo l, que todava no le haba soltado la mano. Soy un diletante aadi guindole un ojo. Y t?
Yo tambin soy una diletante dijo Savannah hacindole rer otra vez.
Savannah es artista intervino Jared. La prxima vez que vengas, vers sus cuadros en las paredes.
De verdad?
Sus ojos se clavaron en el cuadro que estaba en el suelo a espaldas de ella.
Esa obra es tuya? S.
Howard le solt la mano y se acer a mirar el cuadro. A pesar de su tamao, se puso en cuclillas sin dificultad para estudiarlo.
Es muy bonito dijo Howard.
Le gust el modo en que fluan los colores y la manera en que las flores que Savannah haba de. cidido pintar se arracimaban, ms vivas que perfectas.
Cunto pides por una cosa de stas? Savannah descarg su peso en una cadera. Tanto como crea que puedo conseguir dijo secamente.
Howard se palme la pierna antes de levantarse.
Me gusta esta chica, Jared. Te voy a dejar mi tarjeta, querida. Llmame, eh? dijo sacando una de la cartera . Creo que podamos negociar para un cuadro o dos.
Eso har, Howard. Descuida que te llamar. Savannah observ la tarjeta, pero no daba pistas sobre su profesin.
Tampoco esperes a que la hierba crezca bajo tus pies dijo l con un ltimo guio antes de dirigirse hacia Jared. Espero esos papeles.
Savannah sonri mientras le vea alejarse por el pasillo, una espalda enorme que casi ocupaba el espacio disponible de pared a pared. Todo un carcter murmur.
T s que le has manejado bien observ Jared.
Estoy acostumbrada a manejar a esta gente dijo ella, guardndose la tarjeta. He acabado abajo. Si no te molesto, puedo acabar aqu. Claro, adelante.
Jared se apoy en el quicio de la puerta para verla trabajar. Savannah levant el cuadro.
Un poco ms a la derecha sugiri l. Howard tiene buen ojo para las chicas.
S, ya me he dado cuenta.
Satisfecha, Savannah volvi a poner el cuadro en el suelo y se prepar para clavar el colgador. Y me atrevera a decir que lleva sindole fiel a su mujer unos veinticinco 
aos.
Veintisis en Mayo. Tres hijos, cuatro nietos. Tiene buen ojo para las mujeres, pero es uno de los hombres de negocios ms sagaces que conozco. Compra y vende, 
sobre todo terrenos y urbanizaciones. Posee un par de pequeos hoteles y un restaurante de cinco estrellas.
De verdad?
Es miembro del concejo de arte, trabaja con el Museo de Maryland Oeste.
Mientras la tarjeta que se haba metido al bolsillo cobrara un peso repentino, Savannah estuvo a punto de machacarse el pulgar.
Eso es interesante. Tengo la sensacin de haber estado en el sitio justo en el momento preciso. Howard no te habra pedido que le llamaras si no lo dijera de verdad. 
No s cmo puede sentirse un artista al tener sus obras expuestas en hoteles, restaurantes y bufetes legales.
Savannah cerr los ojos un momento. Yo me siento bien.
Colg el cuadro y retrocedi un paso para estudiarlo.
Me siento muy bien.
No tienes temperamento artstico?
Nunca he podido permitirme el lujo de tener un temperamento artstico.
Y si pudieras?
Seguira estando cmoda al ver un cuadro mo en un restaurante dijo ella, dndose la vuelta para estudiar su cara. Por qu no iba sentirme bien?
Creo que me pregunto por qu no quieres o ambicionas algo ms.
Savannah ya no estaba segura de que la conversacin se refiriera slo al arte. Sin embargo, la respuesta tena que ser por fuerza la misma. Porque soy feliz con 
lo que tengo.
Jared sonri poco a poco, mientras levantaba una mano para tocarle la cara.
Eres una mujer muy complicada, Savannah. Y, al mismo tiempo, asombrosamente simple. La mezcla es fascinante. Por qu no te vienes a comer?
Eres muy amable, pero quiero terminar esto. Si te vas, podr colgar los cuadros en tu oficina mientras que ests fuera.
Se me ocurre otra cosa. Por qu no encargamos que nos traigan la comida? As podr verte trabajar.
Eso podra funcionar.
Savannah se meti las manos en los bolsillos, pero las volvi a sacar de inmediato.
La verdad es que quiero ensearte una cosa. No lo has elegido, pero cre que, si te gustaba, lo podra poner en tu despacho.
Jared observ con curiosidad cmo los nervios y el miedo temblaban en sus ojos.
Vamos a verlo. Muy bien.
Savannah se alej por el pasillo para recoger el cuadro, todava envuelto, de donde lo haba dejado. Lo recogi y lo llev a la oficina.
No es nada del otro mundo. Si no te gusta, no pasa nada. De cualquier forma, es un regalo. Te saldr gratis.
Savannah lo dej sobre la mesa, se retir y volvi a meterse las manos en los bolsillos. Un regalo?
Jared le pas la mano por el hombro al acercarse a la mesa. Busc unas tijeras para cortar el cordel. La idea de que ella le hiciera un regalo le encantaba. Sin 
embargo, cuando apart el papel y lo vio, se borr la sonrisa de sus labios. A Savannah le pareci que se le caa el corazn a los pies.
El bosque era profundo y tupido, rebosante de misterio a la luz de la luna. Troncos negros, nudosos, atormentados, se elevaban en ramas retorcidas con hojas que 
se acababan de desplegar en primavera. Las azaleas silvestres y las sanguneas resplandecan bajo la luz fantasmal. El suelo roca so estaba alfombrado de hojas que 
haban cado el ltimo otoo y el otoo anterior, una muestra del fluir constante de la vida. Jared vio el tro de rocas donde l se sentaba a menudo, el tronco 
cado que una vez haba compartido con ella. Y en la distancia, apenas insinundose entre las sombras, haba un resplandor luminoso que sealaba su casa.
Por un momento, no estuvo seguro de poder hablar.
Cundo has pintado esto? Lo acab hace un par de das.
Savannah pens que haba sido un error y se maldijo a s misma Haba sido un error estpido y sentimental.
Slo es algo en lo que he trabajado en mi tiempo libre. Ya te haba dicho que no era nada del otro mundo. Si no te gusta...
Antes de que pudiera acabar, Jared levant la cabeza y su mirada, vibrante de emocin se encontr con la de ella.
Jams me han regalado algo que significara tanto. Es como la noche que hicimos el amor por primera vez, como las cientos de veces que he estado all solo.
El corazn de Savannah tartamude antes de subrsele a la garganta.
Iba a pintar el bosque en otoo, como debi ser durante la batalla. Pero quise hacerlo de esta manera primero. No estaba segura de si a ti... Me alegro que te guste.
Jared le cogi la cara entre las manos. Te quiero, Savannah.
Sus labios sonrieron bajo sus caricias tiernas. Despus, se entreabrieron ardientes mientras el profundizaba el beso. Jared enred los dedos en sus cabellos, todava 
hmedos por la lluvia. Lenta, dulcemente, Savannah se excit.
Debera colgarlo para ti. Hum!
De repente, mientras Savannah se apretaba contra l y sus labios expresivos lo besaban, a Jared se le ocurri una idea mucho mejor. La rode con un brazo para inmovilizarla 
y con la mano libre cogi el telfono.
Sissy? Por qu no te vas a comer? S, ahora, Oye, no te des prisa en volver.
Savannah sigui con la mirada el movimiento de su mano mientras l colgaba. Luego le mir a la cara con unos ojos que se derretan.
Si te has credo que vas a seducirme en tu oficina, a darme un revolcn sobre tu elegante alfombra nueva, mientras que tu secretaria ha sa. lido a comer...
Jared se acerc a la puerta, la cerr y pas el pestillo. Se volvi y la mir arqueando una ceja. S?
Savannah se ech el pelo hacia atrs y apoy la cadera contra la mesa.
Estas absolutamente en lo cierto.
Jared se quit la chaqueta y la colg en el perchero de cobre que haba junto a la puerta. La corbata no tard en acompaarla. Volvi a su lado sin quitarle los 
ojos de encima. Uno por uno, desabroch los botones de su camisa.
Tienes la ropa mojada. Est lloviendo.
Muy lenta, deliberadamente, Jared abri la camisa. Cuando sus dedos encontraron el cierre frontal del sujetador, no haba dejado de mirarle a los ojos. Y tampoco 
dej de contemplar aquellas profundidades oscuras cuando sinti el pequeo temblor que agit su piel y el inaudible jadeo con que ella contuvo el aliento.
Te deseo cada vez que te veo. Te deseo cuando no te veo. Incluso te deseo despus de haberte tenido.
Con un movimiento de los dedos, le solt el sostn. Traz la curva de sus senos en una caricia suave de la yema de sus dedos.
Me obsesionas Savannah, como nada ni nadie me ha obsesionado.
Savannah intent acariciarle, pero l hizo un gesto negativo y volvi a dejar caer los brazos. No. Djame a m. T djame.
Le acarici los pezones con los pulgares sin dejar de mirarla a los ojos.
Pierdo la cabeza cuando te toco murmur. Esta vez, quiero ver cmo la pierdes t.
Las manos viajaron por todo su cuerpo haciendo uso de los dedos, las yemas, las palmas. A veces bruscas, a veces suaves, en un momento tiernas y al instante exigentes, 
como si Jared se negara a que un solo estado de humor gobernara sus caricias. Excitada, Savannah tir de l intentando atraerle hacia s, pero cada vez que lo haca, 
Jared se detena y le bajaba pacientemente los brazos hasta que ella no tuvo ms alternativa que cogerse con ambas manos al borde de la mesa y dejar que Jared se 
saliera con la suya.
Nadie le haba hecho el amor as jams, como si ella fuera esencial, como si ella fuera lo nico que exista y lo nico que necesitaba existir. Como si su placer 
fuera lo ms importante del mundo. Unas sensaciones agudas se filtraban a travs de su piel, perseguidas por otras suaves como un susurro y luego otras que rezumaban 
pcaramente por la carne hasta llegar a la sangre y a los huesos.
Savannah arque la espalda y gimi cuando l apret los dientes, lanzndola a un terreno escarpado en la frontera entre el placer y el dolor. Tmame.
Savannah abri los brazos sintiendo que todo su cuerpo la impulsaba exigente.
Pero l le sujet las manos y sigui besndola hasta el delirio. La boca de Savannah era una fiesta llena de sabores picantes y una avidez que igualaba a la de Jared. 
Pero aquella vez no se conform con paladearla. Us los dientes para atormentar, la lengua para acariciar, hasta que ella empez a respirar con jadeos desgarrados. 
Deja que te toque suplic ella.
Esta vez, no. No todava.
Jared le volvi a poner las manos en el borde de la mesa y se las sujet all mientras le devoraba la garganta y bajaba por el cuello para darse un festn con aquellos 
tersos y hermosos hombros. Ahora, voy a tomarte, Savannah.
Jared se apart porque quera que ella le viera la cara y la determinacin inflexible que reflejaba. Voy a tomarte milmetro a milmetro, como nadie lo ha hecho 
jams.
Jared se deca que era para darle placer, pero una parte de s saba que tambin lo haca por orgullo. Quera demostrarle que ningn hombre antes, y ninguno despus, 
podra hacerle sentir lo mismo que l. Y se lo demostr viajando sobre su torso. Ella tena la piel hmeda, ya no de la lluvia, sino de pasin.
Savannah se entreg por entero, como nunca haba hecho con ningn hombre. Completamente rendida, se afianz en la mesa y dej que l saqueara su cuerpo y su mente.
Jared le quit los zapatos. Ella dej caer la cabeza hacia atrs, gimiendo mientras l le bajaba los vaqueros hasta las nalgas y acariciaba la piel expuesta con 
los labios. Savannah se ech a temblar, casi sollozando, mientras sus manos pellizcaban y su boca se cerraba fuego contra fuego.
Savannah se vio catapultada sin miramientos a la cima ms alta. Algo terrorfico, maravilloso. Jared nunca se detena y, conforme el placer la fustigaba cada vez 
ms hacia las alturas, ella rez para que nunca se detuviera. Desnuda, desprovista de ropa y de defensas, slo poda experimentar, absorber y entregarse.
Jared nunca haba conocido un deseo igual, slo tomar y tomar, sabiendo como saba que la estaba colmando de un placer indescriptible. La sangre se le subi a la 
cabeza cuando sinti que ella alcanzaba otra vez la cumbre y oy que sus gritos ahogados se atravesaban en su garganta.
A Savannah le temblaban los muslos. Jared los lami detenindose sobre el smbolo con que ella se haba marcado, antes de dirigirse codiciosamente hacia arriba sobre 
aquel cuerpo alto y esbelto.
Savannah tena los ojos cerrados. Jared utiliz la lengua slo para mantenerla en aquella postura y preparaba mientras l se despojaba de su camisa. Se quit los 
zapatos y tir los pantalones a un lado. Y la arrastr hacia el suelo.
El animal que haba estado merodeando inquieto en su interior se liber de repente. Entr en ella inconscientemente, temblando con una satisfaccin sombra cuando 
ella grit su nombre, jadeando de placer abrasador cuando Savannah le clav las uas en la espalda.
Era todo fuego, vrtigo y cuerpos que se movan con una cadencia rtmica y tribal de carne contra carne. La sangre le martilleaba en las sienes, en el corazn, en 
los riones, siempre anhelante. Ella arque el cuerpo, empujando, empujando.
A Jared se le nubl la vista, y su mundo se colaps mientras se verta en ella.
Savannah pens que, si se lo propona de verdad, poda arrastrarse hasta donde estaban sus ropas. Claro que iba a intentarlo, se dijo a s misma. Dentro de un minuto 
o dos.
En aquel momento, era encantador y decadente estar tumbada sobre la alfombra antigua del despacho, con Jared derrumbado sobre ella.
Se daba cuenta de que haba sido completa y devastadoramente amada. Por muy excitante que hubiera sido hacer el amor con Jared anteriormente, aquello era totalmente 
distinto. Tena la esperanza de que siguieran hacindolo de vez en cuando en el futuro.
Tengo que levantarme dijo ella. Por qu?
Para cerciorarse de que no me he quedado paraltica.
Te he hecho dao?
Savannah mantuvo los ojos cerrados y la sonrisa en los labios.
Unos cuantos minutos ms y me habras matado. Gracias dijo ella haciendo un esfuerzo para levantar la mano y acariciarle el pelo.
De nada.
Jared dej escapar un suspiro largo y profundo antes de darle un beso en la garganta.
Claro que no s cmo voy a poder trabajar aqu otra vez dijo mientras se apartaba de ella con un gemido. Tendr a cualquier cliente sentado en la silla mientras 
reviso los detalles de su caso y me te ver desnuda sobre la mesa.
Savannah se ech a rer y entonces descubri que verdaderamente tena que arrastrarse. Era posible que sus piernas nunca ms volvieran a sostenerla.
Desde luego, recelar de ti cuando te vea con esa sonrisa boba en la cara.
Y cuando empiece a carseme la baba. Agotado, Jared cogi su camisa y lade la cabeza para poder ver el tatuaje.
Vaya un modo genial de estrenar la nueva decoracin.
Ah! Llegaste a estrenar la antigua? pregunt ella.
Jared tuvo que concentrarse en recordar cmo se abotonaba una camisa y le llev un minuto largo. Entonces, solt una carcajada.
Te refieres a m y a Barbara? No creo que alguna vez se soltara un solo botn de su chaqueta aqu. No era su estilo.
En ropa interior, Savannah se dio la vuelta para mirarlo.
Estabas casado con ella, no?
Eso era lo que pona en la licencia matrimonial.
Por qu?
Tiene que figurar por escrito. Es la ley. Por qu te casaste con ella?
Tenamos mucho en comn, o eso crea yo dijo l, encogindose de hombros. Los dos queramos asegurarnos un lugar destacado en nuestras respectivas profesiones, 
conocamos a la misma gente y asistamos a los mismos actos sociales.
A Jared le molest lo vaco que pareca cuando miraba su relacin con Barbara desde lejos y examinaba los pedazos.
Era una mujer con sentido comn, razonable y sofisticada. Eso era lo que yo buscaba. Una especie de contraste con la imagen de buscalos inconsciente que me labr 
cuando era ms joven.
Queras dignidad dijo Savannah que segua sentada en el suelo mientras se abrochaba la camisa.
Eres muy aguda. S, en aquella poca, me pareca importante.
Y sigue siendo importante. Siempre lo es. Aunque Savannah se daba cuenta de que sonaba un poco estpido decirlo mientras se pona los pantalones, lo dijo de todas 
maneras.
Tambin yo la he deseado siempre. No una dignidad sofisticada y gazmoa. No es mi estilo, Pero s en la forma en que te mira la gente, lo que ven en ti, lo que 
les pareces. Por eso me gusta vivir aqu. Puedo empezar desde el principio.
Todos miramos hacia atrs dijo l, ponin. dose la corbata. Es la naturaleza humana.
Yo no dijo ella casi con ferocidad. Ya no. Jared dedic toda su atencin a hacerse el nudo.
No hay absolutamente nadie? De toda la gente que has conocido, no hay nadie que te haya emocionado?
Savannah iba a responderle a la ligera, pero entonces se dio cuenta de que Jared no le estaba preguntando por la gente, sino por los hombres que haba conocido. 
Y tambin record entonces lo que le haba dicho mientras le haca el amor.
Voy a tomarte milmetro a milmetro, como nadie lo ha hecho jams.
Se dio cuenta de que Jared segua herido, aquello era el quid de la cuestin.
T quieres decir amantes.
No, eso lo dices t. Yo he dicho gente.
Ya s lo que has dicho, Jared. No, no hay nadie que fuera lo bastante importante como para mirar atrs.
El padre de Bryan, estuvo a punto de decir Jared. Estuvo a punto de preguntarlo pero se atraves en su garganta, se clav en su orgullo. Ests enfadada dijo 
l, viendo el brillo de sus ojos.
Se me acaba de ocurrir que lo que ha pasado aqu ha sido una especie de demostracin. Un golpearse el pecho en plan rey de la selva, en plan masculino. Un espectculo 
para hacerme ver que eres mejor que cualquiera que haya podido conocer antes de ti.
Ahora, eran los ojos de Jared los que echaban chispas.
sa es una observacin notoriamente estpida.
No me llames estpida! estall ella.
En seguida, Savannah se las arregl para mantener el dominio de s. Se dijo que no deba darle importancia, que no deba permitir que le doliera.
Puedes estar tranquilo, Jared, has dejado claro lo que queras. Eres un amante extraordinario. Lo mejor de lo mejor dijo ella acaricindole la mejilla. He disfrutado 
como nunca. Pero ahora, no me queda tiempo de colgar los cuadros. Tengo cosas que hacer antes de volver a casa.
Jared le puso una mano sobre el brazo. La comprenda lo suficiente como para saber que aquella arrogancia indiferente era una de las maneras que tena de ocultar 
su rabia.
Creo que hay algo sobre lo que debemos hablar.
Tendr que esperar dijo ella esquivndole para descorrer el pestillo. Ya hemos empleado la hora que tenas para comer, Sissy aparecer en cualquier momento.
Savannah le dio un beso leve e indiferente antes de soltarse de su mano con una sacudida.
Hay algo sobre lo que debemos hablar repiti l.
Estupendo. Vete pensndolo y lo hablaremos esta noche.
Sabiendo que estaba aguijonendole, Savannah le sonri con picarda.
Gracias por la demostracin, abogado. Ha sido memorable.
Savannah no hubiera llegado muy lejos si Sissy no hubiera llegado en aquel preciso momento. Oye, Savannah! grit la secretaria desde abajo. Con lo que est cayendo, 
vas a querer cambiar tu coche por un arca.
Entonces, ser mejor que me d prisa dijo bajando las escaleras sin mirar atrs.
Captulo 11
Jared compr flores. No estaba seguro de si era para disculparse o simplemente se haba acostumbrado a comprarlas dos o tres veces a la semana porque Savannah siempre 
se sorprenda cuando l llegaba con un ramo en la mano.
No le gustaba pensar que fueran una disculpa porque no crea haberse equivocado del todo. Tcnicamente, no haba preguntado, slo haba insinuado la pregunta. Y 
por qu demonios no iba a preguntarlo?
Quera saber ms de ella, todos los quines los cundos y los porqus de su pasado. No slo los retazos que ella dejaba caer de vez en cuando, sino todo.
Claro que la situacin y el momento no podan haber sido ms inoportunos. Eso lo poda admitir. Incluso poda admitir que se haba puesto de mal humor al ver con 
cunta facilidad Savannah haba adivinado sus motivaciones. Sin embargo, el argumento de fondo era que l tena derecho a sabor, Iban a mantener una charla tranquila 
y razonable al respecto. Y, quiz porque ya se haba hecha ti la idea, se encontr echando chispas cuando lleg a la cabaa y vio que el coche de Savannah no estaba.
Dnde demonios se haba metido? Eran ms de las seis. Jared se qued junto su coche, frunciendo el ceo y mirando los campos desde le falda de la colina. La lluvia 
haba dejado las floreo de la ladera hmedas y brillantes. Las azaleas que ella haba plantado haban perdido la mayora de los capullos, pero las hojas eran de 
un color verde oscuro que resplandeca.
Record el primer da que la haba visto cavando en la tierra con plantones a su alrededor y tratando de dejar su impronta en el terrapln.
Y lo haba logrado. Las races que haba plantado mientras hablaban eran someras, pero las haba enterrado profundamente. Jared necesitaba creer que Savannah haba 
sellado un compromiso con la tierra y encontraba consuelo en el verde de la hierba que Savannah prefera cortar con sus propias manos, en la mezcla de colores de 
las plantas que ella cuidaba religiosamente, en el bosque que se extenda un poco ms all y que ellos parecan compartir a un nivel tan personal y profundo.
Vio la bici de Bryan de pie junto al sendero; un disco de color naranja brillante que haba terminado su vuelo en mitad del csped, una carretilla llena de humus 
aguardando junto al porche. Pens que aqullos eran los pequeos detalles que convertan una casa en un hogar.
De repente, como si la idea fuera un golpe fsico, contundente y brutal, se dio cuenta de que quera, de que necesitaba que fuera su hogar. No slo un lugar donde 
guardaba unas cuantas cosas porque le convena pasar las noches all. Un hogar.
No quera que Savannah fuera meramente la mujer que amaba y con la que haca el amor. Ya haba fracasado una vez en el matrimonio y se haba convencido de que jams 
volvera a ponerse en una posicin en la que pudiera fracasar otra vez en algo tan personal y pblico. Acaso no se haba dicho a s mismo que se contentaba con 
dejarse llevar en aquella relacin?
Pero se haba estado mintiendo a s mismo desde el principio, porque no se contentaba y no quera dejarse llevar. Por eso la haba aguijoneado, espoleado, con sutileza 
y en otras formas menos sutiles, intentando arrancarle las respuestas, quin era, quin haba sido. Por eso precisamente, parte de l, la parte que era todo orgullo 
y corazn, quedaba herida queda vez que ella se negaba a brindarle aquellas respuestas.
Quera que Savannah confiara en l, que corno partiera con l todo lo que haba sido, todo lo que era y todo lo que sera en el futuro. Necesitaba que Savannah acudiera 
a l cuando tuviera problemas o se sintiera triste o alegre.
Jared respir profundamente. Quera que Sa vannah se casara con l, que llevara sus hijos en el vientre, que se hiciera vieja a su lado.
Ech a andar por el sendero, detenindose para poner una mano sobre la bici de Bryan. Quera a aquel chico. Eso tambin era una noticia nueva y aclaratoria. No quera 
que Bryan fuera el hijo de Savannah, sino de los dos. Quera ayudarle con sus deberes, entrenar con l al bisbol, animarle desde las gradas en los partidos. Jared 
se daba cuenta de que se haba acostumbrado a esas cosas, que contaba con ellas, que aoraba aquella sonrisa rpida y las bienvenidas a gritos.
Pero no era suficiente. Todo eso no les converta en una familia.
El amor s. Haba llegado a querer al chico en muy poco tiempo y ni siquiera se haba dado cuenta. El matrimonio s. No slo el contrato legal, reflexion Jared, 
sino la promesa.
Barbara y l haban roto aquella promesa y haban procedido a invalidar el contrato legal sin discusiones ni peleas. Todo muy limpio, muy asptico, muy civilizado.
Se pregunt si no sera sa la verdadera cuestin. Lo que senta por Savannah o por Bryan no tena nada de civilizado. Senta instintos protectores, propietarios, 
posesivos. Eran unas emociones difciles de aceptar y de manejar. Unas emociones muy poco aspticas.
Maravillosas.
Ms tranquilo ahora que haba clasificado los problemas y su solucin, entr en la casa.
Haba zapatos donde no deba haberlos, juguetes, vasos y libros desparramados en vez de encontrarse en su sitio. Vio un par de pendientes sobre la mesa y una huella 
de barro, que no haba desaparecido del todo, sobre la alfombra.
Era su hogar.
Pero dnde demonios se haban metido?
Se haba acostumbrado a encontrarles all. A Bryan en el jardn, o estudiando detenidamente sus cromos de bisbol en su cuarto. La radio o la televisin deberan 
estar sonando a todo volumen. Tendra que haber encontrado a Savannah en la cocina, en su estudio, o echando una de sus cabezadas rpidas en el sof.
Entr a la cocina y dej las flores sobre la mesa. No haba ninguna nota, ninguna explicacin garabateada a toda prisa esperndole sujeta al frigorfico. Lo menos 
que poda haber echo era dejarle una nota.
Haban quedado en hablar, no? Jared tena sueos de que hablar y ella ni siquiera estaba en casa. Fue a echar un vistazo en el estudio. En la mesa de trabajo haba 
un vaso de limonada junto al boceto de una rana voladora. En otras circunstancias, Jared hubiera sonredo.
De peor humor con cada minuto que pasaba, subi las escaleras. Entr en su dormitorio mientras se quitaba la corbata. Era el dormitorio de Savannah, slo de pensarlo, 
la sangre le herva de deseo. Jur por Dios que aquello iba a cambiar. Tir la corbata sobre la cama y poco despus el traje completo.
Savannah y l iba a tener una charla seria y larga y ella iba a tener que escucharle.
Se puso unos vaqueros rezongando y colg el traje entre los vestidos de Savannah. Tena los dientes apretados. Una de las primeras cosas que iban a hacer era poner 
otro armario. Un hombre mereca tener un maldito armario para l solo. En realidad, iban a aadir otro dormitorio, uno que fuera lo bastante grande para que cupieran 
todas las cosas de los dos. Y otro cuarto de bao, ya que estaban, porque iban a tener ms hijos.
Y un despacho. Ella no era la nica que necesitaba un espacio para trabajar.
Luego pensaba construir una casa en algn rbol para Bryan. El chico se mereca tener una cabaa en un rbol.
Y necesitaban una caseta para las herramientas del jardn. Y haba que reparar el camino. Bueno, l se encargara de todo eso. Tena que verles en seguida porque... 
se estaba volviendo loco. Jared se dej caer en el borde de la cama.
Ni siquiera le haba dicho que iban a casarse y ya estaba haciendo reformas en la cabaa.
Por qu se emocionaba tanto? Por qu estaba tan enfadado con ella, consigo mismo? Saba que era el pnico, los aguijonazos del miedo. Le preocupaba que ella se 
echara a rer cuando l mencionara el matrimonio y le dijera que no le interesaban esas cosas.
Se pas una mano por el pelo y se puso de pie. Decidi que a Savannah tendra que interesarle. Y rpidamente.
Podra haberse tranquilizado, quiz hubiera bajado y habra empezado a hacer la cena para los tres. Quiz s. Lo estaba pensando cuando vio la caja en su tocador.
Capt el brillo de las hebillas de un cinturn. Unas hebillas grandes, ostentosas. El rodeo. Cogi una y contempl el caballo y el jinete forjados. Eran los efectos 
personales de su padre. Savannah haba recibido las cosas de su padre y no le haba dicho nada.
No haba demasiadas. Los premios que Jim Morningstar haba ganado aos atrs, trozos y retazos de un hombre que obviamente haba viajado ligero de equipaje y de 
sentimientos. Haba una caja ms grande junto al tocador. Botas viejas, un sombrero rado y algunas prendas que todava estaban dobladas, como si Savannah no las 
hubiera tocado.
Vio la carta de su colega de Oklahoma, el sobre corriente para la entrega de efectos, la lista pormenorizada, el ofrecimiento de asesorarla si tena alguna pregunta.
Jared la dej a un lado y encontr las fotografas. La mayora estaban arrugadas, como si las hubieran metido descuidadamente en los cajones o hubieran ido continuamente 
de un lado para otro. Por primera vez, contempl a Jim Morningstar. La impresionante y cndida instantnea de un hombre de rostro duro y adusto, y ojos entornados 
que estaba junto a un caballo en un establo alto y estrecho. Savannah haba heredado aquellos oscuros, aquellos pmulos altos. Pero haba muy poco ms en aquella 
cara ruda y correosa que ella hubiera recibido, a excepcin del gesto de la barbilla. Un gesto que adverta de que, si la vida la golpeaba, aquel mentn recibira 
el golpe sin inmutarse.
Encontr otra foto en un marco barato del mismo hombre al lado de una Savannah joven. Sonri al contemplarla. No deba tener ms de trece o catorce aos. Ya era 
alta y llevaba vaqueros ajustados y una camisa a cuadros. Su cuerpo empezaba a curvarse y el cabello se derramaba fuera del sombrero de cowboy.
Miraba directamente a la cmara, en sus labios despuntaba la sonrisa de la mujer sagaz en que se iba a convertir. Estaba de pie, descargando su peso sobre un pie 
y adelantando la cadera. Haba una cierta arrogancia en aquella postura. Una de sus manos descansaba apenas sobre el hombro de su padre. Jim Morningstar tena los 
brazos cruzados sobre el pecho. No tocaba a su hija.
Haba otra foto de ella, todava ms joven, montando un caballo. Era la pose clsica, el caballo alzndose sobre las patas traseras y la amazona con la cabeza descubierta 
y agitando el sombrero con el brazo levantado. Jared pens que tena aspecto de atreverse a cualquier cosa.
Haba ms fotos de Morningstar con otros hombres. Unos hombres de rostros correosos bajo los sombreros, todos con botas y tejanos. Siempre en corrales y establos, 
siembre al lado de los caballos. Ms bien pareca una coleccin de fotos dedicada a ellos.
Jug con la idea de habilitar un espacio en el granero de la granja para mantener un par de caballos. Era evidente que a Savannah le encantaban y Bryan poda...
Todo se le borr de la mente al contemplar la ltima foto. S, Savannah deba tener unos diecisis aos, aunque su cuerpo ya era el de una mujer. Estaba vestida 
con una camiseta ajustada y unos tejanos. Sin embargo, el rostro tena una suavidad, una ligera redondez que indicaba que todava no haba acabado de convertirse 
en una mujer madura. Estaba rindose. La cmara la haba captado en mitad de una carcajada. Jared casi poda orla.
Se abrazaba a un hombre. El hombre tambin la estaba abrazando. Entrelazados, se rean ante la cmara. El vaquero se haba echado el sombrero hacia atrs, revelando 
unos rizos hirsutos de pelo rubio. Era alto y delgado, y tena la piel tostada por el sol. Sus ojos deban ser verdes o quiz azules, era difcil decirlo. Sin embargo, 
eran claros y estaban cercados por arrugas de la risa. La boca tena aquella sonrisa atractiva y pcara que Bryan haba heredado.
Aqul era el padre de Bryan.
Jared sinti que su ira empezaba a palpitar.
Aquel era el tipo. Un hombre, repiti para s, no un nio. El rostro era innegablemente atractivo, incluso guapo, pero no el de un adolescente. Aquel individuo haba 
seducido a una adolescente de diecisis aos para luego abandonarla. Y nadie haba tomado cartas en el asunto.
Jared pens con los labios apretados que Morningstar haba guardado aquella foto porque lo saba. Y no haba hecho nada.
Savannah lo observaba desde la puerta. Durante todo el da, sus emociones haban sido una montaa rusa. Y, por lo que vea, otra vez tocaba bajar.
Haba intentado olvidar el enfado, la ira que senta al salir de la oficina de Jared. Esperaba volver a casa para compartir con l el pequeo triunfo de haberle 
vendido a Howard Beels tres cuadros. Con la posibilidad abierta de que comprara ms.
Bryan y ella no haban dejado de felicitarse y comentar la aventura durante el regreso. Haban hablado del propio Howard y de cmo haban titubeado y dado vueltas 
a lo que ella consideraba un precio muy alto, slo para acordar una cifra mucho mayor de la que ella haba esperado.
Incluso haba parado un momento a comprar una botella de champn para poder celebrarlo con Jared, para poder brindar con l por el hecho de que el deseo, tantas 
veces postergado, de vivir de su pintura se iba convirtiendo en realidad.
Pero ahora se daba cuenta de que no iba a haber brindis ni celebraciones. No con la expresin con que Jared estudiaba las pertenencias de su padre. Savannah no saba 
qu haba provocado su ira, pero tena el presentimiento de que no iba a tardar en averiguarlo.
Que se vaya al infierno, pens apartndose de la puerta. Acabemos con esto de una vez. No es una herencia muy considerable, eh? Savannah esper a que levantara 
la cabeza, a que clavara los ojos en ella. La furia que arda en ellos hizo que le temblaran las rodillas.
Supongo que la mayora de tus clientes tendrn herencias ms sustanciosas.
Jared saba cmo hacer las cosas despacio, avanzar paso a paso hasta llegar al corazn. Cundo has recibido estos paquetes? Hace una o dos semanas dijo ella 
y, encogindose de hombros, fue a la ventana a mirar los campos. Bry se ha quedado ah fuera. Hemos recogido los gatitos. Est en la gloria.
Jared MacKade tambin saba cmo perseverar en un tema.
Hace una o dos semanas. No me lo habas comentado.
Qu iba a comentarte? Cog el cheque y se lo di a ese asesor financiero que me recomendaste. No me sent capaz de ocuparme del resto y lo dej aparte hasta esta 
maana. Supongo que guardar las hebillas para Bryan, quiz las quiera algn da. Las ropas las llevar a la caridad.
Por qu no me lo dijiste?
Y por qu hubiera debido hacerlo? dijo ella dndose la vuelta, vagamente molesta, vagamente curiosa. Tampoco es para tanto. No se trata de billetes de lotera 
que se hayan perdido ni de bolsas de oro. Slo son ropas viejas, unas botas ms viejas an y algunos papeles.
Y fotografas.
S, hay unas cuantas. A l no le importaban mucho los recuerdos. Aunque hay una de l junto al redil que me gusta. Se ve quin era, siempre preparado para la prxima 
doma. Me parece que a Bryan le gustar tenerla.
Y sta?
Jared levant la foto en la que el cowboy y ella se estaban riendo. Savannah arque una ceja y sacudi la cabeza.
No s cmo pude ponerme esos pantalones. Escucha, voy a preparar unas hamburguesas. Cuando Jared le impidi el paso se qued verdaderamente sorprendida. Inclin 
la cabeza para mirarle con atencin y esper.
Le has enseado sta a Bryan?
No.
Vas a ensersela?
No. No creo que le importe mucho qu pinta tena su madre a los diecisis aos.
Quiz le interese saber qu pinta tena su padre.
Savannah casi pudo sentir que su sangre corra ms lenta mientras se espesaba.
Bryan no tiene padre.
Maldita sea, Savannah! Vas a decirme que ste no es el padre de Bryan?
Voy a decirte que no es el padre de Bryan. Un par de revolcones en el granero no convierten a un hombre en padre.
No me juegues con las palabras.
Para m es una distincin muy importante, abogado. Y, ya que esto parece un interrogatorio, lo dir claramente. Me acost con el hombre de la foto y me qued embarazada. 
Fin de la historia.
Y un cuerno! exclam l, tirando la foto sobre el tocador con un gesto furioso. Tu padre lo saba. De otro modo, no hubiera guardado esta foto.
S, yo tambin pens lo mismo cuando la encontr.
Y tambin haba sentido dolor, pero haba sido leve y no haba tardado en hacerlo a un lado. Bueno, y qu?
Por qu no hizo nada nadie? pregunt l. No estamos hablando de ningn nio. Deba tener ms de veintin aos.
Creo que tena veinticuatro. Veinticinco, quiz. No me acuerdo.
Pero eras menor de edad. Tendran que haberle procesado, despus de que tu padre le hubiera partido la cabeza.
Savannah respir profundamente.
En primer lugar, mi padre me conoca. Saba que si me haba acostado con alguien era porque yo quera. Era menor de edad sobre el papel, pero saba muy bien lo 
que estaba haciendo. No fue un error ni un accidente. No me violaron. Y no me parece bien que quieras buscar un culpable.
Pero es que s hubo un culpable replic Jared. Ese hijo de perra no tena derecho a tocar a una chica de tu edad para luego esfumarse y dejar que ella cargara 
con las consecuencias.
Bryan no es una consecuencia dijo ella con fuego en los ojos.
Sabes condenadamente bien que no es eso lo que he querido decir.
Jared se ech ambas manos a la cabeza y se alej de ella unos cuantos pasos.
A estas alturas, no hay vuelta atrs para enmendar los errores. Lo que yo quiero saber es qu pretendes hacer ahora.
Pretendo hacer unas hamburguesas. Eres libre de quedarte o irte.
No me vengas con esa actitud.
Es la actitud que tengo dijo ella. Savannah hizo una pausa y suspir. Jared, por qu sigues dndole vueltas? Hace diez aos, me acost con un hombre. Le olvid 
y l me olvid.
Para ilustrar sus palabras, Savannah cogi la foto y la dej caer con indiferencia en la papelera. No hay nada ms.
As de simple? pregunt l, dndose cuenta de que era exactamente eso lo que le mortificaba. No significaba nada para ti?
T lo has dicho.
Concebiste un hijo con l, Savannah. Ese nio que est jugando fuera con los gatos. Cmo puedes tomrtelo tan a la ligera?
Savannah haca verdaderos esfuerzos para no dejarse llevar por su temperamento.
T preferiras una historia bien distinta, verdad, Jared? Una historia diferente con la que fuera fcil vivir. Una sobre la pobre chica inocente y desatendida 
que, buscando el amor, fue seducida, traicionada y abandonada por un hombre mayor. Y no es eso lo que sucedi?
T no sabes quin era yo, ni lo que era, ni lo que quera. Y, en realidad, no quieres saberlo. Porque, cuando lo sepas, se te atragantar en el buche. Con cuantos 
hombre habr estado Savannah? Puedo creerla cuando me dice que no se prostituy? Si ni siquiera su propio padre la apoy, es como para pensrselo! Y, ahora que 
recuerdo, estuvo dispuesta a irse a la cama desde el primer momento. Con qu clase de mujer me he hado? No es eso lo que te ests preguntando, Jared?
Me estoy preguntando por qu hay tantas cosas que no me cuentas. Por qu ignoras diez aos de tu vida y el modo en que te han afectado. Y s, me pregunto qu clase 
de mujer eres t.
Savannah alz la barbilla y se ech el pelo por la espalda.
Pues adivnalo.
Savannah ech a andar a zancadas y tropez de plano con su pecho.
Aprtate de mi camino.
Estoy en tu camino y t ests en el mo. Ya es hora de que aclaremos esto. Dices que me quieres, pero te echas hacia atrs cada vez que toco un nervio, cada vez 
que quiero saber qu te ha trado hasta este punto de tu vida.
Yo he llegado hasta aqu, nada ni nadie me ha trado. Eso es todo lo que necesitas saber.
No es cierto, necesito saber ms. No se puede construir un futuro ignorando el pasado.
Yo s puedo. En realidad, ya lo he hecho. Si t no eres capaz, se es tu problema. Sabes lo quo ests haciendo? Ests luchando contra una cara en una foto. Te 
sientes insultado por ella, amenazado por ella.
Eso es ridculo.
Ah, si? Para ti est bien haber estado casado, que haya habido otras mujeres en tu vida. Te he preguntado yo cuntas, o quines han sido, o cmo, o por qu? Dime, 
te lo he preguntado? Para el seor abogado est bien haber sido un salvaje temerario, haber chuleado a todo el pueblo junto con tus hermanos, buscando problemas 
o montndolos directamente. Eso es genial. Los chicos son as. Pero, para m, tiene que ser distinto. El problema es que te liaste conmigo antes de pensarlo detenidamente. 
Ahora quieres cambiar de sitio los captulos de mi vida, quieres ver si puedes convertirme en algo que se acomode ms al hombre que eres en la actualidad.
Ests poniendo en mi boca unas palabras que yo no he dicho y te equivocas.
Yo dira que no. Y te digo otra cosa, vete al infierno, abogado MacKade. Deseas una vctima, o una linda florecita, o alguien que no desentone en una recepcin 
de la alta sociedad. Te has equivocado de sitio, yo no leo a Kafka.
De qu demonios ests hablando?
Hablo de la realidad. Y la realidad es que no necesito sufrir por ti.
Jared la mir entornando los prpados.
Ya no se trata de lo que t necesites, sa es la realidad, Savannah. No tengo que justificarme por querer averiguar cmo has podido tirar esa foto con tanta facilidad, 
o no hacer caso de las pertenencias de tu padre y por qu ni siquiera me habas comentado que ya haban llegado. No tengo que justificarme por preguntarte qu quieres 
de ti misma, o de m, o de nosotros. Ni mucho menos por decirte lo que quiero, lo que espero y lo que pretendo conseguir. Eso es todo. Ya lo sabes. O todo, o nada.
Ahora sales con ultimtums?
Eso parece. Pinsatelo bien dijo l, saliendo hecho una furia.
Savannah se qued donde estaba echando chispas. Oy el portazo abajo y necesit toda su fuerza de voluntad para no correr a la ventana a verle. Quiz a pedirle que 
volviera. Un poco despus, oy el motor de su coche.
Savannah pens que Jared tena mucho valor al decirle que, o todo, o nada. Tena valor al exigirle que le entregara todo y no se guardara nada para refugiarse, nada 
que amortiguara una cada. Ya haba pasado por aquello y las heridas la haban atormentado durante aos. Y, por Dios, que no iba a cometer dos veces el mismo error.
Se seren y baj las escaleras. Ignor el ramo de flores que haba sobre la mesa de la cocina, la botella de champn que se enfriaba en el frigorfico. Poda bebrsela 
sola ms tarde, pens mientras sacaba unas hamburguesas. Quiz se la bebiera entera para ponerse como una cuba. Siempre sera mejor que pensar, mejor que torturarse. 
Mejor incluso que la rabia ardiente que bulla por sus venas.
Pero cuando la puerta se cerr de golpe y ella se dio la vuelta con el corazn en un puo, se odi a s misma por la punzada de frustracin que sinti al ver a su 
hijo y no a Jared.
Se ha enfadado Jared contigo? Por qu?
Porque se nota dijo Bryan sentndose y apoyando los codos sobre la mesa. Ha venido a ver los gatitos, pero no prestaba atencin. Me ha dicho que no poda quedarse.
Supongo que estar enfadado conmigo. T ests enfadada con l?
S dijo ella, pensando que aplastar el picadillo era una buena manera de descargar agresividad. Bastante.
Eso significa que ya no ests loca por l? Savannah lo mir y su mal humor se aclar lo suficiente como para ver que su hijo estaba preocupado.
Qu quieres decir, Bry?
Bueno, nunca has estado loca por nadie. l casi siempre est aqu y te trae flores. Y juega conmigo. Adems, te besa y todo eso.
Es verdad.
Bueno, Con y yo pensamos que a lo mejor ibais a casares.
Savannah sinti que se le parta el corazn. Oh!
Yo pensaba que sera chachi, ya sabes, porque Jared es chachi.
Savannah dej a un lado las hamburguesas. Para darse tiempo, se lav las manos y se las sec cuidadosamente. Slo poda preguntarse qu le haba hecho a su pequeo.
Bry, ya eres bastante mayor para saber que la gente se besa sin tener que casarse. Sabes que los adultos tenemos relaciones, relaciones ntimas, sin que tengamos 
que casarnos tampoco.
Bien, pero cuando estn verdaderamente locos el uno por el otro s que se casan.
Slo a veces dijo ella, ponindole una mano en el hombro. Pero no siempre basta con amar a una persona.
Por qu?
Porque...
Donde estaba la respuesta?
Porque la geste es complicada. De todas maneras, Jared est enfadado conmigo, no contigo, Voy a preparar la barbacoa.
Vale dio l arrastrando los pies camino de la puerta. Yo pensaba que , si os casabais, el sera una especie de...
Una especie de qu?
Una especie de padre para m, no?
Bryan volvi a sacudir los hombros. Un gesto igual que lo que Savannah haca cuando quera rechazar el dolor. Se sinti ms herida que nunca.
Slo pensaba que sera chachi repiti Bryan.
Captulo 12
No pudo quitarse de la cabeza aquella frase de Bryan en toda la tarde. Para compensarle por haberle ocasionado una decepcin que ella se senta incapaz de controlar, 
convirti una cena normal en una celebracin privada.
Toda la gaseosa que pudiera beber y las patatas fritas que quisiera, mientras elaboraban planes ridculos y estrambticos sobre cmo iban a gastar la fortuna que 
iban a amasar vendiendo los cuadros de Savannah.
Los viajes a Disney World no eran suficiente, iban a comprarlo. Asientos de primera en los partidos de bisbol? Eso era de roosos. Iban a comprar los Baltimore 
Orioles y, naturalmente, Bryan jugara con ellos.
Savannah sigui con el juego hasta que estuvo razonablemente segura de que los dos haban olvidado que lo que Bryan quera realmente era a Jared.
Despus se pas toda la noche mirando al techo, cavilando todas las maneras retorcidas y maravillosas con que hara pagar a Jared MacKade el haber hecho mella en 
el corazn de su nio. El de Savannah no era tan importante. Sabia cmo arreglar las abolladuras. El tiempo, el trabajo, y todo lo que quedaba por hacer en la cabaa 
ayudaran. No necesitaba un hombre para sentirme entera. Nunca le haba hecho falta. Ella se encaro gara de que su hijo jamas echara en falta un padre. Pero s 
iba a castigar a Jared por haber despertado las esperanzas del nio.
Aquel bastardo se haba ido colando hasta convertirse en una parte de sus vidas. Florero, fuera! Jugando al bisbol en el csped, llevando a Bryan a la granja, 
despertndola en la cama maldito fuera otra vez, como nadie la haba despertado.
Slo para mirarla desde la altura y el engreimiento de su profesin, cuestionando su moral, sus acciones y sus motivos, hacindola sentirse ms de lo nunca haba 
sido para luego tirarla a la basura. Haciendo que se cuestionara ella misma.
No iba a salir impune de aquello. Sin darse cuenta, Savannah se situ en el medio de la cama para no sentirla tan vaca. No poda colarse en sus vidas y luego empezar 
con exigencias. Quin era ella, qu haba sido, qu quera? No le deba ninguna respuesta y estaba decidida a probrselo. Se haba colado en sus corazones, bien, 
de acuerdo, pens mirando al techo. Haba hecho que se sintiera como una estpida, como una incompetente y, por primera vez en diez largos aos, como una mujer vulnerable. 
Ahora crea que poda irse de rositas porque ella no era lo que cl esperaba encontrar en una...
Savannah hizo una mueca al pensar en la palabra esposa.
Le odiaba por eso y le odiaba por haber hecho que empezara a pensar, a tener esperanzas y a elaborar planes en esa direccin, sin siquiera darse cuenta. Hasta que 
Bryan no lo haba dicho claramente, Savannah no se haba dado cuenta de que estaba soando con un vivieron felices para siempre. como en los cuentos de hadas que 
ilustraba, con sus prncipes fuertes y apasionados.
Era vergonzoso. Era humillante que una mujer como ella, una mujer que haba superado a fuerza de voluntad los golpes que le haba deparado la vida, cayera tan bajo 
por un hombre.
Haba sobrevivido sola. Haba pasado hambre, haba trabajado hasta estar enferma de fatiga, haba aceptado trabajos que le haban destrozado el orgullo. Su propio 
padre la haba rechazado cuando ms lo necesitaba. Y nada de todo eso, ninguna de las experiencias dolorosas o difciles de su vida la haban arrastrado tan bajo 
nunca. Sin embargo, iba a asegurarse de que nada de eso iba a suponer un momento de tristeza para Bryan. Jams.
Respir profundamente una vez y despus otra. Iba a ensearle a Jared MacKade la clase de mujer que era ella. Una clase de mujer que no lo necesitaba.
Jared decidi que sentirse deprimido en el porche con una cerveza en la mano un sbado por la tarde no estaba tan mal. Casi estaba disfrutando, Haca un da estupendo 
y estaba placenteramente cansado por haber trabajado toda la maana.
Le acompaaban sus hermanos y se alegraba de tenerles all a todos. Pens que era bueno estar en casa sin hacer nada, slo ver cmo creca la hierba y los perros 
correr sobre ella.
Quiz, slo quiz, cuando pasara un rato, iba a acercarse paseando a la cabaa. Le pareca que ya le haba concedido a Savannah tiempo de sobra para tranquilizarse 
y ser razonable. Tambin se haba dado tiempo a s mismo. Estaba casi listo, no del todo pero casi, para admitir que, de alguna manera, haba sido un poco estricto. 
Y quiz un peln irrazonable.
No obstante, Savannah haba sido ridcula al acusarle de sentirse amenazado por una foto, o de querer una clase de mujer diferente, o de no estar satisfecho con 
ella porque no lea a Kafka.
Slo Dios poda saber de dnde diablos se haba sacado aquello.
Tampoco le haca mucha gracia la comparacin que haba hecho entre sus dos vidas. Ni que l fuera un machista de mente estrecha, desde luego que no.
Era diferente, nada ms.
Sigue hablando consigo mismo coment Devin, mientras afilaba un trozo de madera. Ha estado as desde que vino ayer dijo Shane entre bostezos y repantigndose 
en su silla. A m me parece que Savannah le ha dado una buena patada en el trasero.
Al or aquello, Rafe se ri entre dientes y Jared prest atencin.
Nada de eso. Me fui para dejar claras las cosas.
S, claro dijo Rafe con un guio a Devin. Y qu cosas son sas, si se puede saber?
Jared entrecerr los ojos y tom un sorbo de cerveza.
Que era mejor que fuera viendo la vida tal y como es.
Su frase fue recibida con silbidos y abucheos.
Naturalmente dijo Rafe. Y como es siempre es a su manera.
Narices! dijo Jared sin ofenderse y cruzando las piernas a la altura de los tobillos. Es como tiene que ser.
En el ltimo escaln, Devin se movi para apoyar la espalda en un poste.
Dime, qu es lo que ella est haciendo mal?
Se lo guarda todo. Esta maana me ha llamado Howard Beels, dndome las gracias por habrsela presentado. Por lo visto, fue a verle ayer por la tarde y le vendi 
tres de sus cuadros dijo Jared que con slo pensarlo echaba humo. Y me lo dijo? No. Qu clase de relacin es sa? No le saco nada sin hacerle una pregunta directa 
y aun entonces, la mitad de las veces no me responde.
Shane se desperez. Empezaba a divertirse. Y apuesto a que t tienes preguntas para todo. Qu pas entonces? Qu hiciste? Qu sucesin de acontecimientos llevaron 
a eso? Dnde estaba la acusada la noche de autos?
El puetazo de Jared habra sido ms fuerte si Shane hubiera estado ms cerca.
Yo no la interrogo, le pregunto. Quiero saber ms cosas sobre ella. Un hombre tiene derecho conocer a la mujer con quien va a casarse.
Rafe se atragant con la cerveza. Desde cundo vas a casarte?
Con un hondo suspiro, Shane destap la nevera porttil y sac otra cerveza para l.
Lo saba! Mira que lo saba!
Devin contempl a su hermano con ojos compasivos.
Le has pedido a Savannah que se case contigo?
No. Todava no he tenido la oportunidad de decirle que...
Decirle que... Por qu no le mandas una citacin por correo? dijo Devin, sonriendo. Es tpico de ti.
Podas intentar verlo desde mi punto de vista gru Jared. Me he dado cuenta de que eso es lo que quiero. Precisamente estaba pensndolo, dndole vueltas, cuando 
descubr que haba recibido los efectos personales de su padre. Ni siquiera me haba dicho que hubieran llegado. Haba una fotografa de ella con el padre de Bryan.
Hum! dijo Rafe, hablando en nombre de todos los hermanos.
Cuando le pregunt por la foto, se puso a la defensiva.
Ah! Un testigo hostil murmur Shane, ganndose una mirada asesina.
La tir a la papelera continu Jared. Como si no significara nada!
Quiz slo signifique eso, nada sugiri Devin.
Mira, ese bastardo la dej embarazada y luego la abandon. Acto seguido, su padre la echa. Tena diecisis aos, por el amor de Dios. Debe significar algo. Y todo 
lo que se le ocurre es empezar a acusarme de cosas estpidas. Entonces va y me dice, fijaros bien, que yo creo que para mi estaba bien armar jaleo, meterme en problemas 
y dar algunas patadas en el trasero, pero que esperaba que ella fuera una vctima, o virgen o algo parecido. Es insultante.
Rafe se qued mirando la boca de su botella. Es la verdad.
Es un cuerno!
Lo siento, hermanito. Te metes en un juzgado, te compras un par de trajes de abogado y... Quieres que vuelva a romperte la nariz? Eso luego. A lo que iba, al 
cabo de un tiempo, decides que ha llegado el momento de casarte, de modo que escoges una Reina de Hielo, una mujer sin bagaje, sin secretos, sin defectos visibles. 
Y sabes por qu?
Jared lo mir echando chispas por los ojos y humo por las orejas.
Por que no me lo dices t, listo?
Porque la imagen te convena, para ti funcionaba. Pero Savannah es una mujer con mucho bagaje, algunos secretos y unos pocos defectos. La imagen es un poco ruda 
para meterla en una vitrina que adorne la chimenea, pero la mujer s que funciona.
Jared quera discutir, argumentar, hacer aicos aquella hiptesis, pero descubri que no poda. Lanz una maldicin.
Kafka murmur cuando la luz se hizo en su cerebro. Barbara lea a Kafka.
No me sorprende dijo Rafe alegremente. Enfocndolo desde un ngulo distinto, Jared sac un puro.
Pero sigue siendo vlido el argumento de que, si dos personas quieren construir un futuro juntos, deben confiar lo suficiente la una en la otra como para compartir 
el pasado. Yo tambin quiero al chico dijo exhalando una voluta de humo.
Vas a dejar que una foto te detenga? pregunt Devin con voz tranquila.
No. No voy a permitir que nada me detenga. Y ya van dos! se quej Shane. Sabis, cuando tus hermanos empiezan a casarse, a las mujeres les dan ideas raras.
Tendrs que vivir con eso le dijo Jared. Todos levantaron la cabeza al or un coche que se acercaba.
De modo que se ha avenido a razones, pens Jared, orgulloso de s mismo por haberle dejado la noche para recapacitar. Y ahora haba venido, imaginaba que arrepentida 
por haber perdido los estribos, dispuesta a sentarse y a discutir razonablemente.
Jared se levant y se apoy en el poste opuesto a Devin, Decidi que tambin sera lo bastante magnnimo como para disculparse y para explicarse con ms coherencia. 
Estaba seguro de que, cuando pasaran los aos, se reiran al recordar aquel malentendido.
Se llev el puro a los labios dispuesto a darle le bienvenida, pero el coche fren bruscamente al final del camino. La mujer que se baj del vehculo no tena un 
aspecto muy conciliador. Estaba furiosa, iracunda, deslumbrante.
Oh, oh! dijo Shane por todo comentario, pero mirando con ojos chisporrroteantes de risa a Rafe.
Savannah no habl. Se qued con las manos en las caderas estudiando a los cuatro hombres. Pens que le vena bien tener un pblico para su espectculo. Y mejor an, 
no parecan ellos contentos y satisfechos de s mismos por el simple hecho de ser hombres?
Fue al maletero y lo abri. Lo primero que sac fue la caja. Los perros saltaron y corrieron a su alrededor, saludndola excitados mientras ella volva junto a la 
puerta del coche. Necesitaba que la vieran cmodamente. Entonces, con una amplia sonrisa, volc la caja. Trajes, corbatas, camisas, calcetines. Sin dejar de sonrer, 
le dio al montn un par de contundentes y slidas patadas para esturrearlo.
Encantados, los perros se lanzaron tras las ropas, olisqueando y ladrando. Fred demostr que reconoca el olor de Jared levantando la pata con elegancia.
En el porche, cuatro hombres miraban en silencio, experimentando diversas emociones. Savannah descubri que la corbata preferida de Jared se le haba enredado en 
el pie. Mirndole a los ojos, hundi su tacn en ella.
Rafe sonrea como un bobo. Shane se rea con todas sus fuerzas. Devin observaba con admiracin arrebolada.
Jared slo observaba.
Pero Savannah no haba terminado, ni mucho menos. Volvi al maletero y sac una agenda forrada en cuero que l se haba dejado sobre la mesilla de noche. Con una 
sonrisa fra, la abri para que vieran de qu se trataba. Entonces arranc las pginas y las dej caer sobre el montn de ropa, ahora sucia gracias al polvo y a 
la colaboracin desinteresada de los perros.
Y lleg el turno de los zapatos. Primero fueron los italianos de piel. Dndoselos a oler a Ethel, Savannah los lanz lejos uno a uno y los perros salieron alegremente 
en su persecucin. Las zapatillas de tenis les siguieron. Haba dos pares, Savannah vio con satisfaccin que uno de ellos apenas tena dos semanas. Tena la esperanza 
de que los perros los hicieran trizas.
Luego haba que despachar los tiles de afeitar. Lanz uno por aqu y otro por all, alargando la exhibicin hasta que Shane cay de la silla y rod riendo por el 
porche.
Pero haba dejado el golpe de gracia para el final. El vino.
Solo haba encontrado una botella abierta, pero la haba vaciado antes de ir a la granja. Descorch las tres, vino de marca, cosecha francesa, un producto caro y 
exquisito. Con la cabeza bien alta y la mirada desafiante, avanz hacia lo que quedaba de las ropas, lade la cabeza, perversamente complacida cuando vio que los 
ojos de Jared se convertan en dos rendijas verdes. Con habilidad de camarera veterana, Savannah vaci las tres a la vez sobre su mejor traje.
Acabada la funcin, las botellas cayeron sobre la hierba con un tintineo de cristales. Sin pronunciar palabra, Savannah volvi al coche y con una sonrisa final y 
un saludo arrogante, meti la marcha atrs, retrocedi y dio la vuelta a la explanada para tomar el camino de vuelta a la granja.
Aparte de la risa imparable de Shane, no hubo el menor sonido hasta que Devin se aclar la garganta. Estudi con detenimiento el desastre que haba sobre el csped, 
incluso palme la cabeza de Fred cuando el perro le llev devotamente uno de los zapatos rodos de Jared.
Bueno, dijo al final. Yo dira que ella tambin ha dejado las cosas bien claras.
Todo un carcter! alcanz a articular Shane mientras se secaba las lgrimas. Creo que estoy enamorado de ella.
Rafe, que saba lo que era estar a merced del propio corazn, se levant y le dio unas palmadas en la espalda a Pared.
Mira, Jared, tienes dos opciones. Jared temblaba de furia contenida. Adelante, dilas.
O sales huyendo como alma que lleva el diablo, o vas a por ella. Yo s cul escogera.
Jared no hizo nada durante un par de horas. Se conoca lo bastante bien como para saber que su temperamento poda ser peligroso. Descarg su ira trabajando y sudando 
en el granero antes de ducharse.
Cuando sali de la granja, la furia segua all, pero ya estaba refrenada. Savannah crea que le haba tirado a la basura de la misma manera que haba tirado sus 
cosas.
Bueno, tendra que pensrselo mejor.
A un lado de la granja, Shane estaba jugando al tira y afloja con los perros. El juguete era uno de los zapatos italianos de su hermano.
Oye, Jared grit. Dile a Savannah que hemos disfrutado de lo lindo con el espectculo, de acuerdo?
Recurdame que luego te d una patada en el trasero.
Savannah le haba humillado delante de sus hermanos. Tratando de controlarse, meti las manos en los bolsillos y entr en el bosque. Le haba humillado adems de 
arruinar buena parte de su guardarropa.
Seguro que piensa que es condenadamente lista, se dijo para s.
Casi poda verla pasando la mitad de la noche en vela, planeando su venganza. Si no hubiera sido l el blanco de su revancha, habra admirado su elegancia y su finura. 
Haca falta mucho valor para hacer aquello.
Pero haba sido l el que haba salido escaldado con aquel espectculo.
Los rboles se cerraron a su alrededor, pero no experiment la sensacin habitual de paz y compaa. Su mente estaba centrada en el extremo opuesto, en Savannah 
y en la venganza.
Ya veremos cmo le sienta cuando llegue a su armario y...
Jared se oblig a detenerse y a respirar hondamente. Aquella mujer haba conseguido sacarle de quicio. Verdaderamente, estaba considerando la posibilidad de destrozar 
sus pertenencias con una especie de encarnizada rivalidad.
Pero eso no iba a suceder. Consumara su venganza demostrndole que, a pesar de su comportamiento ofensivo, l era un hombre razonable. Y para asegurarse de serlo, 
Jared sali del sendero y fue a sentarse entre las rocas.
No pudo sentir los fantasmas que vagaban en el bosque desgranando eternamente sus penas, sus esperanza y temores. Pens que quiz se debiera a que, por primera vez 
en mucho tiempo, se senta invadido por demasiados espectros de su propia cosecha.
Haba conocido la prdida. El vaco desgarrador de haber perdido a sus padres. Haba vivido con eso porque no tena otra opcin y porque posea muchos buenos recuerdos 
con los que consolarse.
Y, por supuesto, siempre haba tenido a sus hermanos.
Haba conocido la pena. Se haba tropezado con ella cuando tuvo que reconocer que su matrimonio haba sido un desastre, no un error. De algn modo, eso le pareca 
mejor, menos pattico que un simple y fcilmente rectificable error.
Tambin haba conocido la esperanza, naturalmente. Su vida haba estado llena de ella, un don de sus padres, desde el principio. Y, donde haba esperanza, siempre 
haba temor, el precio a pagar por la dulzura.
Haba conocido todas aquellas emociones y las utilizaba o las superaba. Pero hasta Savannah, no haba conocido nada tan agudo, tan vital. Tan terrorfico.
El viento se levant mientras estaba sentado all. Meci los rboles y susurr entre las hojas que tamizaban la luz del sol. Y Jared sinti el fro donde antes no 
haba habido mas que tranquilidad.
Llegaron hasta all. Jared se sent completamente inmvil mientras lo pensaba. Los dos muchachos, llevando uniformes diferentes, llegaron all. Slo queran irse 
a casa, escapar de la locura y refugiarse en lo reconocible, lo familiar. Encontrar de nuevo el sentido del mundo, el significado. Encontrar la continuidad de la 
familia, de la gente que los conoca, los quera y los aceptaba.
Quiz, de una manera extraa, slo estaban peleando por eso.
Por su hogar.
Jared se dio cuenta de que haba sido un idiota y cerr los ojos mientras el viento levantaba las hojas muertas y las arremolinaba en torno a l. Los dos muchachos, 
una vez escogido el camino, jamas haban tenido la posibilidad de elegir, pero l s la tena. El mismo sino que haba cado sobre aquellos soldados haca tanto 
tiempo, haba puesto a Savannah y a Bryan justo delante de sus narices.
Y, en vez de aceptar, l lo haba cuestionado. En vez de regocijarse, l dudaba.
Porque lo que ms le aterrorizaba era aquel amor cegador. Un amor que le exiga proteger, defender, atesorar. Y l no poda proteger a la adolescente que Savannah 
haba sido, ni defenderla de los golpes crueles de la vida cuando nadie ms quera ayudarla. Haba tenido que enfrentarse a ellos sola, sin Jared y, si era necesario, 
todava poda hacerlo.
Aquello le haca sentir impotente, escaldaba su orgullo.
Muy bien, era un idiota, pero no se iba a librar de l tan fcilmente.
Oy un roce de hojas muertas y no le habra sorprendido abrir los ojos y que ver un soldado confederado, con la bayoneta calada, el miedo brillando como un sol en 
su cara juvenil, sala de la senda. Sin embargo, vio a Bryan cabizbajo arrastrando los pies sobre las hojas. Se hubiera redo con la imagen del chico de no ser porque 
su postura era de absoluta decepcin.
Hola, Campen. Cmo va eso?
Bryan alz la cabeza y una sonrisa, un poco ms cauta de la que Jared le conoca, apareci en su cara.
Hola. Slo estoy paseando. Mam tiene un berrinche.
En una invitacin muda, Jared palme la roca a su lado.
Lo s. Est muy enfadada conmigo.
Pues me ha dicho que t estabas enfadado con ella.
Supongo que lo estaba, pero ya se me ha pasado. Casi.
Instintivamente, Jared le pas un brazo por los hombros cuando Bryan se sent junto a l.
A ella no. Me ha echado de casa dijo Bryan, buscando un vnculo entre hombres.
No me digas? A m tambin.
Aquello hizo rer al chico. Por el amor de Dios, no pensaba creerse que su madre le hubiera dicho a Jared que se largara a jugar fuera.
Podemos irnos a vivir a la granja hasta que se le pase.
Podramos dijo Jared tomando en serio la idea. O tambin puedo acercarme a la cabaa y tratar de hacer las paces.
De verdad?
Jared lo mir y, por primera vez, vio pena en los ojos de Bryan.
No est enfadada contigo, Bry, sino conmigo. S, lo s. Puedes hacer que ya no se enfade nunca ms contigo?
Espero que s. Cuando la haces rabiar, le dura mucho el enfado?
Qu va, no puede porque... Bryan se call porque no haba manera de poder explicarlo. No puede. Pero nunca ha dejado que un tipo ronde por casa como t, o sea 
que quiz si pueda estar mucho tiempo enfadada contigo.
Que ella nunca...?
Jared se oblig a detenerse. No estaba bien preguntarle al chico.
Quiz deberas darme algunos consejos. Bryan apret los labios tratando de concentrarse.
Bueno, le gustan mucho las flores que le llevas. Nadie ha hecho eso, menos yo que le llev un puado de flores pequeas para su cumpleaos. Se puso como un flan.
Nadie le ha llevado nunca flores murmur Jared.
No slo era un idiota, era el campen de los idiotas.
No dijo Bryan, animndose. Tampoco nadie nos ha llevado a los partidos de bisbol ni a comer pizza. Y eso tambin le gusta.
Aquella vez s pudo indagar porque la pregunta concerna directamente al nio.
Nadie te ha llevado nunca a los partidos de bisbol ni a comer pizza.
No. Quiero decir que mam s me llevaba, claro. Pero nunca con un tipo que quisiera quedarse. Vaya! Si cuando t la sacas, canta en la ducha. Ha tenido otras citas, 
pero nunca cantaba cuando se estaba arreglando. Quiz deberas invitarla a salir. A las mujeres les gustan esas cosas.
Jared decidi que iba a haber montones de partidos de bisbol, montones de pizzas, montones de citas y montones de flores en el futuro de Bryan y de su madre.
S, les encantan.
Sabes palabras de amor? Cmo dices?
Que si sabes hablar como hacen en las pelculas. S, cuando la chica pone ojos de besuga oyendo lo que le dice el chico. Slo que el chico tambin tiene que poner 
ojos de besugo para que funcione. Quiz le guste eso.
Podra ser.
Bryan suspir al pensarlo.
La verdad es que debe dar vergenza.
No si las dices de verdad. Ah est el secreto, Bryan dijo Jared, echndose hacia atrs para verle la cara. Haba pensado en hablar esto contigo ya que has sido 
el hombre de la casa durante tanto tiempo. Estoy enamorado de tu madre.
Bryan baj los ojos mientras se le haca un nudo en el estmago.
Ya me pareca a m que estabas loco por ella. Bueno, pero estoy enamorado, loco, con ojos de besugo. Voy a pedirle que se case conmigo. Bryan levant la vista 
al instante y lo mir a los ojos fijamente.
En serio?
Muy en serio. Qu te parece a ti?
Bryan no estaba preparado para comprometerse. Aunque le gustaba sentir el peso del brazo sobre los hombros, su estmago segua revuelto. Vendras a vivir con nosotros?
S, claro. Yo vivira con vosotros y vosotros conmigo. Pero hay una pega.
Aquello era lo que Bryan se tema. Se prepar para lo peor, pero mantuvo firme la mirada. S? Qu pega?
Voy a pedirte que te pongas mi apellido, Bryan, Y tambin que me aceptes como padre. Mira, no slo quiero a tu madre, os quiero a los dos. O sea, que los dos tenis 
que quererme a m.
Bryan senta una presin extraa en el pecho, como si alguien se hubiera sentado sobre l. Quieres ser mi padre?
S, mucho. Ya s que te las has arreglado bien sin tenerlo y quiz yo te necesite ms que t a m, pero creo que no lo har mal.
Bryan puso unos ojos como platos. Necesitas ser mi padre?
S murmur Jared, dndose cuenta de que rara vez haba dicho unas palabras que fueran tan verdaderas. En serio que s.
Y yo ser Bryan MacKade? se es el trato.
Mientras el chico dudaba, el mundo de Jared se detuvo de golpe. Si Bryan llegaba a rechazarle. saba que se le iba a partir el corazn. Pero Bryan no estaba seguro 
de cmo se hacan las cosas entre hombres. Saba lo que hacer cuando su madre le ofreca algo maravilloso, algo que apenas se haba atrevido a soar pero que haba 
deseado con todas sus fuerzas por las noches. De modo que, al final, eso fue lo que hizo.
De repente, Jared encontr sus brazos llenos de nio.
Dej escapar el aire que haba estado conteniendo en un silbido casi doloroso.
Fmate un puro se dijo orgulloso de s mismo. Acabas de conseguir un hijo.
Es tope chachi dijo Bryan con la voz amortiguada contra el pecho de Jared. Cre que quizs no queras el nio de otro hombre.
Tiernamente, porque de pronto senta mucha ternura, Jared le puso la mano bajo la barbilla y le levant la cabeza.
No sers de otro hombre. Lo haremos legal, pero slo ser un papel. Lo que de verdad importa es lo que hay entre t y yo.
Yo quiero ser Bryan MacKade. Tendrs que convencer a mam. Lo hars, verdad?
Mi profesin es convencer.
Furiosa consigo misma por haberla pagado con Bryan, Savannah arruin dos ilustraciones antes de admitir que trabajar le resultaba imposible. Era frustrante porque 
se haba ido de la granja muy complacida de s misma, ebria con el poder de haber hecho a Jared temblar de furia.
Ahora se senta despreciable. Miserablemente furiosa, miserablemente frustrada. Miserablemente despreciable. Quera darle patadas a cualquier cosa, pero no estaba 
tan loca como para tomarla con los dos gatitos que dorman en un rincn de la cocina.
Quiso romper algo, pero despus de una bsqueda infructuosa, se dio cuenta de que no tena nada de bastante valor como para quedarse satisfecha.
Quera gritar, pero no haba nadie que escuchara sus gritos.
Hasta que Jared entr por la puerta.
No te queda ni un imperdible aqu, abogado. Tienes todo frente a tu porche.
Ya me he dado cuenta. Ha sido un gran espectculo, Savannah.
Yo he disfrutado mucho dijo ella, cruzando los brazos sobre el pecho. Demndame. Puede que lo haga. Por qu no nos sentamos?
Por qu no te vas al infierno? Y asegrate que la puerta te da en el trasero al salir. Sintate! exclam en un tono lo bastante firme y razonable como para 
provocar un pequeo cortocircuito.
No me digas lo que tengo que hacer en mi propia casa! grit ella. No me digas qu tengo que hacer, y basta. Estoy hasta la coronilla de que me hagas sentir como 
si fuera una estpida retrasada. No tengo un ttulo universitario elegante. Demonios! Ni siquiera tengo el certificado del instituto, pero no soy estpida. Me las 
arreglaba muy bien antes de que t aparecieras y lo seguir haciendo cuando t te vayas.
Lo s. Eso era lo que me preocupaba. No creo que seas estpida, Savannah. Al contrario, me parece que nunca he conocido una mujer ms astuta.
No me cantes esa cancioncita. S lo que piensas de m y puedo superarlo casi todo.
Pienso que s dijo l en tono tranquilo. Pero si te sientas, te dir lo que verdaderamente pienso de ti.
Dir lo que me d la gana replic ella. Quieres saber cosas sobre m, Jared. Muy bien, te las contar. Ser un regalo de despedida por los buenos tiempos. Sintate 
t aadi sealando una silla.
Muy bien, Pero no he venido para eso. no necesito saber...
T lo has querido. Y por Dios que vas a orlo. Mi madre muri joven, pero antes nos abandon a mi padre y a m. No lleg muy lejos, slo al otro lado del corral, 
por decirlo de algn modo. Mi padre nunca lo super, nunca perdon, nunca cedi un milmetro. No poda. Por mucho que lo intentara, no poda. Yo no fui una nia 
buena y educada. Crec siendo dura y me gustaba. Te haces una idea?
Savannah, por favor. Sintate. No tienes por qu continuar.
Llena de rabia, se acerc a l.
Escucha. Ni siquiera he empezado. As que cierra el pico y escucha. No tenamos dinero, pero mucha otra gente tampoco y se las arreglan. Nosotros tambin nos las 
arreglamos. A mi padre le gustaba arriesgarse, se rompi un montn de huesos. Hay algo ms que estircol en el circuito del rodeo, hay algo ms que sudor. Tambin 
hay desesperacin. Pero salimos adelante. Las cosas se pusieron interesantes cuando me crecieron los pechos. A los hombres les gustaba mirarlos o darme un tiento 
cuando podan. La mayora me conocan desde que era pequea, de manera que no hubo muchos problemas. Aprend cundo deba sonrer y cundo deba usar mis codos. 
Nunca fui inocente, hay que nacer en ese ambiente para sobrevivir en el circuito del rodeo y eso solo se aprende crindose all.
Jared no la interrumpi, se limit a quedarse all, sentado e inescrutable. Savannah tena las manos heladas.
Yo tena quince aos cuando me di aquel revolcn en el granero. No era inocente, pero s virgen. Lo saba, me dej seducir porque... porque l era guapo, emocionante, 
encantador y, por supuesto, dijo que l iba a encargarse de todo. Nadie...
Nadie se haba encargado de ti murmur Jared.
Exacto, y yo era lo bastante joven y estpida como para creerlo, pero saba lo que haca, saba a lo que me arriesgaba. Y me qued embarazada. l no me quera a 
m ni al nio. Y tampoco mi padre. Yo era como mi madre, una mujer barata, fcil. Puede que al da siguiente cambiara de opinin. Tena un temperamento muy fogoso. 
Pero yo no era fcil ni barata. Y quera a mi hijo. Nadie me lo iba a arrebatar, nadie iba a decirme que deba sentir vergenza. Pero lo intentaron, te lo aseguro. 
Los servicios sociales, los sheriffs, los polis. Cuando podan pillarme, lo intentaban, Queran que entrara en el sistema para poder decirme lo que deba hacer, 
cmo criar a mi hijo o, lo que era mejor para todos, que se lo entregara. Pero eso no era mejor ni para Bryan ni para mi.
No, el sistema fall. Se sobrecarga, pero funciona.
Yo no lo necesitaba. Consegu un empleo y trabaj duro. Serv mesas y bebidas, limpi locales y trabaj en ferias. No me importaba el empleo que fuera con tal de 
que me pagaran. Bryan nunca pas hambre, no mi hijo. Siempre cont con un techo. Siempre cont conmigo. Nunca ha dudado que yo lo quera y que l estaba por encima 
de todo lo dems.
Lo que nunca hicieron contigo.
S. Costara lo que costara, iba a darle una vida digna. Si eso implicaba quitarse algo de ropa y bailar para un puado de idiotas vociferantes, qu importaba? 
No tena estudios ni ningn talento especial. Si hubiera podido ir a la escuela de arte...
Eso era lo que queras? dijo l con un tono cuidadosamente neutral, como si estuviera ante un testigo frgil a punto de derrumbarse.
Ya no importa.
S que importa, Savannah.
Yo quera a Bryan, todo lo dems era secundario. Queras saber si hubo otros hombres. Unos pocos, menos de los que has imaginado, seguro. Nunca acept dinero de 
ellos, pero s acept comida un par de veces, en realidad, es lo mismo. Y, maldito seas, no me avergenzo. La nica razn por la que no rob fue porque, si me hubieran 
pillado, me habran quitado al nio. Pero s habra robado si hubiera estado segura de que no iban a descubrirme. No supe que poda vender mis cuadros hasta que 
una de las chicas me ofreci veinte dlares por hacerle un retrato para su novio. Entonces, fue cuando pens en irme a Nueva Orleans con Bryan.
Caminaba por el saln mientras hablaba con palabras apresuradas, en un esfuerzo de acabar de una vez con todo aquello. Pero se detuvo y se tranquiliz.
Y no hay nada ms. No recuerdo ms detalles importantes. Quieres interrogarme, abogado? Su turno.
Podas haber tomado otro rumbo. 
S, claro.
Buscar algo ms seguro, algo que fuera ms fcil parta ti.
Quiz. Pero no quera nada fcil y seguro. 
Y qu queras, Savannah? Qu quieres ahora?
Eso no importa.
S que importa dijo l ponindose de pie, pero sin acercarse a ella. Para m es muy importante.
Quiero un hogar, encontrar un sitio donde la gente que se tiene por decente no murmure cuando me vean pasar.
Eso lo tienes aqu.
Y pretendo conservarlo.
Jared tena que sacrificar su orgullo para hacer aquella pregunta, pero descubri que no era algo tan difcil.
Y a m? Me quieres?
Cogida por sorpresa, Savannah se lo qued mirando un momento.
Eso no viene a cuento.
Entonces, quiz deba plantearlo de otra manera.
Jared sac del bolsillo un estuche que haba cogido antes de salir de la granja. Se lo entreg abierto a Savannah.
He venido para darte esto.
El anillo era simple. Un diamante tradicional engastado en un soporte de oro pasado de moda pero precioso. Embobada, Savannah se qued con la boca abierta antes 
de retroceder lentamente.
Era de mi madre dijo l en una voz que no traicionaba el miedo que senta. Me corresponde a m por ser el mayor. Te estoy preguntando si quieres casarte conmigo.
No poda respirar. Bryan habra reconocido el peso que haba cado sobre su pecho.
Es que no has odo nada de lo que acabo de decir?
Palabra por palabra, y te agradezco que me lo hayas contado, incluso en estas circunstancias. As puedo decirte que amo la chica que fuiste, la mujer que eres y 
la que sers. Eres la nica mujer que he amado y debo decir que es sorprendente admirar a la persona que quieres.
Savannah sigui retrocediendo, como si l le apuntara con un arma en vez de ofrecerle una promesa.
No consigo entenderte. Se trata de una venganza perversa por haber estropeado tu ropa? 
Savannah dijo l, armndose de paciencia. Mrame.
Savannah le obedeci y la opresin sobre su pecho inund sus ojos de lgrimas.
Oh, Dios! Lo dices en serio.
Vas a llorar dijo l, temblando de alegra. Gracias al cielo. Cre que ibas a tirrmelo a la cara.
Yo... estaba convencida de que no creas que fuera lo bastante buena para ti.
La sonrisa que haba aparecido en los labios de Jared se hel.
Acaso me merezco esto? Dios mo! Espero que no. Se supone que s defender un caso, pero estaba seguro de haber fallado en ste. Tena miedo. Es duro para m admitirlo 
porque soy un MacKade y se supone que nosotros no tenemos miedo de nada. Soy el mayor de los MacKade, tambin se supone que puedo solucionar cualquier problema. 
Pero no poda solucionar lo que senta por ti. Tena miedo de tu pasado, de lo que no queras contarme. Pens que poda explotarme en la cara y arruinar todo lo 
que quera construir contigo y con Bryan. Y una parte de m tenla miedo, en realidad, estaba aterrorizada de que pudieras tirarme a la basura, como hiciste con la 
foto.
Bryan? pregunt ella, sintiendo que la opresin del pecho se disolva como una nube. Quieres a Bryan?
Tendr que ponerme de rodillas?
No, por favor dijo ella, secndose las lgrimas. No podra soportarlo. Yo estaba preocupada por... Me pareca que...
Que no lo querra porque no era yo el hombre con quien retozaste hace diez aos? Quiz fuera verdad en parte, al principio. El orgullo se interpona entre nosotros. 
Lo que ms me molestaba era pensar en que te haban hecho dao, en que habais tenido que luchar para sobrevivir. No poda evitar sentir el deseo de volver al pasado 
y rescataros y protegeros. Me senta disminuido en mi hombra porque no poda hacerlo y porque saba que t no me necesitabas. Quiz me molestara que te las hubieras 
arreglado para convertir las circunstancias ms adversas en algo admirable. Comprndelo, quera cuidar de vosotros, pero t lo habas hecho perfectamente sin m.
Lo haremos mejor contigo.
Jared temblaba de emocin. Se acerc a ella y le puso una mano sobre la mejilla hmeda.
Eso es lo mejor que me has dicho nunca y la segunda cosa increble que me ha pasado hoy. Ha habido ms? pregunt ella, esforzndose por sonrer.
He hablado con Bryan en el bosque. Nos hemos sentado en las rocas donde lucharon los dos soldados perdidos.
Es un lugar muy poderoso.
S, pero a partir de hoy, ya no ser un sitio tan triste. Bryan ha estado dndome consejos sobre cmo hacer que se te pasara el enfado conmigo. Se supone que tengo 
que traerte flores, cosa que har, y sacarte a cenar para que puedas cantar en la ducha mientras te arreglas.
Savannah ri avergonzada. Es un bocazas.
Y despus, tengo que hablarte con palabras de amor, como en las pelculas. Me han dicho que a las mujeres os gustan esas cosas.
Me parece que voy a tener que vigilar a esas mujeres. Me alegro que hablaras con l.
Eso no es lo mejor. Le he dicho que iba a pedirte que te casaras conmigo y que quera ser su padre. Me ha abrazado dijo l, volviendo a emocionarse. As de fcil. 
Estaba seguro de que yo lograra convencerte. Espero no haberle decepcionado.
Savannah tambin eligi la sencillez y se apret contra l apoyando la cabeza sobre su hombro.
Antes de que te responda, deja que te haga una advertencia, yo no creo en los divorcios tranquilos y civilizados. Si intentas escabullirte, tendr que matarte.
Me parece bien, siempre que sea verdad por ambas partes. Ah! Las nuseas y las veintids horas de parto pueden hacerte desistir de volverlo a intentar.
Savannah cen los ojos y lo abraz. Le estaba ofreciendo ms hijos, le estaba ofreciendo un futuro.
No seas zoquete, abogado. Soy ms dura de pelar que todo eso. Y esta vez podr contar con alguien que maldiga en la sala de partos.
Estar all para ti, desde el principio al final. Vas a aprender a necesitarme.
Llegas demasiado tarde murmur ella. Ya lo s todo sobre ese tema.
Toma mi nombre, Savannah. Tmame a m. Savannah MacKade dijo ella, volviendo a cerrar los ojos. Creo que me sienta perfectamente.
